Castillo de Ferrellón

vestigios de antiguo castillo del siglo XII en el municipio zaragozano de Añon, España From Wikipedia, the free encyclopedia

El castillo de Ferrellón fue un castillo medieval cuyos vestigios se encuentran situados en lo alto de una de las Peñas de Herrera, en el término del municipio español de Añón de Moncayo, sirviendo como puesto de primera defensa en la frontera entre los reinos de Aragón y Castilla.

País EspañaBandera de España España
Comunidad Aragón Aragón
Provincia Zaragoza Zaragoza
Datos rápidos Localización, País ...
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Ubicación

Se encuentra situado a 1463 m s. n. m.[1] sobre una de las Peñas de Herrera, aunque las prospecciones realizadas dieron restos arqueológicos en otra de las peñas, siendo los restos del castillo de Ferrera, razón por la cual José Luis Corral lo considera como uno de los castillos con mayor campo visual de la zona y posiblemente del Reino de Aragón. Su acceso actual es a través de escalada debido a la pérdida del puente o escalera original del mismo

Historia

Aunque hay autores que han planteado la hipótesis de que la fortaleza tuviera un origen andalusí, siendo un hisn similar al del Castillo de Sen y Men, debido a la aparición de fragmentos cerámicos del siglo X-XI, esta hipótesis no ha sido explorada.[2]

El castillo aparece mencionado siempre dentro de la esfera de otros edificios de mayor peso político pero sobre todo aparece más mencionado entre los años 1200 y 1367, empezando por su donación que Pedro II lleva a cabo a favor del Monasterio de Veruela, el posterior empeño que Jaime I realizó a Sancho VII junto con otras fortalezas[3][a] que terminaron en su donación vitalicia tras la imposibilidad de devolver el dinero, su posterior devolución en el 1281 de manos castellanas tras el tratado de Campillo y su destrucción final durante la Guerra de los Dos Pedros.

Actividad delincuente durante los años de paz

Durante la década del 1260 la fortaleza se vio envuelta en una serie de delitos como lo fue la falsificación de moneda en el 67, que devino en un proceso judicial mencionado en su propia crónica en la que se pudo descubrir el entramado gracias a un delator,[4] el que estaban involucrados tanto el Pedro Pérez, señor de Trasmoz, Blasco Pérez, sacristán de Tarazona, ambos hijos del Justicia de Aragón Pedro Pérez, Elfa Jordán y sus hijos con Pedro Jordán, quien había sido señor del castillo de Olalla y Pedro Ramírez, quien lo gestionaba desde la muerte de Pedro Jordán.

La red incluía las poblaciones de Tórtoles donde Elfa Pérez y sus hijos acuñaban las monedas, mientras que en Trasmoz lo hacía Pedro Pérez bajo delegación de su hermano Blasco, mientras que en Tarazona se desconoce quien lo hacía aunque Corral sostiene que podría ser el delator y en Santa Olalla, principal ceca, lo regía Pedro Ramírez.

Todos los cabecillas fueron ejecutados aunque tanto Pedro Ramírez como los hijos de Pedro Jordán escaparon y estuvieron exiliados, mientras que Elfa fue ejecutada more maiorum es decir, siendo arrojada dentro de un saco al río Ebro y que Blasco Pérez al ser eclesiástico entró bajo la autoridad de Fortuño, obispo de Tarazona, quien lo mantuvo encarcelado hasta su muerte.

Otro caso de delincuencia dentro del castillo era el sacrificio de animales robados, principalmente ovejas y terneros, para vender su carne en el mercado de Tarazona. Algo que después de su destrucción ocurrió también en su castillo hermano, Ferrera, en el que en el 1474 se desalojó a una banda de bandidos que se dedicaban a atracar a quienes transcurrieran el camino de Borja y Tarazona.[5]

Tras estos periodos de delincuencia a inicios del siglo XIV su tenente Gonzalo Gil de Vera[b] aparece como su tenente debido a una concesión de Jaime II, siendo renovado en febrero de 1326 y adjudicándole una renta vitalicia a cargo de las salinas de El Castellar, posteriormente fue confirmado por Alfonso IV hasta el 1331 cuando pasó a manos de Gil de Rada,[c] quien cobraba seiscientos sueldos jaqueses, dotación notable que de nuevo resalta su importancia como paso fronterizo en la zona del Moncayo.

Guerra de los Dos Pedros y la destrucción del castillo

Al inicio de la guerra el monarca aragonés dedicó sus esfuerzos a proteger el valle del Jalón, mientras que la zona norte de la actual provincia de Zaragoza quedó desprotegida, siendo conquistadas varias plazas ahí como Tarazona en el 1357, poniendo el foco del conflicto en la zona pero que con la victoria aragonesa en Araviana en el 1359 y la posterior recuperación de Tarazona a través de la diplomacia en el 1360 vez reconquistada la zona del territorio, es por ello que dentro del contexto de refuerzo de los territorios recientemente recuperados Pedro IV toma la decisión de nombrar como tenente del castillo el 26 de junio del 1361 al escudero Pedro Jiménez de Astorga con una dotación de mil sueldos jaqueses provenientes de las salinas de las poblaciones de Remolinos y El Castellar, siendo una de las poblaciones que más aumentó la cantidad monetaria asignada.[d] mandando a Sancho Bardají, vecino de Añón entregarle la fortaleza sin tardanza, algo que se debió de realizar ya que pocas semanas después se mandaba el primer pago y el 8 de diciembre de ese mismo año el monarca aragonés manda hacer una inspección exhaustiva del estado de la fortaleza, algo que indica la importancia del mismo dentro del contexto fronterizo.[6]

La siguiente vez que aparece mencionado es el 5 de febrero del 1363, cuando está en posesión de Pedro de Sos y en la que el rey ordena a Pedro Jiménez de Samper, quien estaba encargado de la defensa de Borja y de Los Fayos, que se asegure de que el castillo estaba bien pertrechado tal y como el actual tenente aseguraba ya que en el 1362 la fortaleza tenía asignada una renta de dos mil trescientos sueldos. En algún momento entre los meses centrales del 1363 la fortaleza fue tomada por los castellanos y destruida[7] pasando el de Ferrera a ser la fortificación principal[8] y recibiendo la dotación monetaria originaria de la fortaleza de Ferrellón.[9]

Descripción

Ubicado sobre las peñas, grandes escarpes rocosos en la cornisa de la montaña que tienen una altitud aproximada de unos 1500 metros pero que en la parte superior son planas y de forma regular.

La peña en la que se encuentran los restos del castillo del Ferrellon, llamada Del Camino, es la segunda más oriental y alta, teniendo unas paredes completamente verticales y siendo la única forma de llegar arriba a través de una estrecha chimenea que tiene una cueva artificial en su base cuyo acceso es una roca tallada en ángulo recto que probablemente contuvo las jambas de una puerta, y en la que pueden verse todavía agujeros que casi con toda seguridad fueron el apoyo para algún pequeño puente o escalera para llegar a la parte superior.

En la cima de ja peña, de difícil acceso para gente no experimentada en escalada, se distingue otro posible aljibe y agujeros excavados en la roca que hacen pensar en más que probables acondicionamientos para habitaciones.

Notas

  1. Las otras fortalezas que le dona son las de Ferrara, que es el castillo secundario del de Ferrellón, La Fasina, ubicada a los pies del Moncayo y cuyos terrenos comprendían desde Beratón a Calcena, Peñarredonda y Çalatamor.
  2. En los documentos aragoneses su nombre aparece como Gonzaivo Egidio de Vera.
  3. En los documentos medievales escritos en aragonés se le llama Egidio.
  4. Tal y como enumera Mario Lafuente Gómez en su tesis doctoral las poblaciones de Cella y Monreal del Campo vieron multiplicadas las asignaciones al castillo en un 8'5 y 20 respectivamente, mientras que en el caso del Ferrellón se duplicó, aún siendo superado por la de Berdejo, que aún se triplicó.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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