Calle del Correo (Valladolid)
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La calle del Correo es una vía urbana de la ciudad de Valladolid, España.
Aparece descrita en Las calles de Valladolid de Juan Agapito y Revilla de la siguiente manera:
Esta calle se compone de tres tramos que tuvieron títulos distintos en tiempos antiguos, si bien en el siglo XIX se refundieron los tres en uno solo.El primer tramo, que se señalaba desde la plaza de la Rinconada, hasta la de hoy José Antonio Primo de Rivera, se llamó calle de la Valseca, motivando el nombre en que por allí se formaba un valle que vertía sus aguas de lluvia al ramal Norte del Esgueva y que por modificarse el suelo, bien terraplenando, o variándole de perfil, ya conduciendo las aguas por otro sitio, quedó seco y se saneó. Los otros dos tramos, desde José Antonio Primo de Rivera hasta Calixto Fernández de la Torre, se titularon, uno, «calle Empedrada» (escrituras del Hospital de Esgueva de 6 de Noviembre de 1609 y 11 de Junio de 1637), con ese nombre más antiguo, como se verá, cuyo rótulo venía a significar que estaba su suelo empedrado, a diferencia del de otras calles más próximas cuyo pavimento seguiría siendo de tierra; y el segundo de estos dos tramos, o sea desde la calle de Campanas hasta Calixto Fernández de la Torre, se tituló «calle del Caballo de Troya», pero es de advertir que en 1710, según el diarista Ventura Pérez, se daba también tal nombre diciendo «al Caballo de Troya» al primer tramo de la calle de Calixto Fernández de la Torre y salía, por tanto, a la Plaza Mayor, lo que prueba que se llamaba «Caballo de Troya» al paraje, no solo a la calle dicha.
En 29 de Abril de 1843 se fijó y refundió en una las tres calles relacionadas dándolas el nombre de la última, del Caballo de Troya, que hemos conocido muchísimos vallisoletanos.
No se sabe con seguridad el motivo de título tan significativo. Dicen algunos que el fundamento de tal denominación le ocasionó el que se construyó un gran mesón en el tercer tramo de los citados, casa número 1 de la calle, y que en la muestra tenía un gran caballo pintado. En efecto, con el nombre de «posada del Caballo de Troya» conocimos de niños el edificio, que existe lo mismo que entonces, solo que ha ascendido en categoría y ahora se titula «Pensión Caballo de Troya»; y en el patio de aquel contemplábamos embelesados un fogoso caballo pintado que ocupaba, y sigue ocupando el medio círculo de uno de los arcos, pintura que lleva el epígrafe en el diámetro de «El Caballo de Troya». Se le vé desde la puerta de la calle, así como se observan, del mismo modo, los arcos y columnas que componen la parte baja del patio.
Otros han supuesto, que el edificio del Caballo pintado fué la casa, el palacio de un personaje de título nobiliario que por circunstancias especiales y desconocidas le llamaban del Caballo de Troya, y que por otras circunstancias semejantes fué a parar a manos de un posadero, quien instaló allí su mesón con tal título.
Ciertamente que pudo suceder lo uno o lo otro, y para ambos casos hay pros y contras. Lo de construirse a propósito para mesón, lo abona el dato de que está en una zona muy próxima a la Rinconada, donde estuvieron mesones de los más frecuentados, y lo de titularlo «posada del Caballo de Troya» sería un capricho de su dueño, como los de otras poblaciones titulan «fonda del León de oro», por ejemplo y distintivos similares para sus hospederías. Lleva el inconveniente de que la calle donde el edificio está no era muy a propósito para volver los carros y entrar fácilmente en el patio, como ocurría en otras posadas. Lo de haber sido palacio de familia rica lleva en su ventaja tener una gran portada de piedra, con alta puerta, paramentos de la sillería almohadillados, remates decorativos laterales a la altura del piso alto; en general, efectivamente, un aspecto señorial no acostumbrado a ver en mesones o posadas. Un patio como el que tiene no solo no era frecuente en la comarca, sino que parece inoportuno para el oficio que quiere dársele, desde un principio, de posada.
Lo que parece más razonable es que la casa se hiciera para familia adinerada; eso salta a la vista. Que por azares de la suerte o por no estar situada la finca en paraje apropiado para residencia de aquella, o por lo que fuera, se vendió y fué adquirida para posada, y el posadero la bautizó con el chocante titulo que a algunos ha hecho cavilar.
Sea lo que fuere de ello, lo cierto es que con tal denominación de Caballo de Troya se conoció el paraje, probablemente, desde el siglo XVII, pues ya en 1668 se le cita, con motivo de la procesión que se verificó el 26 de Agosto para trasladar el Santísimo a la Iglesia nueva de la catedral: se decía que se pusieron cuatro altares en la Plaza Mayor, uno de ellos al «Caballo de Troya», y con este nombre, según se ha dicho, se conoció el tramo que de la calle volvía a la Plaza, y Ventura Pérez lo señala en el año de 1710, ya escrito, como cosa, no novedad del día, sino conocida de mucho tiempo antes. Al hacerse la nueva Casa de Correos y Telégrafos en este siglo, ocupando el tramo que correspondió a la Valseca antigua, varió el Ayuntamiento el rótulo por el de «calle del Correo», y ¡adiós nombres típicos y fantasías más o menos fundadas!
Aparte esto, volvamos a tiempos antiguos, y de unos apuntes del Libro de Becerro de la Catedral y de unos papeles del archivo del Hospital de Esgueva, deduciremos que las calles de la Valseca y Empedrada son a las que parece referirse una titulada «calle de Santa Olalla», que se observa reseñada a mediados del siglo XIV.
Dicen los apuntes del primero:
«En la era de 1386, que es año de 1348, Juan Ruiz, Escrivano, y María Pérez, su muger, vendieron a Juan Sánchez, una quarta parte de casas en la calle de Sta. Olalla, que fueron de D. Estevan de la Renconada.—Pasó ante Pedro Sánchez, escrivano, a 21 de Mayo». (Leg. IV, núm. 29).
«En el año de 1395 Alphonso Fernandez y Mayor Alphonso, su muger, otorgaron una escriptura de venta, a favor de Mondison Bernal, de unas casas en Valladolid, sitas en la calle de Sta. Olalla o calle empedrada, por precio de 1.050 mrs. Pasó la escriptura por ante Juan Rodríguez, escrivano y notario publico en Valladolid, a 6 de Marzo». (Leg. IV, núm. 28).
«El año de 1402 Bartholome Sánchez y Juana Martínez, su muger, otorgaron una escritura de venta, a favor de Ruy Bravo y Martin Fernandez, Canónigos de esta Sta. Iglesia, y para ella, de unas casas sitas en la calle de Sta. Olalla, que tenían por linderos... por precio de 1.800 mrs.—Pasó ante Alphonso Fernández, escrivano publico en Valladolid, a tres de Octubre». (Leg. IV, núm. 36).
«En el año de 1415 Juan Alphonso de Salmerón, en virtud de poder de D. Diego Fernandez de Huete, Oydor de la Audiencia del Rey nro. Señor, hizo donazion ínter vivos, al Prior y Cavildo de esta Sta. Igl.ª, de unas casas que tenia en la calle de St.ª Olalla... cuya escriptura pasó ante Pedro Alphonso de Forcajo, escribano y Notario publico en Valladolid, a 16 de Noviembre de dicho año, ...». (Leg. IV, número 30).
«El año de 1531, Domingo de St.ª María, escrivano, otorgó una carta de venta, a favor del Cavildo de esta St.ª Igl.ª de unas casas a la calle empedrada, que tenían por linderos... Pasó la escriptura ante Gregorio de Valladolid, escribano, a 17 de Noviembre de dicho año, y con ella esta el título de pertenencia que el dicho Domingo de St.ª María entregó al Cavildo». (Leg. IV, núm. 31).
Según estos apuntes se deduce que la «calle de Santa Olalla» era la misma que la «calle Empedrada», por lo menos en 1395. Llámase en los citados en primero, tercero, y cuarto lugar, «calle de Santa Olalla» solamente; en el quinto, nada más «calle Empedrada»; y en el segundo «calle de Santa Olalla o calle Empedrada». Hay que dar por supuesto que como se indica, la calle se titulaba indistintamente de una u otra manera.
Pero hay más. En una escritura procedente del Hospital de Esgueva (Archivo del Ayuntamiento, leg. 13, núm. 14) se lee, refiriendo al año 1456 (13 de Mayo), que la cofradía de Santa María de Esgueva tenía dos pares de casas y un solar en la «calle de Santa Olalla», las cuales se cambiaban por otras, que eran del monasterio de San Benito en la «acera de la Odrería» y se reseñaban: «los dichos dos pares de casa es vn solo de mesón quemado, como están fechas e hedeflcadas las paredes del nuevas todas... que la dicha cofradía de esgueva ha y tiene... en la calle de Santa Olalla... que han por linderos... E por delante las calles públicas e la plaça de la ponteçilla desgueva».
Si se relaciona esto con lo de que casas de la calle de Santa Olalla habían sido de Don Esteban «de la Renconada», cuyo apellido sería indudablemente «Rinconada», y se ha observado en repetidas ocasiones, que a una persona se la ponía, como si fuera apellido, la calle donde habitaba, y que la Rinconada tan próxima estaba a las «calles de la Valseca» y «Empedrada», hay motivo más que suficiente para fijar que la «calle de Santa Olalla» constituyó las que se llamaron la «Valseca» y «Empedrada» aun en tiempos mucho más próximos a los presentes que aquellos en que tuvieron origen.
Referencias
Partes de este artículo incluyen texto de Las calles de Valladolid (1937), una obra de Juan Agapito y Revilla (1867-1944) en dominio público.
- ↑ Agapito y Revilla, 1937, p. 96-100.
Bibliografía
- Agapito y Revilla, Juan (1937). Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico. Valladolid: Casa Martín. Wikidata Q30332367.