Beatriz de Nazaret
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Santa Beatriz de Nazaret | ||
|---|---|---|
![]() | ||
| Información personal | ||
| Nombre en neerlandés | Beatrijs van Nazareth | |
| Nacimiento |
1200 Tirlemont, Bélgica | |
| Fallecimiento |
1269 Lier (Bélgica) | |
| Religión | Iglesia católica | |
| Lengua materna | Neerlandés medio | |
| Familia | ||
| Padres | Beato Bartolomé | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritora y monja | |
| Información religiosa | ||
| Festividad | 29 de julio | |
| Atributos | Flecha transverberando su corazón. Una pluma en su mano. | |
| Venerada en | Iglesia Católica | |
| Orden religiosa | Orden del Císter | |
Beatriz de Nazaret (Tienen, 1200-Lier, 1269) fue una religiosa cisterciense belga.
Nació en Tienen en el seno de una familia acomodada.[1] Fue la última de seis hermanos, hija del beato Bartolomé, fundador de un monasterio cisterciense después de fallecer su esposa. Beatriz perdió a su madre a los siete años y la enviaron a vivir con las beguinas y fue a la escuela en la ciudad de Zoutleeuw. Su padre hizo que regresara a casa un año después.[2] Siguiendo su deseo de entrar en un monasterio, su padre la llevó junto a las monjas cistercienses en el municipio de Bloemendaal, y a los diez años se hizo oblata, y continuó sus estudios.[2]
Cuando cumplió quince años, quiso ser novicia, y aunque inicialmente fue rechazada por su delicada salud, al año siguiente fue admitida. Ingresó en el monasterio a los 17 años,[3] donde llevó una vida de prácticas austeras llevando cilicios y comprimiendo su cuerpo con cuerdas. En sus visiones, se dice que Jesús se le apareció y le transverberó el corazón con un dardo de fuego. Su devoción a la eucaristía provocó que sufriera hemorragias y colapso físico.[4]
Entre 1232 y 1233, escribió un tratado en el flamenco medieval, titulado De los siete grados del amor, que es el primer escrito místico femenino en lengua vulgar.[5] En 1236, se la envió a comenzar una nueva fundación en Nazaret, una aldea cerca de Lier.[2]
Falleció en 1269 y fue enterrada en el convento de Nazaret, y se cuenta que después de que fuera abandonando, su cuerpo fue trasladado por ángeles a la ciudad de Lier.[6] La devoción a esta santa es tradicional, no incluida en el Martirologio.
Espiritualidad
Se encuadra a Beatriz dentro de las mulieres religiosae, un grupo de mujeres surgido en el siglo XIII en Europa que desplegaron unas prácticas devocionales y místicas propias.[7][8]
Según la descripción que hace de ella su biógrafo medieval, Beatriz se sometía a una intensa mortificación de la carne: llevaba puesto un cinturón de espinas, se autoflagelaba, dormía sobre piedras y caminaba descalza sobre la nieve.[9][10] Sin embargo, los comentaristas modernos aducen que el biógrafo, conocido por haberse tomado libertades en la adaptación de sus diarios, podría haber simplemente copiado dichas prácticas ascéticas a partir de la vida de Arnulfo de Lovaina.[11][12] Los relatos acerca de su niñez son especialmente sospechosos, dado que las notas autobiográficas en las que se basa su biografía no comienzan hasta la edad de quince años.[13]
Un tema central de la espiritualidad de Beatriz es la Santísima Trinidad, una doctrina sobre la cual leyó abundantemente, incluido el tratado De Trinitate de san Agustín.[9][14] Su primera visión, experimentada en 1217 mientras meditaba sobre su salterio, consistió en la Trinidad.[9] A esta la siguieron más visiones relacionadas con la Trinidad, sobre las cuales expresó su deseo de liberarse de su cuerpo y unirse a la Trinidad.[9] La devoción hacia la eucaristía también revistió importancia para las prácticas espirituales de Beatriz, [10] y el biógrafo medieval relata que la intensidad de dicha devoción le provocaba hemorragias y desvanecimientos físicos.[10]
Durante buena parte de su vida, especialmente en 1217 y de 1228 a 1231,[9] Beatriz sufrió periodos intermitentes de depresión y letargo, que han sido interpretados por algunos estudiosos modernos como desórdenes del espectro bipolar.[12] Encontró alivio en diversas experiencias espirituales: describió episodios en los que su espíritu se elevaba y Cristo la abrazaba o le dirigía palabras de consuelo.[9] En 1231 tuvo una visión en la cual se unía a los serafines y escuchaba la promesa de Cristo de que los sufrimientos de Beatriz nunca llegarían al punto de que ella desease morirse.[9]
