Armazón metal-orgánica
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Las armazones metal–orgánicas (MOF por sus siglas en inglés) engloban una clase de materiales que consisten de iones metálicos ó conglomerados metálicos que se entrelazan entre sí usando ligantes orgánicos. Estas armazones pueden formar estructuras de una, dos o tres dimensiones. En este contexto, los ligantes orgánicos se suelen denominar "puntales" o "conectores", siendo un ejemplo el ácido benceno-1,4-dicarboxílico (BDC por sus siglas en inglés).
En términos formales, una armazón metal–orgánica es una red de coordinación con ligantes orgánicos que potencialmente contiene poros o vacíos espaciales. Una red de coordinación es un compuesto de coordinación que se extiende, a través de entidades de coordinación repetitivas, en una dimensión, pero con enlaces cruzados entre dos o más cadenas individuales, bucles o espiroenlaces. Una definición alternativa para una red de coordinación sería " es un compuesto de coordinación que se extiende a través de entidades de coordinación repetitivas en dos o tres dimensiones". Las armazones metal–orgánicas guardan similitudes con los polímeros de coordinación en términos de las unidades que los constituyen pero se diferencian entre sí en términos de cristalinidad y porosidad. Un polímero de coordinación es un compuesto de coordinación con entidades de coordinación repetitivas que se extienden en una, dos o tres dimensiones.[1] La mayoría de los MOF reportados en la literatura son compuestos cristalinos, pero también hay MOF amorfos,[2] y otras fases desordenadas.[3]
En 2025 se otorgó el premio Nobel de Química a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por el desarrollo de los MOF.[4]