Durante el gobierno de Muawiya I, algunos alawíes rehusaron prestar juramento al presunto heredero Yazid I, y ya con la muerte del califa, en el 680, ratificaron la no aceptación de Yazid, encabezados por Husayn ibn Ali. Para escapar de las persecuciones omeyas los alawíes huyeron a La Meca. Tras la muerte de Hussayn en la batalla de Kerbala, Abd Allah ibn al-Zubayr empezó a reclutar partidarios, y una tropa encabezada por Múslim ibn Uqba al-Murrí fue enviada a Medina para poner fin a la actividad rebelde. Abd-Al·lah entonces proclamó la deposición de Yazid, y Ansar lo secundó yéndose de Medina, la cual tomó Abd-Al·lah ibn Hàndhala deponiendo al gobernador omeya,[3] y los coraichitas de la ciudad que tomó Abd-Al·lah ibn Mutí.