Acuña Braun nació en Cartago, el 2 de octubre de 1888, hija de Ramón Acuña Corrales y Adela Braun Bonilla.[1] Cursó sus estudios primarios en la Escuela Superior de Niñas Nº 2, actual Escuela Julia Lang Aguilar, y los secundarios en el Colegio Superior de Señoritas entre 1901 y 1905.
En 1906, Acuña estudió en Francia e Inglaterra, donde estuvo expuesta al movimiento sufragista de Europa.[2] Regresó a Costa Rica en 1912, con el propósito de continuar con su educación, pero le fue negado el ingreso a la universidad. Ese año, ingresó al Liceo de Costa Rica, siendo la única estudiante mujer, pues el Colegio Superior de Señoritas no emitía el título de Bachiller en Humanidades, necesario para ingresar a la universidad.[2] Comenzó a publicar artículos en revistas y diarios, a veces utilizando un seudónimo, agitando a favor de la igualdad para las mujeres.[3] Después de un año de estudios, se le permitió ingresar a la Escuela de Derecho y tres años más tarde, se graduó con honores.[2][3] Fundó la primera revista femenina "El Fígaro" y el primer periódico "Mujer y hoy". Desde esos medios difundió sus ideas feministas.[4] El 1916 Acuña logró que el Congreso Constitucional corrigiera el artículo 12 de la Ley Orgánica de los Tribunales, para que las mujeres pudieran ejercer el notariado.[5]
En 1919, Acuña se convirtió en la primera mujer en trabajar para el Ministerio de Educación.[4] Continuó escribiendo y dirigió una manifestación contra la administración del dictador Federico Tinoco Granados por violaciones a los derechos laborales. Algunas de las profesoras que se unieron a la huelga más tarde también se comprometieron con el movimiento sufragista, entre ellas: Matilde Carranza, Ana Rosa Chacón, Lilia González, Carmen Lyra, Victoria Madrigal, Vitalia Madrigal, Esther de Mezerville, María Ortiz, Teodora Ortiz, Éster Silva y Andrea Venegas. En 1923, la feminista mexicana Elena Arizmendi Mejía, que vivía en Nueva York y publicaba la revista Feminismo Internacional, invitó a las mujeres de todo el mundo para crear filiales de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, el 12 de octubre de ese año. Como resultado, Acuña y otras mujeres, fundaron la Liga Feminista Costarricense (LFC), primera organización feminista en Costa Rica.[3]
En 1924 inició una campaña para que los profesores recibieran igual pago, sin importar su género. En 1925, se convirtió en la primera mujer abogada en Costa Rica y en Centroamérica. Su tesis "Los derechos del niño en el Derecho Moderno" propició modificaciones en el Código Civil en materia de infancia. En 1926 pidiendo la Ley Orgánica de Notariado para ser reformado para dejar mujeres para introducir la profesión.[4][6]