Adaptaciones litúrgicas para comunidades indígenas
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Las adaptaciones litúrgicas para comunidades indígenas en Chiapas o adaptaciones al Ordinario de la Misa en lengua español para las comunidades tseltal, tsotsil, ch’ol, tojolabal y zoque son una serie de adaptaciones al ordinario de la liturgia católica posterior al Concilio Vaticano II de uso facultativo y exclusivo en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas en comunidades tseltal, tsotsil, ch’ol, tojolabal y zoque.
Estas adaptaciones y variaciones originalmente propuestas por la ya mencionada Diócesis se encuadran dentro de la idea de “renovación litúrgica” descrita y promovida por la Constitución Apostólica Sacrosantum Concilium promulgada a la luz del Concilio Vaticano II y cumplen lo establecido en la Instrucción IV del 25 de enero de 1994 del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos titulada La Liturgia Romana y la Inculturación.
Este tipo de adaptaciones diseñadas teniendo en cuenta elementos culturales locales no son únicas en el mundo, se encuentra un precedente en el llamado “Uso del Zaire” o “uso congoleño”, tampoco serían estos dos casos los únicos de variaciones notables a la Forma ordinaria de la misa, encontrando también en esta categoría al llamado “Uso Anglicano”. Debido a lo reciente de estas adaptaciones y a que aspiran a mantenerse dentro del paraguas de la misa ordinaria no sería apropiado referirse a ninguna de estas adaptaciones litúrgicas como “ritos” propiamente dichos.
Ya en el Concilio Vaticano II se abrió la puerta a la posibilidad de realizar “Inculturaciones” y tomar en consideración e incluir elementos culturales de diversos pueblos siempre y cuando las mismas no suponga una ruptura con “la unidad sustancial del Rito Romano”. Cabe en este punto citar a la Constitución Sacrosantum Concilium publicada originalmente en 1963:
“La Iglesia no pretende imponer una rígida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la liturgia; por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos. Estudia con simpatía y, si puede, conserva íntegro lo que en las costumbres de los pueblos encuentra que no esté indisolublemente vinculado a supersticiones y errores, y aun a veces los acepta en la misma liturgia, con tal de que se pueda armonizar con el verdadero y auténtico espíritu litúrgico. Al revisar los libros litúrgicos, salvada la unidad sustancial del Rito romano, se admitirán variaciones y adaptaciones legítimas a los diversos grupos, regiones, pueblos, especialmente en las misiones, y se tendrá esto en cuenta oportunamente al establecer la estructura de los ritos y las rúbricas” (Nos. 37-38).
“En ciertos lugares y establecer la estructura de los ritos y las rúbricas” (Nos. 37-38).
“En ciertos lugares y circunstancias, urge una adaptación más profunda de la liturgia, lo cual implica mayores dificultades… Las adaptaciones que se consideren útiles o necesarias, se propondrán a la Sede Apostólica para introducirlas con su consentimiento” (Ibid 40).[1]

Durante el Viaje Apostólico del Papa Francisco a México, este ofició una misa en Chiapas en la que se incorporó música de marimba, y fragmentos en las lenguas tseltal, tsotsil, tojolabal, zoque y ch'ol. Durante el Rito de Conclusión se le hizo entrega al Sumo Pontífice de la Biblia en idioma tzeltal, la Biblia en idioma cholchil y el Nuevo Testamento en idioma tzeltal. El Santo Padre por su parte hizo entrega de un decreto de autorización del uso de lenguas indígenas en la liturgia.[2]
Lo cierto es que durante el propio Concilio Vaticano II se pidió que se llevara a cabo un esfuerzo de adaptación litúrgica a las poblaciones indígenas,[3] esta realidad ya reflejada en la antedicha Constitución Apostólica fue recordada por el Papa Francisco en su Exhortación Querida Amazonia de publicación original en 2020.[4]
Finalmente tras varios años de trabajo, estas adaptaciones fueron presentadas en el año 2023 mediante carta dirigida al Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos firmada por el Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey (antiguo Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Arquidiócesis en la que la Diócesis de San Cristóbal de las Casas se enmarca) como fruto de una decisión tomada en el seno de la Conferencia del Episcopalado Mexicano. Esta petición se vio reforzada con el envío de un correo electrónico a dicha institución del Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, impulsor de estas medidas y obispo emérito de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas el 14 de octubre de 2024. Estas peticiones fueron escuchadas por el Dicasterio y fueron respondidas con un “recognitio” el 8 de noviembre de 2024, lo que equivale a la aceptación y sanción por parte de la Santa Sede de estas adaptaciones y modificaciones litúrgicas pudiendo por tanto usarse ya en la circunscripción territorial de la Diócesis de Chiapas. Así mismo el Dicasterio otorgó “confirmatio” para traducir a lengua tzeltal de la Constitución Apostólica Missale Romanum y el motu proprio Mysterii paschalis en la misma fecha.[5]
Adaptaciones aprobadas
Ministerios propios
Ministerio de inciensación
Rol únicamente ejercible por mujeres (llamadas Inciensarias) en solitario, pareja, o trío, este ministerio es diferente de los otros actuales ministerios laicales instituidos (lector y acólito, antes parte de las “órdenes menores”), del diaconado y del sacerdocio y no debe entenderse como una cesión o delegación de las labores y obligaciones de estos. Una vez el incienso ha sido bendecido por el sacerdote oficiante la o las inciensadoras y sus ayudantes que quedan encargados de portar la naveta procederán a inciensar el altar, las imágenes, el evangeliario, a los ministros y a la asamblea en diferentes momentos, en esta labor se pueden utilizan sahumerios tradicionales en vez de inciensarios.[6]
Los momentos en los que se procederá a esta inciensación son los siguientes (en realidad son momentos en los que el Misal Romano ya prevé incensación):
- Durante la procesión de entrada, momento en el que el sacerdote coloca el incienso en el sahumerio o incensario
- Inmediatamente después de la procesión de entrada una vez se ha llegado al altar y se ha realizado una inclinación ante el mismo se procederá a incensar la cruz y el altar rodeándolo.
- Antes de la proclamación del Evangelio, incensando el evangeliario.
- Durante la preparación de los dones, una vez estos son llevados al altar y se colocados sobre el corporal. Se procederá a la incensación de las ofrendas, la cruz, el altar, al sacerdote y al pueblo.
- Al momento de la ostensión durante la consagración se inciensan la hostia y el cáliz.
Las inciensarias deben ser aprobadas por el Obispo diocesano de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas.[5]
Ministerio del Principal
Un laico, hombre o mujer que debe gozar de reconocimiento por parte de la comunidad como poseedores de “relevancia moral”.[6] o "autoridad moral sobre su comunidad". Su rol será el de dirigir a los participantes en momentos de oración comunitaria en voz alta dentro de la misa por invitación del sacerdote que preside, en ningún momento presidiendo en sustitución de o concelebrando con este[5] En ningún caso reza en nombre propio o a título personal, sino que se limita a dirigir la oración de todos los participantes.
Oración de la Asamblea dirigida por el Principal
El Principal o Principala puede llevar a cabo su labor solo en uno de estos tres momentos: al principio de la misa, en la oración de los fieles y después de la comunión como acción de gracias, en estos momentos se incluye cierta etiqueta extra en tanto, como ya se ha dicho, es el sacerdote que preside el que debe dar el paso al Principal, además existen previsiones sobre cómo se debe realizar y cómo se debe responder a estos momentos de oración guiada.[6]
Si se celebrase al principio de la misa o durante la oración de los fieles, se habrá de proceder de la siguiente forma:[5]
El sacerdote se pondrá de pie en la sede e invitará a la comunidad a disponerse a la oración. Tras este momento el Principal se colocará delante del altar, vuelto hacia el pueblo, e invita a la asamblea a permanecer de pie o ponerse de rodillas. Si se utilizasen velas, se daría la indicación de encenderlas en este momento. A continuación, el Principal invita al pueblo a orar por sus intenciones y necesidades y a expresar el propio arrepentimiento comenzando entonces la oración en voz alta. Una vez todos han terminado, el Principal invitará a los fieles a concluir con una invocación común, que repiten todos. Al concluir se indicará a los participantes que si están de rodillas se pongan en pie.
En caso de celebrarse después de la comunión, se aprecian pequeñas diferencias a lo anteriormente descrito, en caso de poder utilizarse música propia el Principal indicará el momento en el que esta debe comenzar y acabar, durante este intervalo esta oración podrá acompañarse con movimiento corporal consistente en balanceos rítmicos.