Batalla de Marvão

La batalla de Marvão fue un enfrentamiento militar que tuvo lugar entre el 9 y el 10 de noviembre de 1762 durante la guerra Fantástica y la guerra anglo-española (1761-1763), como parte del intento de invasión de Portugal por parte de tropas francesas y españolas a finales de 1762. Una numerosa fuerza española atacó la localidad fortificada de Marvão pero fue repelida y derrotada por tropas anglo-portuguesas dirigidas por el capitán Thomas Browne. From Wikipedia, the free encyclopedia

Fecha 9-10 de noviembre de 1762
Resultado Victoria anglo-portuguesa[1]
Batalla de Marvão
Parte de Invasión española de Portugal en 1762

El castillo de Marvão, lugar de la batalla.
Fecha 9-10 de noviembre de 1762
Lugar Marvão, Portugal.
Coordenadas 39°23′40″N 7°22′36″O / 39.394527777778, -7.3765555555556
Resultado Victoria anglo-portuguesa[1]
Beligerantes
Bandera del Reino Unido Gran Bretaña
Portugal
Bandera de España España
Comandantes
Bandera del Reino Unido Thomas Browne Bandera de España Desconocido
Fuerzas en combate
500[2] 4000[3]
Bajas
Escasas Numerosas[4]

La batalla de Marvão fue un enfrentamiento militar que tuvo lugar entre el 9 y el 10 de noviembre de 1762 durante la guerra Fantástica y la guerra anglo-española (1761-1763), como parte del intento de invasión de Portugal por parte de tropas francesas y españolas a finales de 1762.[5] Una numerosa fuerza española atacó la localidad fortificada de Marvão pero fue repelida y derrotada por tropas anglo-portuguesas dirigidas por el capitán Thomas Browne.[4][6]

Durante el verano de 1762 habían fracasado dos ofensivas españolas que pretendían invadir Portugal.[7] Entonces España recibió el apoyo de Francia, que envió 10 000 soldados y equipamiento al tiempo que el Reino de Gran Bretaña también enviaba refuerzos para ayudar a los portugueses, en total 8000 hombres bajo mando de John Burgoyne y el general George Townshend.[8] La tercera invasión de territorio portugués fue motivada por las negociaciones de paz que mantenían ingleses y franceses,[2] en las cuales el papel de España se vería reforzado si realizaba un ataque sorpresa a finales del otoño —en esta época las campañas militares se retrasaban hasta la primavera.[9] Sin embargo, el comandante en Portugal, el conde de Lippe, ya había reforzado las guarniciones más importantes con tropas británicas y unidades portuguesas de primera línea.[3] Los españoles dividieron su ejército en varios cuerpos que atacarían distintos objetivos,[5] uno de los cuales era Marvão, localidad que esperaban tomar y retener bajo su control.[9]

Batalla

El castillo de Marvão se levanta sobre una peña de granito en la sierra de São Mamede, cerca del río Tajo, y era una plaza fuerte de importancia clave para asegurar el cruce del río por parte de las tropas españolas.[3] El castillo estaba defendido por quinientos hombres bajo mando del capitán inglés Thomas Browne, que estaba al cargo de una compañía del 83.º Regimiento de infantería del coronel Bigoe Armstrong, además de un puñado de soldados portugueses, milicianos y varios cañones.[5]

La fuerza española de ataque contaba con entre cuatro y cinco mil hombres. Cuando se acercaron a la localidad, la población local presionó a los defensores del castillo para que se rindieran, pero prevaleció la firmeza del capitán Browne, que esperaba un largo asedio.[1] El militar británico a cargo de la defensa de la fortaleza se sorprendió cuando los españoles atacaron, dada la naturaleza escarpada de una fortificación erigida sobre una posición defensiva muy elevada.[4]

Los españoles intentaron aproximarse por el lado sureste de la localidad y Browne envió refuerzos a ese sector de la fortificación.[2] Los defensores británicos y portugueses abrieron fuego con sus mosquetes y cañones contra los asaltantes que trataron de escalar los muros.[10] Para agravar los problemas de los españoles, las escalas con las que intentaban subir eran demasiado cortas y por ello fueron repelidos con facilidad. Las tropas hispanas fueron diezmadas por los accidentes en un terreno tan abrupto y el fuego de las armas ligeras y los cañones de los defensores.[2][5] Viendo que había perdido el factor sorpresa y que el castillo estaba bien defendido, el comandante español ordenó retirada al día siguiente porque sus fuerzas no estaban preparadas para iniciar un largo asedio.[3]

Repercusiones

Referencias

Bibliografía

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