Acinonyx jubatus
especie de mamíferos
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El guepardo o chita[5][6] (Acinonyx jubatus)[1] es una especie de mamífero carnívoro de la familia de los félidos. Es el único representante vivo del género Acinonyx. Caza gracias a su vista y a su gran velocidad. Es el animal terrestre más veloz, ya que alcanza una velocidad punta de 29 m/s (104 km/h) a lo largo de un recorrido de 201,2 m.[7] Las hembras pueden tener hasta 6–8 cachorros por camada. Sus presas principales son la gacela de Thomson, la gacela de Grant y el impala.
| Guepardo | ||
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| Rango temporal: Pleistoceno-Reciente | ||
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| Estado de conservación | ||
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Vulnerable (UICN 3.1)[1] | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Chordata | |
| Clase: | Mammalia | |
| Orden: | Carnivora | |
| Suborden: | Feliformia | |
| Familia: | Felidae | |
| Subfamilia: | Felinae | |
| Género: | Acinonyx | |
| Especie: |
A. jubatus Schreber, 1775 | |
| Distribución | ||
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Distribución del guepardo color #f2c6b4 Presencia histórica
color #ebb18d Presencia posible color #e9813e Presencia media color #fc2a00 Presencia elevada | ||
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Distribución en África (basada en los datos del Zoológico de San Diego)[3] | ||
| Subespecies | ||
| Sinonimia | ||
El nombre guepardo (guépard en francés, ghepardo en italiano y Gepard en alemán) proviene del griego γατόπαρδος gatopardos y del latín medieval gattus pardus, con el significado de «gato leopardo».
Descripción


Es un felino de gran tamaño: mide entre 110 y 150 cm de longitud, a lo cual hay que añadir una cola de entre 55 a 80 cm.[8] Su altura a la cruz es de 74 a 90 cm y pesa entre 21 y 65 kg; los machos son de un tamaño mayor que las hembras.[9][10]
El guepardo posee una anatomía y fisiología especializada para las carreras veloces; Sus músculos de los muslos (Cuádriceps, isquiotibiales y aductores del muslo) son un 50 % más grandes que lo predicho para mamíferos cuadrúpedos de su misma masa corporal, mientras que los de un león o un tigre solo se acercan a lo predicho para su masa corporal.[11]Su concentración de fibras musculares de contracción rápida glucolíticas (Tipo IIx) es del 50.1 % en los músculos de sus extremidades posteriores, 40 % en los músculos de su tronco y 36 % en los músculos de sus extremidades anteriores.[12]El guepardo tienen células de Betz (O neuronas motoras gigantopiramidales) excepcionalmente grandes para su masa cerebral en la corteza motora, lo que le permitiría innervar sus músculos locomotores más grandes y más fibras musculares de tipo IIx.[13]Los guepardos no pueden utilizar el oxígeno al mismo nivel que otros mamíferos; su volumen mitocondrial representa el 3.7 % del volumen total de sus fibras musculares, mientras que este representa el 6.5–10.7 % en perros y ponis.[14]
El guepardo tiene relativamente, los músculos retractores y extensores de los hombros, así como los extensores y retractores de los codos más grandes entre todos los félidos.[15]
Se ha analizado el tejido muscular en el guepardo y se ha encontrado que entre machos y hembras hay poca diferencia en la concentración de fibras musculares tipo IIx, concentración de glucógeno.[16]
Sus senos frontales son más grandes que los de otras especies de félidos, lo que les permite disipar mejor el calor, manteniendo la nariz y cabeza fría.[17][18]
La columna vertebral del guepardo posee la región lumbar relativamente más larga de cualquier mamífero carnívoro, representando la mitad de la región lumbar y torácica combinadas, lo que le permite extender más su zancada.[19]La extensión de la zancada en el guepardo proviene de la flexión de la columna vertebral antes de que sus zapas toquen el suelo; en un guepardo la longitud de su tronco flexionado representa el 67 % de la longitud de su tronco extendido, mientras que en un caballo representa el 80–90 %.[20]
La cola del guepardo no puede servir como contrapeso, ya que esta supone solo el ~2 % de su masa corporal, además de que su centro de masa esta a una distancia equivalente a solo el 25 % de la longitud total de la misma, partiendo desde su base, por lo que el centro de masa de la cola esta cerca de esta.[21]La cola sirve como timón, debido a que su pelaje grueso y espeso incrementa el área efectiva de la misma en un 40 %, incrementando el arrastre aerodinámico.[21] La cola en carrera realiza movimientos rotacionales, los cuales alcanzan velocidades angulares de 17–22 radianes por segundo y ángulos de 90°.[22]
Sus extremidades son más largas que las de otros félidos, pero no que las de otros mamíferos; Una gacela de Peter de 60 kg tiene una altura al hombro de 90 cm, mientras que un guepardo y un leopardo de la misma masa corporal tienen una altura al hombro de 79 y 64 cm, respectivamente.[23]A diferencia de los demás félidos, los guepardos no pueden retraer completamente sus garras y estas son romas, y más rectas que las de otros félidos, salvo por su espolón ("Dewclaw") del dedo primero, el cual es un gancho afilado que puede infligir heridas.[24][25]
Las eficientes mandíbulas del guepardo le otorgan la fuerza de mordida más alta de entre los félidos en los colmillos con 689 Newtons, cuando los músculos de todos los animales son escalados a la misma área transversal (1.42×105 mm2) y a la misma fuerza de reclutamiento muscular (871 Newtons).[26]
Los guepardos tienen muelas carnasiales alargadas y con una notoria forma de cuchilla, con cúspides linguales reducidas, las cuales le permiten comer rápidamente antes de que depredadores más grandes les quiten su presa.[18][27]
El guepardo es el animal terrestre más veloz medido en distancias cortas; su velocidad máxima medida de forma confiable es de 29 m/s (104 km/h).[7]Una velocidad de 100.1 km/h también ha sido medida de forma confiable.[28] Puede alcanzar a berrendos y antílopes veloces, incluso cuando estos tienen ventajas de salida de 137 metros (150 yardas).[20][29]Un guepardo puede fácilmente dejar atrás a un galgo inglés en una carrera.[30][31]Aparte de su mayor velocidad, el guepardo tiene una excepcional aceleración: Puede pasar de 0–97 km/h en menos de 3 segundos.[32] En comparación, un caballo puede pasar de 0–36 km/h en 3.6 segundos.[33]
Los guepardos en estado salvaje tienen un sistema inmune adaptativo y un sistema inmune innato inducido más pobres que los leopardos pero un mejor sistema inmune innato constitutivo, como es mostrado por los niveles más bajos de inmunoglobulina G y Suero Amiloide A pero unos niveles más altos de Lisozima y una mayor capacidad de matar bacterias. Su sistema inmune innato constitutivo compensaría su baja variación del Complejo de Histocompatibilidad Mayor y más pobre adaptabilidad inmune. Los guepardos en la naturaleza no parecen sufrir de enfermedades infecciosas.[34]Adicionalmente, los guepardos en estado salvaje tienen niveles más bajos de cortisol que los leopardos bajo situaciones de estrés, lo cual indica una mejor respuesta al estrés fisiológico.[34]
Población
Filogenia y evolución
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Los parientes más cercanos del guepardo son el puma (Puma concolor) y el jaguarundi (Herpailurus yagouaroundi).[37] Juntos, estas tres especies forman el linaje Puma, uno de los ocho linajes de los felinos existentes; el linaje Puma divergió del resto hace 6.7 Ma. El grupo hermano (cladística) del linaje del Puma es un clado de los gatos pequeños del Viejo Mundo que incluye los géneros Felis, Otocolobus y Prionailurus.[36]

Las tres especies del linaje Puma pueden haber tenido un ancestro común durante el Mioceno (aproximadamente 8.25 Ma).[38][39] Algunos sugieren que los guepardos norteamericanos posiblemente migraron a Asia a través del estrecho de Bering, entonces se dispersaron hacia el sur a África a través de Eurasia al menos cien mil años atrás;[40][41][42] algunos autores han expresado dudas sobre la ocurrencia de gatos similares a los guepardos en Norteamérica, y en su lugar suponen que los guepardos modernos han evolucionado de poblaciones asiáticas que en algún momento se extendieron a África.[43][44]
Se cree que los guepardos han sufrido dos cuellos de botella genéticos que redujeron significativamente la variabilidad genética de las poblaciones—una cien mil años atrás (algunos la han correlacionado a una migración de Norteamérica a Asia), y la segunda entre diez mil y doce mil años atrás en África (posiblemente por el evento de extinción del Cuaternario).[41][45][46] Según los estudios genéticos más recientes, su reproducción en aquella época se produjo desde un grupo muy reducido, lo que en la actualidad les concede a todos un mapa genético muy parecido.[47]
El guepardo tiene un registro fósil que se extiende por Norteamérica, Europa y Asia.[48]
En el caso particular de los guepardos, se les ha encontrado duplicación genética en genes relacionados con el anabolismo y energética para su especialización muscular.[41][49]
- Cinco genes relacionados con la regulación de la contracción de los músculos esquelético y cardíaco (ADORA1, ADRA1B, CACNA1C, RGS2, SCN5A). [41][49]
- Dos genes relacionados con respuestas mejoradas ante el estrés fisiológico, incluido estrés por calor (ADORA1, TAOK2).[41] [49]
- Cuatro genes relacionados con regulación negativa de los procesos catabólicos (APOC3, DDIT4, PPARA, SUFU).[41][49]
Esta duplicación genética pudo dar pie a nuevas funciones para los genes antes mencionados y esta presión selectiva también pudo contribuir con la baja diversidad genética en esta especie.[50]
Comportamiento de caza
El guepardo es un cazador diurno, Lo cual le permite evitar a competidores como leones y hienas, los cuales son más activos de noche.[51]
Aunque a diferencia del perro salvaje Africano, cuya densidad poblacional en un área disminuye conforme incrementa la densidad poblacional de leones, la densidad poblacional en guepardos se mantiene estable, incluso con el incremento de la densidad poblacional los leones, a pesar del riesgo de mortalidad juvenil.[52][53] La naturaleza solitaria y bajo perfil del guepardo llaman poco la atención de otros depredadores y el hecho de que los guepardos adultos sean asesinados raramente, permite a las poblaciones recuperarse más fácilmente; el 32 % de los adultos de perro salvaje Africano suelen ser asesinados por leones y su naturaleza grupal llama mucho más la atención.[53]
Los guepardos buscan presas que puedan cazar observando el alrededores desde un lugar alto, y una vez que la han divisado, se acercan. Muchas veces se acercan caminando lentamente hacia sus presas sin esconderse, y comienzan la persecución estando a unos 60–70 metros de las mismas. Otras veces aprovechan la cubierta vegetal para acercarse sigilosamente hasta unos 30 metros de la presa. Muchas veces cuando no hay cubierta vegetal y quieren sorprender a sus presas, simplemente comienzan la persecución estando a 200 metros de la misma.[54]
El guepardo solo usa su velocidad superior para cerrar la distancia con su presa y una vez que la ha alcanzado, la sigue de cerca mientras la presa realiza 3–4 giros en zigzag intentando escapar; si la presa no ha escapado para entonces, es capturada.[10] Para derribar a su presa, un guepardo se vale del bien desarrollado y puntiagudo espolón de su dedo primero (El cual no toca el suelo) para engancharle sus patas o grupa en plena persecución a alta velocidad, y así haciendo que la presa pierda el equilibrio y caiga violentamente al suelo.[25]El enganche causa un corte en la piel de la presa.[25]La persecución del guepardo tras la presa dura en promedio 37.9 segundos.[55]
Los guepardos una vez han matado a su presa, la arrastrarán lejos del lugar de la matanza, llegando a recorrer en promedio 64.5 metros; un individuo en particular arrastró su presa unos 712 metros.[56]

El guepardo parece tener una tasa de éxito en la cacería comparativamente más alta que la de otros depredadores. En el Serengueti, la tasa de éxito del guepardo cazando gacelas de Thomson es del 70 %, en comparación con el 57 % de los perros salvajes Africanos, 33 % de las hienas manchadas y chacales, y 26 % de los leones.[10]En la delta del Okavango, la tasa de éxito del guepardo cazando impalas es de un 26 % en comparación con el 15.5 % de un perro salvaje Africano.[57]En el Parque Nacional Kruger, la tasa de éxito del guepardo cazando impala es del 20.7 %, en comparación con el 16 % de un leopardo.[58][59]
Los guepardos pierden el 9–14 % de sus presas cazadas ante otros depredadores más grandes.[55]A diferencia de los perros salvajes Africanos, los guepardos podrían perder hasta el 25 % de sus presas cazadas y aún así lograr recuperar fácilmente la energía gastada, necesitando destinar solo 4 horas por día a la caza para poder hacerlo.[55]En comparación, los perros salvajes Africanos con una pérdida del 25 % de presas, necesitarían destinar 12 horas por día a la caza para recuperar la energía desperdiciada, algo a la larga insostenible.[60]La estrategia de persecuciones de alta ve y corta duración vuelve al guepardo más energéticamente flexible que el perro salvaje Africano.[55]
Los machos y hembras sin cachorros de guepardo destinan más tiempo a comer tan deprisa como sea posible y menos a vigilar los alrededores, mientras que las madres con cachorros destinan más tiempo a vigilar los alrededores en busca de peligros mientras que sus cachorros comen, y menos tiempo en comer tan deprisa como puedan.[61]
Su velocidad máxima registrada en medio de una cacería es de 93 km/h (25.9 m/s).[62]
El guepardo suele cazar principalmente gacela de Thomson, gacelas de Grant e impalas, aunque también en menor medida caza otros mamíferos como ñues y liebres.[63] Dos presas excepcionales cazadas por guepardos en el Parque Nacional Kruger, consisten de dos crías de búfalo del Cabo y dos crías de jirafa.[64]

Aunque no es común, se ha observado ocasionalmente a guepardos consumiendo cadáveres de presas que no fueron cazadas por ellos mismos.[65] Incluso se conoce de un caso en el que una madre de guepardo con 3 cachorros de 15 meses de edad ahuyentaron a una hiena manchada solitaria de su presa cazada (Un topi).[66]
Reproducción

Los guepardos son polígamos. Terminada la cría de su anterior camada, la hembra buscará uno o varios machos que la fecunden, y dará a luz una camada de hasta 6 crías en estado salvaje (Y hasta 8 en cautiverio), después de un periodo de gestación de noventa a noventa y cinco días. Las hembras de guepardo tienen más cachorros por camada que la gran m de especies de félidos. Las crías en estado salvaje suelen pesar unos 250–300 gramos.[63]
Tan pronto como la noche se lo permite la madre trasladará a los pequeños de lugar, poniéndolos a salvo de otros depredadores como leones, leopardos, hienas y licaones. Si descubren la camada cuando la madre está cazando, no tendrán ningún problema en incorporar los pequeños a su dieta del día.
Los cachorros no serán capaces de seguir a la madre hasta las cuatro semanas de edad. Los otros animales, el frío y el hambre hacen estragos entre ellos antes de cumplir los tres meses. El porcentaje general de crías que sobreviven hasta cumplir los 18 meses de edad en guepardos es del 35.7 % en el Parque Transfronterizo Kgalagadi, y del 34.3 % en el Kalahari, mientras que la mortalidad juvenil de leopardos es del 37 % en la Reserva de Caza de Sabi Sand; una alta mortalidad juvenil forma parte natural de las dinámicas entre depredadores.[67][68]
La hembra se ocupa de los cachorros sin que el macho la ayude en ningún momento. Para enseñarles a cazar suele capturar vivas algunas crías de gacela que luego les ofrece para despertar su instinto de cazadores. A los diez meses, los pequeños ya pueden cazar algunas piezas pequeñas.
Al cumplir un año y medio, la camada pierde todo contacto con la madre, pero siguen juntos hasta el primer celo. Entonces las hembras se separan e inician su solitaria vida. Los machos, en cambio, permanecerán juntos para cazar en grupo de manera más efectiva y defender mejor su territorio, lo cual hace que formen un fuerte vínculo entre ellos. No obstante, a veces se han observado alianzas entre machos no emparentados.
Los guepardos machos suelen ser mucho más tolerantes con cachorros que no son suyos en comparación con otros félidos, y no existe evidencia sólida de infanticidio por parte de machos hacia cachorros que no son suyos.[69][70]
Tiende a padecer estrés, por lo que en los zoológicos se aleja de los visitantes a las madres con crías y suelen mantenerse separados los machos y las hembras hasta el tiempo del celo.
Vocalización

El guepardo no puede rugir, a diferencia de las especies del género Panthera: emite un sonido agudo, llamado gañido (el guepardo «gaña»), muy parecido al de algunas aves, para hacer posible el encuentro con otros guepardos o con las crías, en el caso de una hembra tras la caza.
Subespecies

Se reconocen 5 subespecies:[71][72]
- Acinonyx jubatus jubatus (guepardo sudafricano)
- Acinonyx jubatus hecki (guepardo del Sahara)
- Acinonyx jubatus raineyi (guepardo tanzano)
- Acinonyx jubatus soemmeringii (guepardo sudanés)
- Acinonyx jubatus venaticus (guepardo asiático)
Guepardo real
Durante un tiempo, se clasificó erróneamente al guepardo real como Acinonyx rex, cuando en realidad se trata de una mutación que hace que las manchas de su pelaje confluyan en bandas longitudinales y curvas. Por lo tanto, el nombre científico Acinonyx rex no es válido.[73] El gen recesivo debe ser heredado de ambos padres para que la característica se manifieste, siendo una de las razones por las que es tan raro.
Registro fósil
Los restos fósiles más antiguos de A. jubatus proceden de la Capa I de la Garganta de Olduvai, formada en el Gelasiense (Pleistoceno Inferior), cuyo techo está datado en 1,8 millones de años.[4]
Importancia económica
La piel de guepardo era considerada como un símbolo de estatus. Hoy, los guepardos tienen una importancia económica creciente para el ecoturismo y también se encuentran en zoológicos. Atraen también la curiosidad de los safaris fotográficos, en los cuales se reúnen a veces hasta quince grupos de personas. Esta intrusión es molesta, pero constituye una alternativa económica a la caza furtiva o al tráfico de animales.
Los guepardos son mucho menos agresivos que otros felinos grandes y pueden ser domesticados, por lo que los cachorros a veces son vendidos como animales domésticos.
Anteriormente eran cazados —incluso en la actualidad— porque muchos agricultores creen que se comen al ganado. Cuando la especie pasó a estar amenazada, se lanzaron numerosas campañas para tratar de educar a los agricultores y animarlos a conservar al guepardo. Pruebas recientes han mostrado que los guepardos no atacan ni comen al ganado si pueden evitarlo, ya que prefieren sus presas salvajes. Sin embargo, no tienen ningún problema para incluir tierras de labranza como parte de su territorio, lo cual causa a veces conflictos.
Los egipcios antiguos los tenían habitualmente como mascotas y también eran entrenados para cazar: se cree que llevaban los guepardos a los campos de caza, vendados, encapuchados y sostenidos con correas, mientras los perros ponían en retirada a su presa. Cuando la presa estaba lo suficientemente cerca, los guepardos eran probablemente liberados y se les retiraban las vendas. Esta tradición llegó a los antiguos persas y luego a India.