Alicia Herrera Escalona

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Nacimiento 11 de julio de 1943
San Carlos (Venezuela), Venezuela
Nacionalidad Venezolana
Ocupación Periodista
Alicia Herrera Escalona
Información personal
Nacimiento 11 de julio de 1943
San Carlos (Venezuela), Venezuela
Nacionalidad Venezolana
Información profesional
Ocupación Periodista

Alicia Herrera Escalona (San Carlos, 11 de julio de 1943) es una periodista venezolana.[1][2] Desde la década de 1960 trabajó en varios medios de la cadena Capriles llegando a ocupar cargos gerenciales.[1][2] En 1981 publicó el libro de denuncia Pusimos la bomba… ¿y qué?, donde acusaba a Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles de ser los autores intelectuales del atentado terrorista contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación.[3]

Nació en San Carlos el 11 de julio de 1943.[2] Mientras estudiaba bachillerato comenzó a incursionar en el periodismo regional trabajando en los diarios El Carabobeño, El Imparcial y Hoy.[1][2] Se graduó como periodista en la Universidad Católica Andrés Bello y comenzó a ejercer la profesión desde 1964 en varios periódicos y revistas venezolanas.[1][4]

Llegó a ser directora en varios medios de prensa de la cadena Capriles, como en las publicaciones Kena, Páginas, Viajes y Venezuela Gráfica.[1][2] En años posteriores se casó con el ingeniero electrónico cubano Raimundo Urrechega.[5][6]

El 6 de octubre de 1976 ocurrió el atentado terrorista con bombas que derribó el Vuelo 455 de Cubana de Aviación. El atentado condujo al arresto en Venezuela de los principales autores materiales e intelectuales, entre los que se encontraban los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano y los cubanos Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles.[3][7]

Lugo trabajaba como fotógrafo para la cadena Capriles y era compañero de labores de Herrera.[7][8] Herrera lo consideraba inocente y comenzó a visitarlo con frecuencia en el Cuartel de San Carlos donde estaba detenido.[3][7] Tenía por objetivo hacer un reportaje, pero luego decidió escribir un libro.[5][7]

Una vez que entró en contacto con Lugo conoció a Bosch que era su compañero de celda.[4][7] De igual forma logró entrevistar tanto a Ricardo Lozano como a Posada Carriles, y fuera de la cárcel a su esposa, Nieves Posada.[5][7][9] Con el pasó del tiempo y ganada su confianza, según Herrera, estos le confesaron su participación en el atentado. Herrera mencionó que Bosch le narró todos los atentados en los que habría participado y que le entregó varios documentos incriminatorios.[4][7]

Durante tres años fue recopilando información para su libro, mientras que se preparaba el juicio por el atentado.[4] En septiembre de 1980 el fiscal militar del caso solicitó retirar los cargos algo con lo que estuvo de acuerdo la corte.[4][10] La decisión generó los cuestionamientos del gobierno de Fidel Castro, del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez y de varios juristas venezolanos.[4][10][11]

Tras la decisión de la corte, Herrera decidió exiliarse rumbo a México. Denunció que durante el proceso de investigación de su libro fue sometida acoso por parte de las autoridades.[3][7] En la capital mexicana convocó a una rueda de prensa donde acusó al gobierno de Luis Herrera Campíns de manipular el expediente de los involucrados en el atentado para tratar de liberarlos.[4][5][11] También reveló varios documentos incriminatorios y pruebas de la vinculación de los acusados con varias agencias de inteligencia como la CIA, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) chilena y la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) venezolana. A esta última la acusó de estar pagándole un salario a los cuatro detenidos mientras estaban en la cárcel.[4][11]

Sus declaraciones provocaron las críticas de funcionarios venezolanos. El ministro de relaciones interiores, Rafael Andrés Montes de Oca, rechazó las declaraciones de Herrera. Mientras que el director de la DISIP, Remberto Uzcátegui la acusó de ser una presunta espía al servicio del gobierno cubano.[5][6]

En 1981 publicó su libro Pusimos la bomba… ¿y qué?.[3][12][13] El título de la obra, según Herrera, se inspiró en un comentario de Lugo, el cual durante una de las entrevistas en un momento de rabia gritó «pusimos la bomba, ¿y qué?».[7][14] En la obra se incluían las entrevistas con los cuatro acusados, ciertos documentos incriminatorios y denuncias de que las autoridades venezolanas trataban de proteger a los detenidos.[3][7] Luego de la publicación, Herrera denunció que se intentó prohibir la circulación del libro en Venezuela.[3]

Desde inicios de la década del 2000 el gobierno estadounidense comenzó a desclasificar varios documentos sobre el atentado que confirmaban parte de las denuncias de Herrera.[7][9][15][16] En los documentos se evidenciaban los vínculos de Posada Carriles con la CIA y se le apuntaba como el principal sospechoso de ser el autor intelectual del atentado.[7][9][15][16]

En los años siguientes vivió entre México, Estados Unidos y Cuba, y mantuvo sus denuncias en contra de los autores del atentado.[3][5] En 2005 se publicó una nueva edición del libro y durante el acto de presentación estuvo presente el vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel.[3][17]

Luego de la huida de Posada Carriles a Estados Unidos, Herrera se mostró crítica y solicitaba constantemente su extradición a Venezuela.[7][9][18] En el 2007 el gobierno cubano inició un juicio simbólico en contra de Posada Carriles convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas. Una de las principales testigos durante el acto fue Herrera.[19][20]

Obras

  • Pusimos la bomba… ¿y qué? (1981)

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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