Batalla de Delfos
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| Batalla de Delfos | ||||
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| Parte de la invasión celta de los Balcanes | ||||
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| Fecha | 279 a. C. | |||
| Lugar | Delfos, actual Grecia | |||
| Resultado | Victoria griega | |||
| Combatientes | ||||
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| Comandantes | ||||
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La batalla de Delfos fue un enfrentamiento militar librado en 279 a. C., durante la invasión de los celtas a la Hélade. El contingente invasor, mandado por Breno y Acicorio, intentó saquear las riquezas del santuario de Delfos, pero fue rechazado por los defensores apoyados por la llegada de refuerzos y un mal clima. Los celtas debieron retirarse, sufriendo numerosas bajas en el periplo.
Después de vencer y dar muerte al rey macedónico Ptolomeo Cerauno,[3] los celtas decidieron saquear la Hélade convencidos por Breno,[4] sabedor que en Delfos había un riquísimo santuario.[5] Las polis griegas formaron un ejército e intentaron detenerlos en las Termópilas.[6] Sin embargo, Breno dejó al grueso de sus hombres con su lugarteniente Acicorio[7] y siguió el mismo camino que permitió a los persas rodear a Leónidas I en la batalla más famosa,[8] obligando a los griegos a retirarse.[9]
Combate
Avance celtas
Las fuerzas griegas se retiraron por mar gracias a la flota ateniense, luego cada contingente volvió a defender sus hogares. Por su parte, Breno no esperó a Acicorio y marchó de inmediato a Delfos a saquear el rico santuario de Apolo. Los habitantes le pidieron consejo al oráculo, que les dijo: «que no tuvieran miedo y prometió que él mismo [Apolo] defendería a los suyos».[10] También ordenó que los campesinos dejaran sus vinos y granos en sus casas[11] aunque nadie entendió el motivo entonces.[12] Los no combatientes y tesoros fueron enviados a ciudades vecinas bien fortificadas, pero las sacerdotisas se quedaron en el templo.[13] Inicialmente Etolia aportó pocos hombres por miedo a los celtas, aunque después Filomelo trajo 1200 soldados que constantemente atacaron la retaguardia gala, liderada por Acicorio, saqueando el equipaje y masacrando a los porteadores. Esto hizo más lento el avance celta y obligó a Acicorio a dejar una parte de sus guerreros en Heraclea para guardar su bagaje.[1] Mientras los helenos se reunían en Delfos, se vieron portentos que auguraban una mala fortuna a los bárbaros, como truenos y relámpagos continuos sobre su campamento,[14] que mataron a los que golpearon, aterrorizando al resto. También se habrían visto los fantasmas de los héroes Laodoco, Hiperoco, Pirro y Filaco.[15] En la noche hizo mucho frío, empezó a nevar y les cayeron grandes rocas desde las laderas del monte Parnaso que mataron a muchos.[16]
Cuando Breno tuvo a la vista el santuario, preguntó si sus cansados guerreros debían atacar de inmediato o tomar una noche para descansar.[17] Sus aliados tesalios y enianes, deseosos de botín, le aconsejaron asaltar la ciudad de inmediato, mientras aún no se organizaba la defensa,[18] si les daba tiempo, los habitantes podrían traer refuerzos y ganar nuevos ánimos.[19] Los celtas, después de tantas privaciones, se dispersaron para conseguir provisiones y encontraron en las aldeas con grandes cantidades de vino y alimentos.[20] Se preocupaban más de saquear que de preparar un ataque, dando un respiro a los defensores de Delfos.[21] Por esto el oráculo había ordenado dejar atrás las provisiones.[12] Como los celtas estaban borrachos, los habitantes de Delfos trajeron refuerzos y aseguraron sus defensas,[22] pronto eran menos de 4000 griegos en las murallas.[23] Ámfisa envió 400 hoplitas[1] y el constante y terrible desgaste que sufrió el ejército galo indican que disponían de un gran número de etolios y focios armados con arcos o jabalinas.[24]
Asalto al templo
Breno animó a sus guerreros recordándoles el gran botín que había en el santuario, asegurando que las estatuas que se veían a lo lejos eran de oro macizo.[25] Los griegos avanzaron desde Delfos para un ataque frontal a excepción de los focios, que por conocer mejor el terreno montañoso sorprendieron la retaguardia enemiga con jabalinas y flechas.[26] Los celtas cargaron sin miedo por todo el vino que habían bebido,[27] en cambio, los helenos depositaron su fe en Apolo y resistieron desde la cima de una colina, desde donde repelieron los ataques bárbaros con rocas y sus armas.[28] Seguramente estaba formados en una falange de hoplitas en terreno elevado, atrincherados en un pasaje estrecho que llevaba al templo. Con ese orden cerrado de lanzas pudieron resistir la carga de los bárbaros a la vez que la infantería ligera arrojaba proyectiles desde las elevaciones ubicadas en los costados, causando graves pérdidas en un denso contingente de celtas sin armaduras.[24] En medio de la lucha, sacerdotes y sacerdotisas con los cabellos sueltos se precipitaron a la primera línea[29] y exclamaron: «el dios [Apolo] había venido; que lo habían visto saltar a su templo a través del techo abierto;[30] que, mientras todos imploraban humildemente la ayuda de la deidad, un joven de extraordinaria belleza, muy superior a la de los mortales, y dos vírgenes armadas, que venían de los templos vecinos de Artemisa y Atenea, les salieron al encuentro;[31] que no sólo las habían percibido con sus ojos, sino que también habían oído el sonido de un arco y el repiqueteo de armas»[32] y «que no se demoren, cuando los dioses los guiaban, para extender la matanza entre el enemigo, y para compartir la victoria con los poderes del cielo».[33] Fue entonces cuando los griegos avanzaron definitivamente.[34]
Inicialmente, según Pausanias, los celtas resistieron bien, especialmente los guardias personales de Breno, que eran los más altos y valientes del ejército, sin embargo, cuando su jefe fue herido tuvieron que retirarlo de la batalla inconsciente y empezaron a retroceder asesinando a sus propios heridos para no dejarlos atrás.[35] Según Justino, hubo un terremoto que produjo un desprendimiento de tierra que aplastó a parte de los galos y al resto los dispersó.[36] Luego vino una helada y granizos que mataron a muchos heridos.[37] Una fuente dice que Breno llegó a entrar al templo pero no encontró estatuas de oro y plata, sólo de rocas y madera y se burló de los helenos por adorar dioses con forma humana.[38]
Al anochecer, los bárbaros acamparon donde pudieron pero creyeron oír una carga de caballería y enloquecidos temieron un ataque,[39] corrieron a las armas y empezaron a matarse entre sí, incapaces de reconocerse.[40] Supuestamente todo por obra de Pan.[41] En aquellos momentos, los focios no estaban en el campamento griego sino que cuidando los ganados en el campo y fueron los primeros en notar lo que pasaba entre los bárbaros. Después de esto procuraron continuar con el hostigamiento, forzando a los invasores a luchar para conseguir alimentos hasta que padecieran hambre.[42]