Bram van Velde
pintor neerlandés
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Bram van Velde (19 de octubre de 1895, Zoeterwoude – 28 de diciembre de 1981, Grimaud) fue un pintor y litógrafo neerlandés, asociado a la Escuela de París (arte) y al expresionismo abstracto europeo. Su obra se caracteriza por un lenguaje pictórico introspectivo, de gestos amplios y color contenido, vinculado a la abstracción lírica y a una concepción existencial de la pintura.
Zoeterwoude-Dorp (Países Bajos)
| Bram van Velde | ||
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| Información personal | ||
| Nombre en islandés | Bram (Abraham Gerardus) van Velde | |
| Nacimiento |
19 de octubre de 1895 Zoeterwoude-Dorp (Países Bajos) | |
| Fallecimiento |
28 de diciembre de 1981 (86 años) Grimaud (Francia) | |
| Nacionalidad | Neerlandesa | |
| Lengua materna | Francés | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Pintor y litógrafo | |
| Años activo | 1920-1981 | |
| Movimientos | École de París, expresionismo abstracto europeo | |
| Seudónimo | Velde, Bram von | |
| Distinciones |
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Hermano de los también artistas Geer van Velde y Jacoba van Velde, fue una figura singular dentro del arte europeo de posguerra, admirado por escritores como Samuel Beckett, Maurice Blanchot y Yves Bonnefoy.
Biografía
Primeros años
Abraham Gerardus van Velde nació en Zoeterwoude, cerca de Leiden, en una familia de modestos recursos. Su padre, Willem van Velde, era propietario de una pequeña empresa de transporte fluvial; tras su quiebra abandonó el hogar, dejando a la madre, Catharina von der Voorst, y a los cuatro hijos en una situación precaria. La infancia de Bram transcurrió entre la pobreza y la inestabilidad familiar, experiencias que más tarde el artista evocaría como una fuente profunda de sensibilidad y melancolía.[1]
A los doce años comenzó a trabajar como aprendiz en una empresa de pintura y decoración en La Haya. Sus jefes, Eduard y Wijnand Kramers, coleccionistas y amantes del arte, reconocieron pronto su talento y se convirtieron en sus primeros mecenas. Gracias a ellos, Van Velde pudo formarse de manera autodidacta, copiando obras de los maestros holandeses en el Mauritshuis y dedicando su tiempo libre al dibujo y la pintura.
Formación y primeros viajes
En 1922, con el apoyo económico de los Kramers, viajó a Múnich y posteriormente a Worpswede, una colonia artística en el norte de Alemania. Allí entró en contacto con la tradición expresionista y con la idea del artista como individuo autónomo. Este breve periodo resultó decisivo para su evolución hacia un lenguaje moderno.
Ese mismo año se estableció en París, en el barrio de Belleville, donde permaneció intermitentemente durante las décadas siguientes. En 1927 presentó sus primeras obras en Brême y posteriormente participó en el Salon des Indépendants, junto con su hermano Geer van Velde. Por entonces conoció a Otto Freundlich y descubrió la obra de Henri Matisse y Pablo Picasso, cuyas investigaciones sobre el color y la forma marcaron profundamente su búsqueda personal.[2]
Crisis y guerra
En 1928 contrajo matrimonio con la pintora alemana Lilly Klöker. Tras la Gran Depresión, el matrimonio se trasladó a Mallorca en busca de mejores condiciones. La Guerra Civil Española interrumpió su estancia: Lilly murió en 1936 y Van Velde fue evacuado a Marsella.
De regreso a París conoció a Marthe Arnaud, quien sería su compañera durante más de veinte años. A través de ella trabó amistad con Samuel Beckett, quien más tarde escribiría algunos de los textos más penetrantes sobre su pintura. Durante la Segunda Guerra Mundial atravesó una etapa de extrema precariedad y dejó de pintar durante varios años, convencido de haber perdido —según sus palabras— “la fuerza interior para continuar”.[3]
París y la madurez artística
Van Velde retomó su actividad en 1945. En marzo de 1946 realizó su primera exposición individual en la galería Mai de París, presentada por Marcel Michaud. Aunque la muestra no tuvo éxito comercial, marcó el inicio de su reconocimiento crítico. Samuel Beckett le dedicó un texto en la revista Cahiers d’Art, destacando la tensión entre contención y expresión que caracterizaba su pintura.[4]
En 1947 firmó un contrato con la Galería Maeght, donde expuso junto a artistas como Joan Miró, Georges Braque y Alberto Giacometti. Un año más tarde presentó su trabajo en la galería Kootz de Nueva York, recibiendo críticas positivas de Willem de Kooning, aunque sin éxito de ventas. En 1952, tras la ruptura de su contrato con Maeght, vivió un periodo de silencio pictórico.
La primera gran retrospectiva de su obra tuvo lugar en 1958 en la Kunsthalle de Berna, organizada por Franz Meyer. Ese mismo año se trasladó a Ginebra con Marthe Arnaud, que falleció en 1959 tras un accidente.
Reconocimiento y últimos años
En los años sesenta su figura comenzó a valorarse como la de un pionero de la abstracción gestual europea. Fue nombrado caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 1964 y condecorado con la Orden de Orange-Nassau en 1969.[5]
Entre 1967 y 1975 residió en Carouge, cerca de Ginebra, donde desarrolló un conjunto de gouaches que exploraban la expansión libre del color. Volvió a exponer en la Fundación Maeght y recibió diversos homenajes en Francia y Suiza. En 1980 fue nombrado caballero de la Orden del Faucon islandés.
Bram van Velde falleció el 28 de diciembre de 1981 en Grimaud, cerca de Saint-Tropez, y fue enterrado en Arles. Su amigo y marchante Jacques Putman reposaría más tarde en la misma tumba.
Estilo y recepción
La obra de Van Velde se caracteriza por una tensión constante entre el impulso expresivo y la necesidad de contención. Su lenguaje plástico, basado en grandes campos de color y estructuras abiertas, revela una búsqueda de lo esencial y del gesto como huella de una existencia interior.
Aunque su pintura comparte afinidades con el expresionismo abstracto y la abstracción lírica, Van Velde mantuvo siempre una independencia radical respecto a las corrientes dominantes. Su relación con el vacío, el color y el límite lo acerca tanto a la filosofía existencial como a la poética del silencio.
Relación con Samuel Beckett y otros escritores
La amistad con Samuel Beckett fue decisiva para la comprensión crítica de su obra. Beckett escribió varios textos —entre ellos Le Monde et le pantalon (1945–46) y Peintres de l’empêchement (1948)— en los que interpretó la pintura de Van Velde como una forma de resistencia frente a la imposibilidad del decir.
Otros autores, como Maurice Blanchot, Yves Bonnefoy, Jacques Dupin, Jean Starobinski y Charles Juliet, dedicaron ensayos o poemas a su figura, contribuyendo a situarlo en un territorio intermedio entre pintura y pensamiento. Su influencia se extiende a artistas posteriores como Pierre Alechinsky y Michel Butor, que vieron en él un modelo de integridad creativa.[6]
Exposiciones y colecciones
La primera gran exposición retrospectiva de Bram van Velde se celebró en 1958 en la Kunsthalle de Berna, bajo la curaduría de Franz Meyer, y marcó el inicio de su reconocimiento internacional. Posteriormente, su obra ha sido objeto de importantes muestras en el Museo de Arte e Historia de Ginebra, la Fundación Maeght, el Centre Pompidou de París y el Museo de Bellas Artes de Lyon.
En 1989, el Centre Pompidou organizó una amplia retrospectiva que consolidó su posición dentro de la Escuela de París (arte) y del arte europeo de posguerra. En 2010, la exposición *Bram et Geer van Velde. Deux peintres, un nom* en el Museo de Bellas Artes de Lyon revisó paralelamente las trayectorias de los dos hermanos.
Sus obras se conservan en colecciones públicas y privadas de todo el mundo, entre ellas el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, la Tate Modern de Londres, el Stedelijk Museum de Ámsterdam, la Fundación Maeght y el Centre Pompidou de París.
Bibliografía
- Jacques Putman, Bram van Velde, Le Musée de Poche, París, 1958.
- Rainer Michael Mason (dir.), Bram van Velde 1895–1981: Rétrospective du centenaire, catálogo de exposición, Musée d’art et d’histoire, Ginebra, 1996.
- Rainer Michael Mason y Sylvie Ramond (dirs.), Bram et Geer van Velde. Deux peintres, un nom, catálogo de exposición, Musée des Beaux-Arts de Lyon, Hazan, Lyon, 2010.
- Samuel Beckett, Le Monde et le pantalon [1945–1946], seguido de Peintres de l’empêchement [1948], París, Éditions de Minuit, 1991.
- Samuel Beckett, Trois dialogues, trad. de Édith Fournier, París, Éditions de Minuit, 1998.
- Charles Juliet, Rencontres avec Bram van Velde, Montpellier, Fata Morgana, 1978; reed. P.O.L., París, 1998.
- Roger Laporte, Bram van Velde ou Cette petite chose qui fascine, Montpellier, Fata Morgana, 1980.
- Hubert Lucot, Bram ou Seule la peinture, París, Maeght Éditeur, 1994.
- Yves Peyré, D’un accès de vision, Bram van Velde, L’Échoppe, París, 1994.
- Bernard Lamarche-Vadel, Pour Bram van Velde, Trans-en-Provence, Éd. Unes, 1983.
- Marie Cosnay, Villa Chagrin, Lagrasse, Verdier, 2006.
- Philippe Djian, Il dit que c’est difficile, con reproducciones de obras de Bram van Velde, París, Flohic, 1998 (reed. Argol, 2012).
- Celui qui ne peut se servir des mots. À Bram van Velde, textos de Pierre Alechinsky, Geneviève Asse, Samuel Beckett, Maurice Blanchot, Yves Bonnefoy, Michel Butor, Jacques Dupin, Charles Juliet, Emmanuel Levinas, Michel Mathieu, Jean Starobinski, Montpellier, Fata Morgana, 1975.