Luisa Ignacia Roldán Villavicencio (Sevilla, 8 de septiembre de 1652 [fecha de bautizo][1]-Madrid, 10 de enero de 1706),[2] conocida popularmente como La Roldana, fue la primera escultora española registrada. Es una de las principales figuras de la escultura del Barroco en la Andalucía de finales del sigloXVII y principios del XVIII.[3] Su figura alcanzó mayor relieve después de que Antonio Palomino la reconociera como una escultora tan importante como su padre, Pedro Roldán.[4][5]
Se formó principalmente bajo la influencia de su padre, en cuyo taller de Sevilla trabajó hasta su matrimonio en 1671. Su escultura fue de temática religiosa, siguiendo las directrices del Concilio de Trento de humanizar el arte de las imágenes, para hacer la religión más cercana al pueblo. Realizó esculturas de tamaño natural para procesionar, en madera o de barro cocido con policromía y muchas de ellas de las llamadas «de candelero» o para vestir, así como también otras de pequeños grupos de devoción para particulares y conventos, con gran movimiento y expresividad con plenas características del arte barroco. Ejecutó numerosos belenes en terracota de estilo italiano, inclinándose más por los que formaban una escena de la Natividad como grupo escultórico unido.
Después de una etapa de aprendizaje y primeras obras realizadas en Sevilla, en 1686 se trasladó a Cádiz para realizar diversos trabajos encargados por el cabildo municipal y el catedralicio. Después de dos años de estancia en esa capital andaluza viajó a Madrid,[6] donde trabajó como escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V hasta su fallecimiento.[4]
Ángel pasionario, retablo de la capilla del Cristo en la colegiata de San Isidro, Madrid (Hacia 1700)Colegiata de San Isidro: seis ángeles pasionarios en el retablo de la capilla del Cristo.
Consulting, Ecaweb. «Virgen de la Sede». ficonofue.fuesp.com. Archivado desde el original el 13 de noviembre de 2024. Consultado el 22 de marzo de 2025.