A finales de septiembre, fuerzas alemanas (incluyendo las Landwehr milicia) reunidos bajo el mando del general Wilhelm von Gayl se reunieron en el frente. Aunque el bloqueo de Verdún comenzó el 25 de octubre, el 7 de octubre, dos equipos de artillería alemana se desplegaron para preparar condiciones para la infantería, avanzaron y establecieron sus posiciones. Los alemanes luego despejaron todos los obstáculos del fuerte.[2] El 13 de octubre, Verdún fue oficialmente cercado.[2] La artillería alemana fracaso en los ataques, aunque la ciudadela de Verdun fue severamente dañada. El general Marnier, comandante de la guarnición, lanzo una fuerte incursión que fue inicialmente victoriosa. Mientras, los generales alemanes estaban preocupados en el Sitio de Metz, por lo cual no encontraron suficientes fuerzas para el asedio.[5]
Después de la caída de Metz, el 1.º Ejército aleman reforzó al ejército que asediaba la ciudad. El ejército francés estaba en desventaja. [2]Estando en esa situacion, después de una leve tregua, Verdun se rindió bajo raras y favorables condiciones.[2] La guarnición francesa era tomada prisionera, con la excepción de la Guardia Nacional. Los oficiales franceses fueron liberados bajo juramento. Y los materiales, armas, cañones, etc. de la ciudad de Verdun fueron acordadas para ser devueltas una vez la paz fuera restaurada. No poco después de la rendición de Verdun, el ejército alemán derroto a los franceses en la fortaleza de Neuf-Brisach.