Batalla del Pepino (1868)
La batalla de El Pepino fue el único encuentro militar durante la revolución del Grito de Lares entre las fuerzas de la República de Lares y el gobierno colonial español. Se llevó a cabo en el pueblo de El Pepino, actualmente San Sebastián, Puerto Rico el 24 de septiembre de 1868. Las fuerzas revolucionarias fueron repelidas por el Cuerpo de Milicias y algunos de los vecinos de El Pepino durante su intento de tomar el pueblo. Esta batalla fue un grave revés para las fuerzas revolucionarias de la República de Lares, ya que más nunca volverían a tomar el campo de batalla en contra de las tropas españolas.
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| Batalla del Pepino | ||||
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| Parte de Grito de Lares | ||||
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Banderas modificadas de la República de Lares y de España (versión vigente en 1868) | ||||
| Fecha | 24 de septiembre de 1868 | |||
| Lugar | Pueblo de El Pepino (actualmente San Sebastián), Puerto Rico | |||
| Resultado | Victoria decisiva del Imperio español | |||
| Consecuencias | El gobierno colonial español retiene control del pueblo de El Pepino. Las fuerzas revolucionarias retroceden a Lares. | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La batalla de El Pepino fue el único encuentro militar durante la revolución del Grito de Lares entre las fuerzas de la República de Lares y el gobierno colonial español. Se llevó a cabo en el pueblo de El Pepino, actualmente San Sebastián, Puerto Rico el 24 de septiembre de 1868. Las fuerzas revolucionarias fueron repelidas por el Cuerpo de Milicias y algunos de los vecinos de El Pepino durante su intento de tomar el pueblo. Esta batalla fue un grave revés para las fuerzas revolucionarias de la República de Lares, ya que más nunca volverían a tomar el campo de batalla en contra de las tropas españolas.
Situación de las fuerzas revolucionarias
El arresto inesperado del conspirador Manuel María González en Camuy en la mañana del 21 de septiembre alteró los designios militares del movimiento revolucionario.[4] Sabiendo que las autoridades españolas habían incautado documentos incriminatorios en la casa de González, las juntas revolucionarias envueltas en el Grito de Lares se vieron forzadas a adelantar la fecha de insurrección del 29 al 23 de septiembre. Además de esto, el liderato de las juntas cambió el lugar de levantamiento inicial de Camuy a Lares.
Este cambio del punto de levantamiento resultó ser importante. Al enterarse del arresto de González, José Antonio Hernández, otro de los miembros de la junta revolucionaria de Camuy, optó por abandonar la conspiración y dejar escondidas dos cajas de pólvora y dinamita en su finca. Hernández fue arrestado el mismo día en el cual se libró la batalla de El Pepino (24 de septiembre) y estas dos cajas quedaron incautadas por las autoridades españolas.[5] Pérdidas como estas son significativas al tomarse en cuenta el poco número de armas y municiones con las que contaban las fuerzas revolucionarias.
Este cambio geográfico también pudo ser significativo por otra razón. El Profesor Francisco Moscoso, catedrático de la Universidad de Puerto Rico y experto en el tema del Grito de Lares, especula que la selección del pueblo de Camuy se pudo haber debido al hecho que el mismo se hallaba estratégicamente localizado entre las comandancias militares de Aguadilla y Arecibo. Esta localización (Camuy) permitía a su ocupante a enfrentar por separado a las fuerzas provenientes de cada comandancia. La prisa provocada por el arresto de González, tuvo aquí una influencia importante en las decisiones tomadas por parte del liderato revolucionario.
Una vez instituida la República en Lares (23 de septiembre), el nuevo gobierno, presidido por Francisco Ramírez, nombró comandante general a Juan M. Terreforte y Jefe General a Manuel Rojas.[6] Estos dos líderes militares, en colaboración con otros, escogieron al pueblo de El Pepino como próximo sitio de ataque. Esta selección se debe en parte a las promesas de los revolucionarios Manuel Cebollero y Eusebio Ibarra, quienes formaban parte del regimiento de milicias de El Pepino. Estos dos revolucionarios le aseguraban a las fuerzas rebeldes que podían obtener el apoyo de las milicias del pueblo de El Pepino una vez comenzado el ataque.[6] El liderato revolucionario era consciente de la necesidad de obtener más armas/municiones y por eso les urgía el tomar el cuartel de El Pepino con el menor uso de fuerza posible.
Situación de las fuerzas pro-España
El gobierno colonial español, con sede principal en San Juan, llevaba décadas contemplando la posibilidad de un levantamiento organizado en la isla. Las guerras de independencia de Hispanoamérica (1810-1833) habían dejado a España desprovista de toda colonia en América, salvo Puerto Rico y Cuba. La conspiración de San Germán del año 1809,[7] en la cual se vieron involucradas figuras tan importantes como el entonces obispo de San Juan, Juan Alejo de Arizmendi, y el conato de rebelión en San Juan de 1838,[8] habían revelado la presencia de anhelos independentistas dentro de Puerto Rico. Estos y otros sucesos llevaron al gobierno colonial español a elaborar un plan de contingencia: "El Plan Ofensivo Conveniente para Combatir la Insurrección" (mejor recordado como el Plan Gámir, en honor a su autor).
"El Coronel [Gámir] proponía dos estrategias básicas para combatir la esperada revuelta. Para hacer frente a una insurrección de las tropas militares, recomendaba utilizar el regimiento de milicias urbanas de la capital para repeler la ofensiva. Pero si la sublevación partía de los criollos, recomendaba que el Gobernador apelara a la lealtad de las tropas españolas para combatirla. En caso de que la insurrección estallara en la zona oeste [como fue el caso], Gámir proponía que inmediatamente se despacharan varios destacamentos hacia los puertos circundantes de mayor importancia, para impedir que los rebeldes escaparan por mar."
Olga Jiménez, El Grito de Lares: sus causas y sus hombres. Pg. 128.[4]
Esta desconfianza en torno a la lealtad de las propias tropas militares se debía a la inestabilidad política que se vivía en la propia España durante los últimos año de Isabel II, al descontento de algunos de los batallones y a los retrasos frecuentes en la paga de salarios a los soldados. El 7 de junio de 1867, un año y medio antes de la batalla de El Pepino, un grupo del Batallón de Artilleros se había amotinado en San Juan.[6] La mayoría de las comandancias militares se hallaban situadas en las costas y esto llevó a los militares como Gámir a identificar a los municipios del interior Oeste como los más propensos a rebelarse. El allanamiento de la hacienda y arresto de Manuel María González el 21 de septiembre en Camuy confirmó las sospechas del liderato colonial español. Como consecuencia se puso en estado de alerta a todas las comandancias y se empezaron a movilizar efectivos hacía la zona Oeste de Puerto Rico.
El 22 de septiembre un informante le avisó a Luis Chiesa, el alcalde de El Pepino, acerca del complot tramado por Manuel Cebollero y Eusebio Ibarra de reclutar las milicias del Pepino para tomar el pueblo.[4] El alcalde procedió a enviar notificación a la comandancia militar de Aguadilla y a dejar a cargo de las milicias al retirado oficial español Coronel Pedro Miguel San Antonio. El Coronel San Antonio se encargó de preparar las defensas del pueblo. Esta preparación consistió en reunir toda la pólvora y dinamita posible, poner a civiles en puestos de vigilancia y a mantener a los milicianos confinados dentro de sus barracas.[4] Al recibir las noticias del alcalde Chiesa, el comandante de Aguadilla envió al Corregidor Jacinto García Pérez con un destacamento de 25 soldados a El Pepino para investigar los sucesos. Este destacamento llegaría al pueblo de El Pepino al poco tiempo comenzar la batalla.[6]
Objetivos y composición de los ejércitos
Las fuerzas de la República de Lares
Objetivos de la tropa revolucionaria:.
- Conseguir el apoyo de las milicias de El Pepino.
- Obtener las armas y municiones de la barraca de milicias.
- Arrestar a los comerciantes españoles prominentes, al alcalde y a los otros dignatarios del pueblo.
- Proclamar la liberación del pueblo del Pepino y establecer una junta de gobierno revolucionaria.
Jerarquía de la tropa revolucionaria
- General Manuel Rojas, quien vestía de:
"... chaquetón de paño oscuro, camisa de lana ensaimada, pantalón de casimir y botas de montar de cuero y charol usado. Llevaba reloj con leontina y un sombrero de panamá con una cucarda con los colores negro, blanco, encarnado y amarillo. A la cintura llevaba un revólver y sable de tirantes con vaina de acero..."
Juez Nicasio Navascués y Asia, "Informe a Audiencia el 28 de septiembre de 1868".[9]
- Tenientes:[6]
- Eusebio Ibarra
- Francisco José Méndez
- Francisco Santana
- Manuel Cebollero
- Rodolfo Echevarría
- Ignacio Balbino Ostolaza
"Muse [revolucionario capturado] señaló que los oficiales revolucionarios se distinguían entre la multitud "usando una cuerda (banda de brazo) tricolor, y cinta también tricolor alrededor del sombrero." Son los colores azul, blanco y rojo identificados con los partidarios de las repúblicas y libertades desde el siglo 18."
Francisco Moscoso, La Revolución Puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares. Pg. 59-61.[6]
Composición de la tropa revolucionaria:
- 35-50 jinetes - armados con alguna clase arma de fuego (revólver o fusil), sables y machetes. Compuestos mayormente de hacendados, comerciantes, profesionales y artesanos.[4]
- 250-365 infantes - armados con machetes. Compuestos mayormente de jornaleros, esclavos liberados y labradores.[4]
Las fuerzas pro-España
Objetivos de las milicias y vecinos de El Pepino
- Defender el pueblo en espera de la llegada de tropas militares.
- Asegurarse que las municiones y armamentos no cayeran en manos rebeldes.
Jerarquía de las fuerzas pro-España era
- Alcalde Luis Chiesa y Coronel San Antonio.
Al mando de las milicias y los vecinos armados de El Pepino.
- Corregidor García Pérez.
Al mando del destacamento de 25 "tropas regulares" españolas.
Composición de las fuerzas pro-España
- Vecinos y regimiento de milicias de El Pepino - armados con fusiles, revólveres, dinamita, sables y machetes.
- 25 "tropas regulares": infantes con fusiles y equipamiento militar.



