Casimiro Aín
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Buenos Aires, Argentina
Buenos Aires, Argentina
| Casimiro Agustín Aín | ||
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| Información personal | ||
| Otros nombres | El Vasco; El Lecherito | |
| Nacimiento |
4 de marzo de 1882 Buenos Aires, Argentina | |
| Fallecimiento |
17 de octubre de 1940 (58 años) Buenos Aires, Argentina | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Bailarín, promotor | |
| Años activo | 1896–1939 | |
| Seudónimo | El Vasco; El Lecherito | |
| Género | Tango | |
Casimiro Agustín Aín (Buenos Aires, 4 de marzo de 1882 – ibíd., 17 de octubre de 1940),[1] apodado “El Vasco” o “El Lecherito”, fue un bailarín y promotor del tango argentino. Se le reconoce como uno de los primeros intérpretes en difundir y consolidar esta danza porteña en Europa y Estados Unidos, así como por lograr la aceptación oficial del tango ante el Papa Pío XI en el Vaticano.[2]
Casimiro Aín nació el 4 de marzo de 1882 en el número 81 de la Avenida Callao, casi esquina con la calle Piedad (hoy barrio de San Nicolás) de Buenos Aires, siendo el primer hijo de Juan Aín (conocido lechero apodado “El Vasco”) y de la genovesa Rosa Rataro.[3]
Durante su infancia, acompañó a su padre en las tareas de reparto de leche, lo que le valió el apodo de “El Lecherito”. Desde muy joven se mostró atraído por la música de los organitos callejeros y comenzó a bailar corridos, pasodobles y, especialmente, el incipiente tango criollo.[3]
A los catorce años, se unió a la compañía circense del payaso Frank Brown, recorriendo diversos escenarios del interior del país. Allí perfeccionó su técnica de baile y aprendió las figuras de «corte y quebrada» propias del tango primitivo.[3]
En 1901, sintiendo que Buenos Aires "le quedaba chico", se embarcó hacia Europa, arribando primero a Inglaterra, luego a París y más tarde a España, donde, acompañado por dos músicos, presentó el tango criollo en bares y cabarets ante un público ajeno a esta danza.[3]
En 1904 regresó a Buenos Aires y, animado por la acogida obtenida en el Viejo Mundo, se presentó en el Teatro Ópera junto a su esposa Marta. También intervino en los festejos conmemorativos del Centenario de la Revolución de Mayo. Durante estos años, continuó perfeccionando su estilo con el objetivo de proyectarse nuevamente como embajador del tango en Europa.[3]