Benjamín Trillo Trillo
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Benjamín Trillo Trillo (Ameixenda, Cee, nacido el 6 de julio de 1931) es un abogado, escritor e investigador de origen gallego. Ha destacado por sus contribuciones como recuperador de los mitos y leyendas ancestrales asociados a la localidad de Finisterre. Su trabajo como historiador quedó reflejado en el ensayo "Las huellas de Santiago en la cultura de Finisterre",[1] publicado en 1982 por el Ayuntamiento de Finisterre y reeditado en 1999 por la Fundación Caixa Galicia.[2] La biografía novelada de Celia Rivas Casais fue su segundo libro, escrito en 2008 junto a su esposa Lilí Díaz Rivas y publicado por la Junta de Galicia.[3]
Las huellas de Santiago en la cultura de Finisterre (1982 y 1999)
De entre todas las actividades culturales que Benjamín Trillo Trillo ha llevado a cabo, su estudio sobre el papel de Finisterre en la historia parece sin lugar a dudas su mayor aportación. Se le atribuye el descubrimiento moderno de varios emplazamientos históricos en los montes de Finisterre, todos ellos clave para la interpretación de mitos paganos posteriormente reconvertidos al cristianismo. Basándose en documentos antiguos, fue capaz de recuperar lugares perdidos en la memoria con la ayuda de sus convecinos, para más tarde plasmar sus conclusiones en un libro que emparejó las leyendas de la zona con los escritos de Plinio el Viejo, Ptolomeo o Fray Martín Sarmiento. Benjamín Trillo también ha sido una pieza clave en la interpretación de Celia Rivas como figura de relevancia histórica. El impacto de sus libros, artículos en prensa y conferencias le hicieron conocido y respetado, mientras sus textos contribuían a la divulgación de Finisterre en el ámbito nacional e internacional. En 2008, La Voz de Galicia escribía: "Trillo, amplio conocedor del pasado finisterrano, ha publicado numerosos escritos sobre las tradiciones, historia y leyendas locales [...] Muchos le consideran el cronista oficial de la villa".[4]
En 1982 se publicó "Las huellas de Santiago en la cultura de Finisterre", edición en castellano que 17 años más tarde sería ampliada y traducida al gallego y al inglés. Aunque se tiene constancia de referencias históricas desde el siglo XII, el libro de Benjamín Trillo sigue siendo hoy la obra de referencia para el estudio académico del Camino a Finisterre, también denominado Prolongación Jacobea o Epílogo al Camino de Santiago. Según el escritor y periodista Miguel González Garcés, Benjamín Trillo "excava con seriedad y acierto en el terreno de la peregrinación en busca de sus más hondas raíces".[5] Uno de los libros con mayor relevancia en el tema, "O camiño de Fisterra"[6] de Fernando Alonso Romero, fue publicado 11 años más tarde que el libro de Benjamín Trillo y el trabajo de éste se menciona como referencia clave. La investigadora del CSIC Cristina Sánchez-Carretero también considera a Trillo y sus libros un factor clave para el desarrollo del Camino a Finisterre, según se deduce del ensayo que publicó en 2015.[7] El hecho de que el propio Benjamín Trillo Trillo ejerciera de guía durante las primeras Jornadas Camiño a Fisterra y Muxía[8] celebradas en el año 2000, a las que asistieron el presidente del comité de expertos del Camino de Santiago Paolo Caucci y el historiador Antón Pombo, dan a entender su importancia en la validación de la ruta Santiago - Fisterra. La guía "A Camino's Pilgrim Guide" de John Brierley menciona a Trillo en su bibliografía;[9] la académica de la USC Nieves Herrero cita sus investigaciones en el artículo "La atracción turística de un espacio mítico: Peregrinación al cabo de Finisterre",[10] y también Manuel Vilar Álvarez da relevancia a sus investigaciones en la publicación "El Camino al fin de la Tierra".[11] En 2014 el proyecto con fondos europeos "Finisterre en la nube", dedicado a la creación de rutas autoguiadas para turistas y peregrinos, le dedicó dos vídeos en los que se explican algunos de sus descubrimientos en el campo de la antropología.[12] Teniendo en cuenta estas y otras referencias, parece razonable considerar a Benjamín Trillo Trillo el padre moderno del revitalizado peregrinaje a Finisterre, con más de 23 000 peregrinos anuales según datos de 2014.[13] Su libro también ha ayudado a documentar tradiciones religiosas locales, y ha puesto en relieve la trascendencia histórica de obras de arte eclesiástico como el Santo Cristo de Finisterre. Según el arqueólogo Felipe Senén, el libro de Benjamín Trillo "As pegadas de Santiago na cultura de Fisterra" es un "libro ejemplar" y "una pequeña biblia sobre temas de Finisterre que merecen conocerse".[14]
Piedras Santas
En una de sus visitas al Monte Facho con vecinos del pueblo, descubrió las peñas que hoy día se identifican como las míticas Piedras Santas.[15] Cuenta en su libro que "nadie recordaba que hubiese en el monte dos piedras de "abalar", aunque se llamaba Piedras Santas a todo el paraje [...] Por lo que a mí respecta, conocía por experiencia el escaso valor testimonial que se les daba a las piedras, aun en el caso de seguir practicando en ellas antiguas costumbres. Por eso busqué las viejas piedras que daban testimonio de la veracidad de los antiguos textos". El escritor César Antonio Molina, ministro de cultura español con José Luis Rodríguez Zapatero, cita sus palabras cuando habla de las Piedras Santas en "Viaje a la Costa da Morte".[16]
Ara Solis
Tradicionalmente se ha considerado al Cabo Finisterre como el fin del mundo conocido durante el Imperio Romano. Dado que es uno de los pocos lugares de Europa en el que se puede apreciar una puesta del sol sobre el mar como la que el conquistador Décimo Junio Bruto vio, todo apunta a Finisterre como el lugar en el que los romanos encontraron el Ara Solis o Altar del Sol mencionado por varios textos antiguos. En este emplazamiento se practicaba el culto al Sol, y por ello pudo ser el destino de las antiguas peregrinaciones a Finisterre.[17] Trillo identificó el Ara Solis en una alineación de rocas en el monte, que podría verse desde las Piedras Santas. Fernando Alonso Romero le menciona en sus estudios: «Hace unos veinte años se conservaba todavía un alineamiento megalítico construido en dirección este oeste y a muy pocos metros de la estructura de la capilla. Lamentablemente fue derribado con la apertura de un cortafuegos durante los trabajos forestales de ICONA. Trillo Trillo habla en su libro de otro alineamiento que desde el lado occidental de ese monte iba en dirección a la capilla de San Guillermo. Posiblemente en sus orígenes era un único alineamiento que marcaba la dirección este-oeste».[18] Como parte de su exploración en la zona, Trillo también afirmó haber encontrado la silla de piedra en la que, según la leyenda cristiana, el Apóstol Santiago se sentó a observar el mar, dejó sus huellas e hizo manar agua de la roca. Estos descubrimientos asocian de manera directa a Finisterre con el Promontorio Nerio descrito por Ptolomeo,[19] tesis apoyada por el historiador Manuel Murguía.[20]
Leyenda de Orcavella
Una de las aportaciones más interesantes de Benjamín Trillo fue la identificación del dolmen relacionado con el personaje mítico Orcavella. La leyenda de esta bruja fue llevada al ámbito literario por Julio Íñiguez de Medrano en 1583. Según cuenta el mito, Orcavella era una vieja monstruosa que se alimentaba de niños y llegó a durar 176 años. Cerca de morir se acercó a Finisterre, y usando a un pastor como colchón, se enterró bajo una gran losa. Los gritos del pastor, enterrado vivo, alertaron a sus conocidos, pero cuando se acercaban al sepulcro, aparecían serpientes que les impedían el paso. Benjamín Trillo Trillo no solo recuperó el mito para el público; se atrevió también a localizar el emplazamiento de la tumba junto a unas ruinas del monte Facho de Finisterre,[21] que ya no pueden ser visitadas por estar dentro de un recinto privado.
Monte de San Guillermo y piedra del vino
Otra de las leyendas que Benjamín Trillo ayudó a recuperar e identificar fue la del Monte San Guillermo,[22] que a su entender tiene una clara relación con la tradición celta: "La montaña de San Guillermo mantiene un misterioso diálogo con el Monte Pindo. Los Dioses del Olimpo Celta dejaron en la tierra un mensaje de esperanza: los hombres deben saber que la primavera volverá. En Finisterre, antesala de la muerte, buscaban los hombres una explicación que diera sentido a su terror cósmico".[23] La ermita que se encuentra en el monte no fue descubierta por Benjamín Trillo, ya que se tiene constancia de que vecinos de Finisterre demandaron su restauración en el año 1901.[24] Se dice que allí vivió San Guillermo, o según el investigador Francisco Esmorís Recamán, algún eremita de nombre Guillermo que posteriormente el pueblo canonizó. Trillo enlazó la ermita con un antiguo emplazamiento pagano en el que se realizaban ritos de fecundidad. Cuenta la leyenda que unos marineros franceses le regalaron al ermitaño un barril de vino, y cuando este quiso subirlo al monte, un demonio disfrazado se ofreció a ayudarle. El demonio tiró con fuerza desde atrás hasta que el ermitaño se despeñó, manchando el barril de vino una de las piedras cerca de la costa. Dice Erich Lassota de Steblovo en 1580 que "el vino se puede ver todavía sobre las piedras derramado [...] Yo no pude verlo porque la mar estaba muy agitada".[25] Benjamín Trillo identificó la piedra, y la mostró en un documental producido por Televisión Española. La difusión de la leyenda a través de su libro ayudó a que se revalorizara la ermita y se intentara rehabilitar el espacio.[26]
Celia Rivas Casais - Pioneiras da Costa da Morte (2009)
La biografía novelada de la empresaria Celia Rivas Casais,[27] considerada la primera mujer camionera de España,[28] es el segundo libro de Benjamín Trillo Trillo. Fue escrito en colaboración con su esposa Lilí Díaz Rivas y publicado en 2009 por la Junta de Galicia. Aunque el propio Trillo se mantuvo alejado de la promoción del libro y destacó a Lilí Díaz Rivas como la autora principal, su interpretación de los pensamientos de Celia resulta fundamental para entender el carácter de la empresaria y elevar la calidad literaria de la obra. Benjamín no solo conoció a Celia personalmente; también trabajó para ella en Hijos de Joaquín Rivas antes de dedicarse a la abogacía.