Čénuke era el único hijo de Kakrecĕn y Sekutá. Su nombre originalmente, antes de ascender al firmamento, era Hasaps. Él y su familia eran oriundos del Sur, de las cercanías de la Caleta Irigoyen.[1]
Durante su juventud era antipático y considerado repugnante. Llegó a ser cada vez más poderoso, y con esto, a su vez, peligroso. Su poder tenía un gran alcance. Intentó subordinar a todos bajo su poder, sin embargo, los demás se unieron y lograron resistir.[1]
Čénuke fue un vigoroso adversario de Kwányip. Existen diversas historias que relatan las rencillas entre estos dos antepasados mitológicos.[1]
Se cuenta que a menudo Kwányip iba la costa rocosa llamada Onkonk donde anidaban muchos cormoranes. En aquel lugar Čénuke acechó a Kwányip, quien ya había reunido una gran cantidad de cormoranes. Čénuke hacía que los cormoranes fueran muy mansos y fáciles de atrapar. Mientras Kwányip atrapaba las aves, Čénuke, desde lo alto de una pared rocosa comenzó a dejar deslizar piedras desde arriba, cada vez más grandes. Una gran avalancha de piedras se deslizaba hacia abajo, sobre Kwányip.[1]
Čénuke solía atrapar patos y gansos en un pantano en el sur. Kwányip, sabiendo que Čénuke iba a este lugar a atrapar aves, lo esperó, y cuando este llegó en la noche, Kwányip hizo caer mucho granizo y nieve. Luego un elevado muro de hielo avanzaba, empujando a Čénuke hacia el interior del pantano. Con gran esfuerzo logró escapar del agua y se elevó en el aire.[1]
Antes de abandonar el mundo terrenal, Kenos encargó a Čénuke que lavara a las personas que se levantaban después del sueño senil (estado de muerte transitoria). Čénuke aceptó continuar la labor de Kenos, una vez este hubo abandonado la Tierra.[1][2]
Durante la era de los howenh no existía la muerte propiamente tal, sino más bien un estado de muerte transitoria o sueño senil. Sin embargo, Kwányip instauró la muerte tal y como la conocemos al ayudar a su hermano a que no despertara de dicho sueño[3] o, según cuenta otra versión del mito, al hacer todo lo posible para que su hermano no reviviera.[4]
Čénuke, quien tenía la misión de continuar la labor de "resurrección" encomendada por Kenos, se enfureció con Kwányip, y al sentirse muy triste por lo sucedido, ascendió al firmamento, convirtiéndose en Proción, en la constelación del Can Menor.[1]