Yiye Ávila
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Camuy, Puerto Rico
(87 años)
Camuy, Puerto Rico
| Yiye Ávila | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | José Joaquín Ávila Portalatín | |
| Nacimiento |
11 de septiembre de 1925 Camuy, Puerto Rico | |
| Fallecimiento |
28 de junio de 2013 (87 años) Camuy, Puerto Rico | |
| Causa de muerte | Infarto agudo de miocardio | |
| Religión | Pentecostalismo | |
| Familia | ||
| Padres |
Herminia Portalatín Pablo Ávila | |
| Cónyuge | Carmen Delia Talavera (1950-2013) | |
| Hijos |
Carmen Ilia (1953-1989) Noemi (1953-2009) Doris Myrna | |
| Educación | ||
| Educado en | Universidad Interamericana de Puerto Rico | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Predicador Pentecostal, escritor | |
| Área | Telepredicación ,Evangelización | |
| Años activo | 1972-2009 | |
| Cargos ocupados | Fundador y Ceo del CDM Internacional (Cadena del Milagro Internacional) desde 1988 hasta 2013 | |
| Empleador |
| |
| Partido político | Sin afiliación | |
| Sitio web | ||
José Joaquín Ávila Portalatín (Camuy, Puerto Rico; 20 de septiembre de 1925-Camuy, Puerto Rico; 28 de junio de 2013) más conocido como Yiye Ávila, fue un evangelista pentecostal y escritor puertorriqueño de origen sefardí. Su predicación y mensajes se caracterizaron por proclamar "la venida inminente de Jesucristo". Es considerado uno de los predicadores hispanohablantes más importantes e influyentes de la historia.[1] A su vez, lo consideran como uno de los fundadores clave del desarrollo del término evangelista en el ámbito de la evangelización del pentecostalismo a nivel mundial. También, lo consideran como el primer pentecostal, pionero en realizar una telepredicación y una cadena de origen pentecostal de renombre mundial, llamada Cadena del Milagro Internacional.[2]
Yiye Ávila no solo participó en la televisión y la radio, sino también en la organización de campañas evangelísticas masivas. Sus cruzadas evangelísticas en América Latina y Estados Unidos atrajeron a miles de personas, creando un movimiento de renovación espiritual que sigue influyendo en las iglesias pentecostales. Además de su trabajo evangelístico, Ávila escribió numerosos libros y folletos sobre temas de fe, vida cristiana y profecía bíblica, que se convirtieron en recursos valiosos para pastores y líderes cristianos.
La influencia de Yiye Ávila también se extendió a la formación de líderes cristianos a través de conferencias, seminarios y talleres. A lo largo de su vida, promovió la educación teológica y el entrenamiento ministerial, impactando a una nueva generación de evangelistas y pastores. Su legado continúa siendo relevante en las comunidades cristianas, consolidándose como una figura central en la historia del pentecostalismo moderno.
José Joaquín Ávila Portalatín nació en Camuy, Puerto Rico. Sus padres, Pablo Ávila y Herminia Portalatín, eran maestros de escuela judíos sefardíes que se habían convertido al cristianismo, y finalmente siguió sus pasos. Se matriculó en la Universidad Interamericana de Puerto Rico en San Germán, con planes de estudiar medicina. Allí se graduó con una licenciatura en ciencias naturales. Eligió regresar a su ciudad natal de Camuy y enseñar química y biología en la escuela secundaria local, donde enseñó durante los siguientes 22 años. Finalmente se produciría un cambio de carrera que lo llevaría a más de 100 países. Comenzó a jugar béisbol en el nivel Doble A y a entrenarse como levantador de pesas. En 1952, compitió y ganó el concurso de culturismo Mr. Puerto Rico, y se convertiría en el segundo finalista por el título de Mr. North America en 1953.[3]
Mientras se entrenaba para los Juegos Olímpicos de Verano de 1956, Ávila experimentó un dolor terrible en partes de su cuerpo y, tras varias pruebas, sus médicos le diagnosticaron artritis crónica. Esto le impidió participar en los Juegos Olímpicos o en cualquier otro evento deportivo futuro. El dolor fue tan intenso que Ávila sufrió una movilidad limitada y ni siquiera pudo realizar las tareas cotidianas. Se volvió hacia el cristianismo y comenzó a orar, buscando la intervención divina para su situación. Recibió una revelación de Dios a través de la lectura y el estudio de la Biblia, donde recibió la curación de Jesucristo. A partir de ese momento, se dedicó al ministerio.