Según la tradición local, las aguas termales de Alzola fueron descubiertas alrededor de 1775–1776 . El médico Francisco Platón notificó al Ayuntamiento de Elgoibar sobre las propiedades beneficiosas del agua.[4]
En 1843 el agua fue declarada de utilidad pública por las autoridades y se construyó el balneario que se inauguró en 1846.[5]
A finales del siglo XIX y principios del XX, el Balneario de Alzola vivió su época de máximo esplendor. Las aguas de Alzola fueron reconocidas en certámenes internacionales —incluidas medallas en la Exposición Universal de París de 1900 y diplomas de honor en la Exposición de Buenos Aires de 1911— por las propiedades terapéuticas de sus aguas.[2]
El establecimiento disponía de espacios de hidroterapia, salas de descanso y un ambiente social muy activo, atrayendo a personalidades de la política, como el presidente del Gobierno Práxedes Mateo Sagasta, la cultura y la nobleza.[6]
Durante este periodo, la actividad balnearia contribuyó al desarrollo del barrio de Alzola, con la construcción de varios hoteles, pensiones y servicios relacionados en temporadas que duraban desde los meses de junio hasta octubre.[7]
Con el tiempo, el uso de los balnearios tradicionales declinó frente a nuevas formas de ocio y cambios en las prácticas sanitarias, lo que llevó al cierre definitivo del balneario en 1976.
El edificio original del balneario, de estilo decimonónico, ya no funciona como centro termal. Actualmente alberga las oficinas de la empresa encargada de la comercialización del agua mineral natural procedente del manantial de Alzola.[8]