Constantino estaba muy confiado tras su éxito y preparó una nueva campaña contra los búlgaros, pero esta vez fracasó. Sin embargo, Telerig aprendió tras esta batalla que todos sus planes eran conocidos por Constantino a través de una red de espías dentro de su gobierno. Decidió eliminarla de una vez por todas, y envió un mensaje a Constantino, afirmando que iba a huir en el exilio a Constantinopla. A cambio, Telerig pidió al emperador que le revelara quienes eran sus espías en Pliska, para su propia seguridad. Como Telerig no era el primer gobernante que huía a Constantinopla, Constantino reveló su información y envío al gobernante búlgaro la lista de espías. Sin embargo Telerig lo engañó, ya que no viajó a Constantinopla, y supo sus nombres los hizo ejecutar a todos y eliminó de un solo golpe la red de espionaje bizantina dentro de su gobierno.