Cadalso
estructura de madera que se levanta en un lugar público (para exquias, ejecución de reos) o para reforzar fortificaicones
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Cadalso (del poco usado cadahalso, y este del occitano cadafalcs,[1] derivado del latín cadafalcum) es una estructura, un tablado que se levantaba para actos solemnes[2] en medio de una iglesia con fines religiosos, en la plaza principal de una población (por ejemplo, para recibir al rey).[3] o a modo de patíbulo para ejecución de un reto.[4] También recibe ese nombre una fortificación o baluarte de madera.[5]

Ejecuciones públicas

Una aplicación popular del término cadalso se refería a una plataforma provisional, construida generalmente de madera, en la plaza principal de una ciudad para ejecutar públicamente una pena de muerte como escarmiento.
Usos religiosos
Para efectos religiosos, en la Edad Media se describe como un tablero de grandes dimensiones, elevado del suelo más o menos la talla de un hombre medio, conectado con un pasillo también alzado donde se sentaban las autoridades.[6]
Exequias
Para este uso el cadalso tiene una forma de plataforma elevada sobre una estructura de madera o tarima alargada, cuidadosamente adornada, que se sitúa en los templos o lugares donde se celebran las exequias o sepulturas de cuerpo presente, para colocar los restos mortales de una persona ya sea directamente encima, o bien dentro de un ataúd (sarcófago o similar), el cual se deja abierto para que los despojos sean visibles a los concurrentes a la ceremonia. Este arreglo se hace durante las ceremonias previas a la sepultura para rendir honores fúnebres al fallecido. El cadalso se suele decorar en negro o en colores propios del cargo del difunto, como en el caso de reyes y papas, cuando se decora en rojo.
Fortificaciones
En arquitectura e ingeniería militar se denomina cadalso una defensa de madera que se coloca como coronación de una torre, o en voladizo en uno de los paramentos de la fortaleza, de modo que amplía el campo de tiro de los defensores. Estos elementos eran frecuentes en los castillos medieavles. La facilidad con que los atacantes podían incendiar los cadalsos en voladizo hizo que fueran sustituidos por matacanes en piedra.[7]