El 31 de enero de 1874 el Gobierno liberal decretó oficialmente el bloqueo de la costa cantábrica, desde Cabo Peñas a Fuenterrabía. Durante 1874 se prepararon también las medidas contra la
pesca vasca; en junio el Gobierno liberal ordenó que todas las lanchas de pesca de los puertos carlistas se concentraran en Castro o Santoña y las que no lo hicieran serían apresadas, aunque dejando en libertad a sus tripulantes. A partir de abril de 1875 los pescadores vascos apresados fueron considerados prisioneros de guerra y recluidos en Ferrol hasta el fin de la guerra.
A principios de mayo de 1874 los carlistas consiguen tomar el puerto de Ondárroa, apoderándose de sus embarcaciones, entre los cuales se encontraba un bergantín de la primera guerra carlista "el Manzanares" de 28 cañones al que rebautizaron con el nombre de "San Isidro" en honor al tercer nombre del primer pretendiente carlista Carlos María Isidro de Borbón. A partir de ese momento el San Isidro sería utilizado para atacar los puertos vascos en poder de los liberales, entre los cuales se encontraban Bermeo, Portugalete y Guetaria, hundiendo y capturando varias embarcaciones de los guardacostas liberales.