Amaurosis fugaz
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neurología oftalmología | |
Amaurosis fugaz (Latín fugax que significa fugaz, griego ἀμαύρωσις, amaurosis, que significa oscureciendo, oscuro, u obscuro) es una pérdida completa o parcial transitoria de la visión monocular debida a la isquemia de la retina, en otras palabras, es pérdida reversible de visión en un ojo.[1][2]
El término MeSH Amaurosis Fugax (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última). la define como:
Ceguera completa o parcial transitoria monocular debido a la isquemia de la retina. Esto puede ser causado por la embolia de la arteria carótida (por lo general en asociación con estenosis carotídea) y otros lugares que entran en la arteria de la retina central. (Adams et al., Principios de Neurología, 6 ed, p245)Mesh, 2000
Sin embargo, varios autores proponen que puede definirse como la pérdida de visión en ambos ojos.[3] No debe de confundirse con los términos: pérdida transitoria de la visión monocular o pérdida transitoria de la visión binocular, ya que estos se prefieren cuando no se desea connotar una etiología subyacente y este término sugiere isquemia retiniana.[1][4]
Patofisiología y etiología
Antes de 1990, la amaurosis fugaz podía ser “clínicamente dividida en cuatro complejos de síntomas, cada uno con su patoetiología subyacente: embolico, hipoperfusión, angioespasmo e idiopática”.[5] En 1990, las causas de la amaurosis fugaz fueron mejor definidas por el grupo de estudio de la amaurosis fugaz. Él cual definió cinco clases distintivas de ceguera monocular transitoria basadas en sus supuestas causas: “embolica, hemodinámica, ocular, neurológica” e “idiopática” (sin “causa identificada”).[6] Una de las causas más frecuentes incluye a la enfermedad ateromatosa de la carótida interna o de la arteria oftálmica, vasoespasmo, neuropatías ópticas, arteritis de células gigantes, glaucoma de ángulo cerrado, presión intracraneal elevada, enfermedad opresiva orbital, hiperviscosidad sanguínea o hipercoagulación.[7]
Origen embólico y hemodinámico
Con respecto a estas causas, la pérdida visual monocular transitoria ocurre debido a una reducción temporal del flujo sanguíeno de la arteria retinal, de la arteria oftálmica o de la arteria ciliar, lo cual trae como consecuencia una disminución en la circulación sanguínea retinal, esto provoca hipoxia.[8] Los émbolos más comunes que podrían llegar a causar la amaurosis fugaz se originan de una arteria carótida con ateroesclerosis. Cualquier émbolo que se desprende de cualquier vaso sanguíneo que precede a la arteria retinal, arteria oftálmica o arteria ciliar puede causar esta pérdida temporal de visión.
- Arteria carótida con ateroesclerosis: La amaurosis fugaz se puede presentar como un tipo de ataque isquémico transitorio (TIA), durante el cual un émbolo obstruye unilateralmente el lumen de la arteria retinal o de la arteria oftálmica, causando una disminución del flujo sanguíneo a la retina ipsilateral.[9]
Sin embargo, una arteria carótida ateroesclerótica también puede causar amaurosis fugaz debido a la estenosis en el flujo sanguíneo, produciendo isquemia cuando la retina es expuesta a la luz brillante.[10] - Arteria oftálmica con ateroesclerosis: Se presenta de una forma similar al caso anterior.
- Émbolos cardiacos: Son émbolos trombóticos provenientes del corazón que pueden causar una obstrucción del lumen de la arteria retinal, oftálmica y/o ciliar. Se produce una disminución en el flujo sanguíneo hacia la retina ipsilateral. Esto se puede dar a consecuencia de (1) fibrilación atrial, (2) anormalidades valvulares que incluyen a la enfermedad post-reumática valvular, prolapso de la válvula mitral, (3) mixomas atriales.
- Vasoespasmo temporal: Provoca una disminución en el flujo sanguíneo que puede producir la amaurosis fugaz.[11][12] Generalmente, estos episodios son breves, duran no más de cinco minutos.[13] Son asociados con el ejercicio.[8][14]
- Arteritis de células gigantes: Puede resultar en inflamación granulomatosa dentro de la arteria retinal central y la arteria ciliar posterior del ojo. Lo cual provoca una oclusión parcial o total, que deriva en una disminución del flujo sanguíneo que se manifiesta con la amaurosis fugaz. En este caso la amaurosis fugaz puede estar asociada con la claudicación mandibular y dolor de cabeza. Sin embargo, que estos pacientes no presenten síntomas no es raro.[15] Una revisión encontró una incidencia del 2% al 19% de amaurosis fugaz entre estos pacientes.[16]
- Síndrome del robo de la subclavia
- Hipertensión maligna que puede causar isquemia del nervio óptico.[29]
- Abuso de drogas que se relacionan con émbolos intravasculares.[6]
- Iatrogénico: La amaurosis fugaz se puede presentar como una complicación de la angiografía carotídea, angiografía carótida, caterización cardiaca, y el bypass cardiaco.[26]
Origen ocular
Las causas oculares incluyen:
- Iritis[30]
- Queratitis[21]
- Blefaritis[21]
- Drusen del disco óptico[26]
- Desprendimiento vítreo posterior[21]
- Glaucoma de ángulo cerrado[31]
- Elevación transitoria de la presión intraocular[6][30]
- Hemorragia[6] intraocular
- Coloboma[26]
- Miopía[26]
- Hemangioma[32] orbitario
- Osteoma[33] orbitario
- Queratoconjuntivitis seca[26]
Origen neurológico
Las causas neurológicas incluyen:
- Neuropatía óptica compresiva[6][26]
- Papiledema: " El mecanismo subyacente de las obscuraciones visuales en todos estos pacientes aparentan ser isquemias transitorias del nervio óptico consecuente al incremento de la presión tisular. Hinchazón axonal, masas intraneurales y el incremento del flujo del fluido intersticial pueden contribuir al incremento en la presión tisular en la cabeza del nervio óptico. La consecuente reducción en la presión de perfusión provoca que los pequeños capilares de baja presión que irrigan la cabeza del nervio óptico queden vulnerables. Breves fluctuaciones en la presión sanguínea intracraneal o sistémica pueden resultar en pérdidas transitorias de la function ocular."[34] Generalmente la pérdida visual transitoria es asociada también con cefalea e hinchazón del disco óptico.
- Esclerosis múltiple puede causar amaurosis fugaz debido a un bloqueo de conducción unilateral , resultado de la desmielinización e inflamación del nervio óptico y “… posiblemente por defectos en la transmisión sináptica y factores de bloqueo circular putativos.”[35]
Síntomas
La experiencia de la amaurosis fugaz es clásicamente descrita como una pérdida de visión monocular que aparece como una "cortina bajando verticalmente en el campo de visión en un ojo;" Sin embargo, esta pérdida altitudinal de la visión es relativamente poco común. En un estudio sólo el 23.8 por ciento de los pacientes con pérdida de la visión monocular experimentaron la clásica cortina o sombra descendiendo sobre su visión.[45] Otras descripciones de esta experiencia incluyen una ceguera monocular, vision atenuada, nublosa o borrosa.[46] Pérdida de la visión total o sectorial típicamente dura unos pocos segundos, pero puede durar minutos o incluso horas. La duración depende en la etiología de la pérdida de la visión. Visión obscurecida debido a papilema puede durar unos segundos, mientras que una arteria carótida con ateroesclerosis puede ser asociada con una duración de uno a diez minutos.[47] Ciertamente síntomas adicionales pueden estar presentes en la amaurosis fugaz y esos hallazgos van a depender en la etiología de la pérdida transitoria de visión monocular.