Asignado
papel moneda del franco francés
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Se llama asignado (en francés assignat) al papel moneda creado el 1 de abril de 1790 por la Asamblea Nacional francesa para remediar el desorden de la hacienda nacional y la deuda de dicho país, heredados de los elevados gastos de la monarquía de Luis XVI, y para suplir la falta de dinero en efectivo necesario para emprender las reformas postuladas por la Revolución francesa.[1] Estos "asignados" estuvieron vigentes y circulantes como papel moneda en Francia hasta fines de 1796 cuando fueron abolidos por el Directorio.


Origen
Cuando el 5 de mayo de 1789 se reunieron los Estados Generales del reino de Francia, la situación económica del país se hallaba complicada por una elevada deuda pública pues el sistema del absolutismo generaba que el erario francés se confundiera con la riqueza personal del rey, en tanto el monarca era quien tomaba la decisión final sobre el gasto público, sin control alguno ni rendición de cuentas.
Por eso, al hallarse la corte de Luis XVI fuertemente endeudada con acreedores nacionales y extranjeros, tal situación influía negativamente sobre la economía de Francia y sobre la disponibilidad de dinero por parte de las autoridades, siendo que en el Antiguo Régimen la recaudación fiscal de la Corona no gravaba a la aristocracia ni al clero
Ciertamente Francia contaba en esos años con poderosas industrias locales (que comprendían desde la fabricación de armamentos y textilería hasta la viticultura y construcción naval), un mercado interior desarrollado, notables adelantos tecnológicos para la época, y una fuerte actividad de comercio exterior (solamente comparable a la de Gran Bretaña y muy superior a la de España o Prusia), pero los crecidos gastos de la Corona consumían casi todos los ingresos obtenidos mediante los tributos y por ello el riesgo de bancarrota pública era grande, comprometiendo inclusive el pago de salarios a funcionarios y soldados.
Ya el ministro Jacques Necker había alertado de este serio peligro al rey Luis XVI en 1788 y al año siguiente repitió su advertencia ante los Estados Generales. Estos, que estaban, dominados por los representantes de la burguesía determinaron entonces el 2 de noviembre de 1789 la expropiación de los bienes del clero -sin pagar compensaciones- tras una propuesta del diputado Charles Maurice de Talleyrand, por lo cual los bienes de propiedad clerical pasaron a ser "bienes nacionales" (en francés, biens nationaux) de propiedad de la Corona.
Funcionamiento
Tras esta expropiación (sin compensación), las autoridades francesas obtienen una gran cantidad de riqueza, expresada en tierras, edificios, fincas, etc. pero que no se traducía en liquidez, considerando que en el siglo XVIII el dinero se expresaba solamente en metal precioso acuñado en monedas. Para solucionar este problema, se idearon los "asignados": se trataba de emitir documentos impresos en serie que actuarían como bonos, cuyo valor estaba sustentado en el valor de los bienes confiscados por el gobierno revolucionario a personajes hostiles al nuevo régimen, como los aristócratas emigrados y los clérigos refractarios, que rechazaban la constitución civil del clero establecida el 12 de julio de 1790.
Tales propiedades confiscadas serían vendidas en subasta a particulares por orden de la Asamblea Nacional Constituyente y con estas ventas se obtendría dinero en oro y plata para acuñación de moneda, logrando así sostener el valor financiero de los "asignados"; el 21 de diciembre de 1789 se aprueba la primera emisión de estos para abril de 1790 por 400,000 libra francesascon una tasa de interés del 5%.
Los "asignados" estaban previstos para generar interés financiero de la misma manera que un bono y servían en principio solamente para el pago de obligaciones del gobierno hacia particulares, debiendo ser quemados cuando entraran otra vez en el Tesoro francés, se esperaba que ello sucediera después que el poseedor del "asignado" lo intercambiara por dinero en efectivo, siendo que el gobierno pagaría ese monto con el metálico obtenido tras la venta de los bienes nacionales.
Dificultades
Pese a estos planes, los elevados gastos estatales de Francia aumentaron cada vez más y generaron un déficit público importante. Apenas emitidos, los "asignados" vieron reducida su tasa de interés al 3% el 17 de abril de 1790
Todo esto causó pronto una grave reducción en los tributos percibidos por el erario francés, además de una auténtica escasez de moneda circulante en Francia; el panorama se tornaba más sombrío porque la dislocación económica causada por la inestabilidad política hizo extremadamente difícil para el gobierno revolucionario el hallar compradores a quienes vender los "bienes nacionales" y obtener efectivo por esta vía.
Los problemas financieros de Francia obligaron que muy pronto, el 27 de agosto de 1790, la Asamblea Nacional aceptara darle a los "asignados" la calidad de papel moneda de curso legal, válidos también para el pago de obligaciones privadas de cualquier clase y autorizando asimismo una nueva emisión de 1900 millones de libras pese al rechazo del aún ministro Jacques Necker a semejante plan por temor a una subida de precios, pero la postura de Necker no fue respaldada por el Conde de Mirabeau, quien defendió la emisión de "dinero nacional". En setiembre del mismo 1790, se autorizó una nueva emisióon por 800 millones de libras adicionales.
El elevado volumen de emisión de "asignados" no guardaba relación con el valor real de los "bienes nacionales", más aún cuando muchos de éstos no habían sido vendidos siquiera y de este modo en setiembre de 1791 los "asignados" estaban devaluados en un 18% a 20% de su valor nominal. Empezó una seria hiperinflación en Francia desde inicios de 1792 cuando los "asignados" empezaron a ser utilizados como moneda corriente por el Estado y por ciudadanos particulares de todo tipo pese a estar ya depreciados en un 50% hacia febrero de 1792, la situación empeoró cuando ese mismo año se decretó su curso legal forzoso como moneda fiduciaria, por lo cual funcionarios públicos y las tropas del ejército revolucionario francés empezaron a recibir su paga en "asignados".
Agravando los problemas, desde abril de 1792 el financiamiento de las guerras de la Revolución impuso una fuerte carga sobre la economía francesa, agravada además por la dificultad de mantener el comercio internacional de modo constante debido a la situación de guerra con casi todo el resto de Europa. La acuñación de moneda en metal precioso para circulación interior (como oro o plata) había sido suspendida por la Asamblea Nacional para financiar el esfuerzo bélico, mientras que la economía doméstica de Francia se basaba en los "asignados" y luego en el trueque al desaparecer la moneda metálica y perder los asignados casi todo su valor. En setiembre de 1792 estaban en circulación unos 2,700 millones de libras en "asignados" pero las urgencias del erario público del gobierno revolucionario hicieron aumentar tal circulación a 5,000 millones de libras en agosto de 1793.
La depreciación del "asignado" se agravó con el control de precios fijado en la ley del máximum general de setiembre de 1793, sindo que medidas como la clausura de la Bolsa de Paris (julio de 1793) y la prohibición de publicar tasas de intercambio de "asignados" (para frenar la especulación) no resolvieron los problemas. Ya al empezar el periodo del Terror el rechazo a recibir pagos en "asignados" empezó a ser castigado con pena de muerte, en noviembre de 1793 se declara ilegal todo comercio de oro o plata en Francia, y en mayo de 1794 el Comité de Seguridad Pública extiende la pena capital a todo individuo que pida pagos en moneda diferente al "asignado".
Además el hecho mismo de que la moneda de metal circulante en Francia hubiera sido reemplazada por simple papel impreso motivó una oleada de hábiles falsificaciones realizadas primero por malhechores locales, pero tras el inicio de la Guerra de la Primera Coalición estas falsificaciones empezaron a ser ejecutadas en masa por emigrados monárquicos y luego por las potencias enemigas de Francia -como Prusia o Gran Bretaña- para hundir más el valor del "asignado".
Fracaso y supresión
Aunque la emisión inicial de "asignados" estaba prevista en 500 millones de libras francesas de plata en 1790, existían circulando en Francia 2.000 millones de libras en asignados en 1792, este monto aumentó a cerca de 3.000 millones de libras a mediados de 1793, y llegó hasta 8.000 millones de libras cerca del 9 de termidor del año III (27 de julio de 1794); en esas fechas el valor real del "asignado" era apenas el 8% de su valor nominal, llegando a circular unas 34.000 millones de libras expresadas en "asignados" a inicios de 1796.
El uso de los asignados fue definitivamente abolido por el Directorio el 30 de pluvioso del año IV, o sea, el 19 de febrero de 1796, siendo poco después retirados de la circulación al quedar como papeles sin valor monetario. Para entonces habían llegado a emitirse 45.000 millones de "asignados" y su valor había bajado hasta 1/200 de su valor nominal.