Baltazar Caravedo Loyola
militar y político peruano
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Baltazar Caravedo Loyola (Ica, 1804 - Lima, 23 de febrero de 1879) fue un militar y político peruano, que llegó al grado de general de brigada. Prócer de la independencia del Perú. Incorporado al regimiento Húsares de Junín, luchó en la campaña final de la guerra emancipadora, que culminó victoriosamente en Junín y Ayacucho. Luego actuó en las guerras civiles y revoluciones de las primeras décadas de la República. Fue diputado en la Convención Nacional de 1855. Luchó también en el Combate del Dos de Mayo de 1866.
Ica, Virreinato del Perú
| Baltazar Caravedo Loyola | ||
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Diputado constituyente de la República del Perú por Piura (La Libertad) | ||
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| 14 de julio de 1855-agosto de 1855 | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
1804 Ica, Virreinato del Perú | |
| Fallecimiento |
23 de febrero de 1879 Lima, Perú | |
| Sepultura | Cementerio Presbítero Matías Maestro | |
| Nacionalidad | Peruana | |
| Familia | ||
| Padres | Rosendo Caravedo e Isabel Loyola | |
| Cónyuge | María Vásquez | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar, político | |
| Rama militar | Ejército Peruano | |
| Rango militar | General de Brigada | |
Biografía
Nació en Ica, siendo hijo de Rosendo Caravedo e Isabel Loyola. Cuando el Ejército Libertador del general José de San Martín pasó por Pisco, se alistó como cadete en el Escuadrón de Granaderos a Caballo, el 1 de octubre de 1820. Ascendido luego a subteniente, se lució como portaestandarte durante la ocupación de Lima, en julio de 1821.[1][2]
Luego actuó a lo largo de toda la lucha final por la independencia del Perú. Participó en la campaña de Ica, que culminó con la derrota de La Macacona (1822). Ya con el grado de teniente e incorporado al regimiento de Húsares del Perú (después llamado Húsares de Junín), se embarcó en la Primera Campaña de Intermedios, y luchó en las batallas de Torata y Moquegua (1823). Y finalmente, actuó en las batallas de Junín y Ayacucho, que sellaron la independencia del Perú y de la América española (1824).[1][2][3][4]
Durante la lucha contra los últimos rezagos realistas en el Perú fue incorporado al Regimiento de Dragones. Participó en el segundo sitio del Callao, que culminó en 1826. Ascendió a capitán (1827), sargento mayor (1829) y teniente coronel (1834).[1][2][3]
Tuvo una activa participación en las guerras civiles de la época conocida como iniciación de la República. Secundó al entonces teniente coronel Felipe Santiago Salaverry en el asalto a la Fortaleza del Real Felipe, ocurrido el 1 de enero de 1835, y recibió el grado de coronel. Pero no respaldó a dicho caudillo en el pronunciamiento que realizó el 22 de febrero del mismo año contra el gobierno de Luis José de Orbegoso.[1]
Cuando Salaverry fue derrotado y capturado por el presidente de Bolivia Andrés de Santa Cruz, Caravedo se hallaba en Arequipa. Fue nombrado vocal suplente del consejo de guerra instalado para juzgar a Salaverry por el delito de rebelión, pero se negó a firmar la sentencia de muerte y aún impugnó el proceso mismo porque el presidente del tribunal había redactado aquel veredicto sin consultar a sus miembros.[1][2][4][5] Enterado Salaverry, se lo agradeció profundamente y le pidió su camisa para cubrirse con ella al momento de marchar al patíbulo (18 de febrero de 1836).[1][2]
Su gesto de protesta por la cruel sentencia dictada contra Salaverry, le ocasionó su destitución de todo mando militar y el ser relegado a la administración de la aduana de Pisco, durante el gobierno de la Confederación Perú-boliviana. Cuando llegó el ejército restaurador peruano-chileno, acaudillado por el mariscal Agustín Gamarra y el general chileno Manuel Bulnes, se plegó a sus filas (1838).[1][3]
Consolidado el segundo gobierno de Agustín Gamarra, pasó a Piura, al ser nombrado comandante general de la provincia.[1] En tal calidad, en mayo de 1841 desbarató la Expedición Angulo enviada desde el Ecuador por Andrés de Santa Cruz, quien, pese a su expulsión de Perú y Bolivia, seguía activo en el extranjero, complotando para volver a recuperar el poder. El caudillo de dicha expedición, Manuel Angulo, fue capturado y fusilado.[6]
Durante la etapa conocida como la Anarquía, secundó la revolución iniciada en Arequipa por el general Manuel Ignacio de Vivanco en 1842 y que instaló el llamado gobierno del Directorio. En nombre de Vivanco asumió como prefecto de Tacna de manera breve en febrero de 1843 y luchó contra la revolución constitucional encabezada por los generales Ramón Castilla y Domingo Nieto. Finalmente, Vivanco resultó derrotado en la batalla de Carmen Alto, librada el 22 de julio de 1844.[1]
Durante el primer gobierno de Ramón Castilla, Caravedo, que seguía ostentando el grado de coronel, fue sucesivamente subprefecto de la provincia de Piura (1846) y prefecto de los departamentos de La Libertad (1848) y Junín (1850).[1][2] Se dijo que Castilla lo mantuvo en esa función política para congraciarse con los vivanquistas.[7]
Durante el gobierno de José Rufino Echenique fue prefecto interino de Arequipa (1853), en reemplazo del titular que había pasado a ocupar una curul en el Senado de la República. Bajo el mando del general y ministro de Guerra Juan Crisóstomo Torrico, marchó a combatir a la revolución que Domingo Elías había iniciado en Ica y tuvo una destacada actuación en la batalla de Saraja, librada el 7 de enero de 1854, por lo que mereció ser ascendido a general de brigada.[1][8]
Fue nombrado prefecto de Lima, pero cuando el presidente Echenique no quiso respetar el salvoconducto que había otorgado al coronel Mateo González Mugaburu, renunció al cargo y se apartó del gobierno.[1][8] Algún tiempo después, apareció respaldando a la revolución acaudillada por el general Ramón Castilla, y participó en la batalla de La Palma, librada el 5 de enero de 1855.[1][9]
En 1855 fue elegido diputado por Piura, que por entonces estaba bajo la jurisdicción del departamento de La Libertad. Se incorporó a la Convención Nacional o congreso constituyente que se encargó de redactar la Constitución Liberal de 1857.[1][10]
Si bien Caravedo había apoyado a Castilla, pronto se pasó a la oposición. A los tres días de instalada la asamblea constituyente, presentó un proyecto de amnistía general a todos los actos del gobierno de Echenique. Luego presentó otro proyecto para investigar los actos del gobierno provisorio de Castilla. En agosto de 1855 renunció a la diputación alegando que Castilla seguía ejerciendo la dictadura; después de una larga discusión, la Convención aceptó su renuncia. Caravedo pasó entonces a ser conspirador, secundando la revolución iniciada en Arequipa por el general Manuel Ignacio de Vivanco, que desembocó en una sangrienta guerra civil.[10]
Cuando se produjo la agresión de la Escuadra Española del Pacífico y la declaratoria de guerra del Perú a España, Caravedo, que se hallaba enfermo en cama, se levantó y marchó a pie hasta el Callao para contribuir a la defensa, la misma que se coronó victoriosamente el 2 de mayo de 1866, en el llamado Combate del Dos de Mayo.[1] [2]
Su última comisión fue comandar a las fuerzas enviadas contra la rebelión de los indígenas de Huancané y Azángaro, en Puno, durante el gobierno del general Mariano Ignacio Prado (1867).[1][2][11] Finalizada la misión, se retiró a la vida privada.