Desde 1636 algunos miembros prominentes de la nobleza francesa habían estado conspirando contra el cardenal Richelieu. Mientras que algunos huyeron a Londres para intentar ganarse el apoyo del rey Carlos I antes del estallido de la Revolución inglesa,[4] otros lo hicieron al Principado de Sedán, un Estado independiente del Sacro Imperio Romano Germánico cuyo príncipe, Federico Mauricio de La Tour de Auvernia, daba la bienvenida a los protestantes franceses y a otras facciones hostiles a Francia y al cardenal Richelieu. Este príncipe también participó en la conspiración «Príncipes de la Paz» junto al conde de Soissons y a Enrique II, duque de Guisa, con la finalidad de recuperar los privilegios de los grandes señores feudales. En abril de 1641, Richelieu y el rey Luis XIII enviaron al ejército de campaña bajo el mando de Gaspard III de Coligny para que pusiera fin a sus planes.[5]
Mientras el ejército real se desplazaba para asediar Sedán, los rebeldes entraron en pánico y pidieron ayuda a los Habsburgo.[5] Desde 1640 España estaba afrontando rebeliones internas en Portugal y Cataluña y por ello el Conde-duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, veía a los rebeldes franceses como «el único medio de salvación del naufragio».[3] Por ello, el Cardenal-Infante don Fernando de Austria, hermano del rey y gobernador de los Países Bajos Españoles, llegó a un acuerdo con Soissons y Bouillon para entregarles dinero con el que sufragar su ejército y también enviarles tropas.[5] El compromiso se estableció a principios de junio y poco después se les unieron a los rebeldes siete mil soldados españoles y del Sacro Imperio liderados por Guillaume de Lamboy,[4] que sería recordado como un incompetente, aunque no más que Coligny, comandante de las tropas realistas francesas.[6]