Accorso
jurista, glosador y profesor universitario italiano (c. 1182/1185-1260/1263), autor de la Glossa ordinaria del Corpus Iuris Civilis y principal representante de la Escuela de Bolonia
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Accorso[1] (en latín, Accursius; también conocido como Accorso di Bagnolo; c. 1182/1185-1263) fue un jurista, glosador y profesor universitario italiano, uno de los principales representantes de la Escuela de Bolonia y autor de la Glossa ordinaria, la recopilación de glosas al Corpus Iuris Civilis que se convirtió en el comentario jurídico de referencia del ius commune europeo durante la Baja Edad Media y buena parte de la Edad Moderna.[1][2]
Bagnolo, Impruneta
Bolonia
| Accorso | ||
|---|---|---|
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Estatua de Accorso en la Galería Uffizi de Florencia. | ||
| Información personal | ||
| Otros nombres | Accursius; Accursio; Accorso di Bagnolo | |
| Nacimiento |
1182 Bagnolo, Impruneta | |
| Fallecimiento |
1260 Bolonia | |
| Sepultura | Basílica de San Francisco | |
| Familia | ||
| Hijos | Francesco d'Accorso | |
| Educación | ||
| Alumno de | Azo de Bolonia | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Jurista, glosador, profesor universitario y consultor jurídico | |
| Empleador | ||
| Estudiantes | Francesco d'Accorso | |
Biografía
Accorso nació en Bagnolo, localidad del actual municipio de Impruneta, cerca de Florencia, hacia 1182 o 1185.[1] Estudió Derecho en la Universidad de Bolonia, donde fue discípulo del célebre glosador Azo de Bolonia. Desde aproximadamente 1215 ejerció como maestro de Derecho en la misma universidad, alcanzando un notable prestigio como profesor y consultor jurídico.[1][3]
Su principal aportación fue la elaboración de la Glossa ordinaria, también conocida como Magna Glossa o Glossa magistralis, una recopilación sistemática de cerca de 97 000 glosas redactadas por varias generaciones de juristas de la Escuela de Bolonia sobre el Corpus Iuris Civilis de Justiniano I. La obra, concluida hacia 1230, armonizaba las interpretaciones precedentes y ofrecía una exposición unitaria y coherente del derecho romano justinianeo.[1][4]
La Glossa ordinaria alcanzó una autoridad extraordinaria y, desde mediados del siglo XIII, constituyó el punto de partida obligado para la interpretación del Corpus Iuris Civilis en toda Europa occidental. En algunos territorios llegó incluso a adquirir una autoridad casi equiparable a la del propio texto legal, circunstancia reflejada en el célebre aforismo medieval Quidquid non agnoscit glossa, non agnoscit curia («Lo que la Glosa no reconoce, tampoco lo reconoce el tribunal»).[5]
Además de su labor docente, Accorso desarrolló una intensa actividad como consultor jurídico. Entre sus discípulos figuraron destacados juristas como Odofredo Denari y su propio hijo Francesco d'Accorso, quien alcanzó igualmente gran prestigio como profesor de Derecho.[1]
Accorso falleció en Bolonia en 1263. Fue sepultado junto a su hijo en un mausoleo situado en el exterior de la basílica de San Francisco de Bolonia, donde también se encuentra el sepulcro de su discípulo Odofredo.[1]
Con la culminación de la Glossa ordinaria suele darse por concluida la etapa clásica de la Escuela de los glosadores. Su obra continuó utilizándose en universidades y tribunales europeos hasta bien entrado el siglo XVIII.[3]
Aportes al Derecho internacional privado
La doctrina suele atribuir a Accorso una de las primeras formulaciones medievales del principio de aplicación extraterritorial del derecho. En una célebre glosa al primer título del libro I del Codex de Justiniano I, relativa a una constitución de los emperadores Graciano, Valentiniano II y Teodosio I, sostuvo que los jueces de Módena debían aplicar, en determinados supuestos, el derecho vigente en Bolonia.[6]
Esta glosa ha sido considerada por numerosos autores como uno de los antecedentes más antiguos del derecho internacional privado, al admitir que un tribunal podía aplicar el derecho de otra comunidad política distinta de aquella a la que pertenecía, anticipando el moderno principio de aplicación del derecho extranjero.[6]
Legado
La influencia de Accorso fue decisiva en la formación del ius commune, sistema jurídico común que dominó la Europa continental durante varios siglos. Su Glossa ordinaria desplazó progresivamente a las recopilaciones anteriores y acompañó al Corpus Iuris Civilis en la mayor parte de las ediciones impresas desde finales del siglo XV. Aunque los juristas humanistas del siglo XVI criticaron posteriormente el excesivo peso de la Glosa en la interpretación del derecho romano, su autoridad permaneció prácticamente indiscutida durante más de trescientos años.[7]
Obras
- Glossa ordinaria o Magna Glossa.
- Apparatus ad Codicem.
- Apparatus ad Digestum vetus.
- Apparatus ad Digestum novum.
- Apparatus ad Institutiones.
- Apparatus ad Libros feudorum.