Capilla “Madre de la Eucaristía”

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La capilla “Madre de la Eucaristía”, en Roma, Italia, es una capilla lugar de apariciones y milagros eucarísticos, ubicada en Vía delle Benedittine #93,[1] en  en el suburbio noroeste de Roma, en el distrito llamado "Monte Mario",[2] lugar que ha sido declarado “Santo y taumatúrgico” ya que desde 1971, Marisa Rossi tuvo encuentros marianos con la Virgen María, en su advocación de Madre de la Eucaristía, que primeramente y de manera privada recibió mensajes, y posteriormente de manera pública. En el lugar se han registrado al menos 185 milagros eucarísticos. Estos eventos provocaron conflictos y diferencias entre Claudio Gatti confesor y guía espiritual de Rossi, y el Vaticano.

La capilla posee diversos recipientes que cada uno contiene alguno de los milagros eucarísticos ahí registrados. A su vez la capilla posee, una estatua toda blanca de la “Madre de la Eucaristía” en la cual la virgen tiene un cáliz en la mano izquierda y una hostia en la mano derecha de manera distinta a la forma que la sostienen los sacerdotes está situada en la pequeña capilla. Esta a su vez, es símbolo del movimiento eclesiástico surgido para la promoción del conocimiento de la Santa Eucaristía. Otra estatua ahora del Niño Jesús, que alarga un brazo hacia el cielo y el otro hacia los hombres, fue esculpida por Adolfo Insam de Ortisei en 1980, nombre declarado por la virgen a Claudio Gatti, se encuentra ubicada en un altar de la capillita. Adicionalmente una escultura de una Cruz está en la capilla.

Eventos místicos registrados

Los contactos entre la Virgen y la vidente Marisa Rossi, así como diversos milagros eucarísticos ocurridos se pueden separar en tres etapas: de 1971 a 1988 donde Claudio Gatti el confesor y guía espiritual de Rossi, y pocas personas tuvieron tal conocimiento; de 1988 a 1993, donde ya fueron admitidas personas llamadas por la virgen, y formaron un cenáculo de oración y formación; y del 20 de junio de 1993 al 2009 –año donde la virgen solicitó que las apariciones fuesen publicadas y conocidas hasta el fallecimiento de Marisa y Claudio.[3]

Entre el 14 de septiembre de 1995 al 17 de mayo de 1998, en 14 milagros eucarísticos ha habido efusión de sangre. Algunas hostias se ha declarado que “han sido traídas al lugar por Nuestra Señora Madre de la Eucaristía, por Jesús, por ángeles, por diversos santos, y entregadas a Marisa las cuales son conservadas intactas en esta capilla desde su aparición.[4]

Mensajes de la virgen

Nuestra Señora se ha aparecido a Marisa en múltiples y diversos lugares tanto en caminos boscosos, como en montañas Dolomites, Alpes Occidentales, el Gran Sasso, el mar, en una estación de radio, en casas de personas, en carros y otros lugares.

La Madre de la Eucaristía le habla a Marisa en arameo -que a su vez tiene el don de conocer esa lengua, durante el éxtasis, y que luego traduce al italiano, su lengua nativa y a la vez escribe en taquigrafía enseñada por la virgen-Marisa dice:

“Nuestra Señora está de pie con los brazos abiertos y hace pequeños ademanes cuando habla. Se arrodilla en profunda adoración cuando Jesús o la Santísima Trinidad están presentes. Está de pie en una nube blanca como nieve. Ella es muy joven, parece de aproximadamente 18-20 años. Su cara es bien proporcionada, ovalada, con el color natural de su país; tiene mejillas rojas; sus labios son normales, muy bellos, color de rosa. Nuestra Señora es acompañada siempre por ángeles que cantan y muchas veces ella ha estado rodeada por diversos santos como: San Pedro, San Pablo, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Lucas, San Francisco de Asís, Santa Clara, Santa Catalina de Siena, San Luis Gonzaga, San Gabriel de la Madre Dolorosa, Santa Bernadette, San Juan Bosco, San Pio X, San Pío de Pietrelcina quien acompañó a Nuestra Señora en varias ocasiones, así como también Pío XII, Juan XXIII, Paulo VI y Juan Pablo I. Sus manos son dóciles, sus brazos se extienden hacia los cielos cuando habla de su Hijo Jesús y se abren hacia mí cuando nos habla a nosotros los hombres. Nunca junta sus manos, pero las cruza en su corazón cuando dice al “Padre Nuestro”, el “Gloria,” el “Magnificat.” Cuando recita el “Gloria” inclina su cabeza como signo de reverencia. En obediencia a Dios Padre, Ella recita el “Ave María” con nosotros. Cuando viene con la Sagrada Eucaristía lleva un velo blanco en la cabeza y un manto azul que cae de sus hombros y reposan sobre la blanca nube. Su vestido blanco marfil cae holgadamente sobre la nube. Cuando viene sin la Sagrada Eucaristía no lleva el velo blanco y su manto alcanza desde su cabeza hasta la nube. Es imposible describir la belleza y dulzura de Nuestra Señora. Varias veces en las apariciones Nuestra Señora precedió a su Hijo Jesús. Cuando Jesús viene Nuestra Señora le da la bienvenida con una profunda reverencia y después se arrodilla. Jesús toma de la mano a Nuestra Señora y la invita a levantarse y estar cerca de Él: “Ven, cerca de mí, querida Mamita”, le dice. En Navidad y en otras ocasiones Nuestra Señora aparece sosteniendo al pequeño Jesús, a quien simplemente llamamos “el Niño”, en sus brazos y lo entrega a Marisa quien lo abraza y Lo estrecha en su corazón”.

3 de octubre de 1992. La Virgen ha consignado a Marisa una serie de secretos que se refieren a los sucesos del mundo, de la Iglesia y de Italia. Ha enseñado a no tener miedo de los secretos, sino a tener miedo de no vivir en gracia:

“Los secretos son duros solo para los que no están en gracia, los que están con mi Hijo Jesús, no deben temer nada”.[5]

20 de junio de 1993. Marisa y Claudio recibieron un mensaje donde la Madre de la Eucaristía pidió en nombre de Dios que los mensajes se hicieran públicos. Nuestra Señora dijo:

“Yo soy la Madre de la Eucaristía. Conozcan la Palabra de Jesús, Amén.[5]

Milagros eucarísticos

Impactos

Referencias

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