La presencia judía considerable en Uruguay se remonta a fines del siglo XIX y se consolidó a comienzos del siglo XX con la llegada de un importante contingente de inmigrantes asquenazíes procedentes de Europa Central y Oriental, así como de sefardíes provenientes del norte de África y del Imperio Otomano.[4][5]
Desde los inicios de la colectividad judeouruguaya, los judíos residentes en el país eran sepultados en el Cementerio Británico de Montevideo, conocido como el “cementerio de los disidentes”, ya que era el único que admitía personas de distintos credos y nacionalidades, mientras que los demás eran administrados por la Iglesia Católica.[6] Sin embargo, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el enfrentamiento entre el Reino Unido y las potencias centrales llevó a las autoridades del cementerio a negar sepultura a los originarios de los países enemigos en el conflicto, de los cuales procedía una parte considerable de la población judía establecida en Uruguay.[7]
En 1916, por iniciativa de la Jevrá Kadusha Ashkenazi, antecesora de la Comunidad Israelita del Uruguay, y de la sociedad sefardí Hesed Shel Emet, se fundó el cementerio israelita de La Paz.[8] El predio fue organizado en secciones diferenciadas según el origen de las comunidades, inicialmente destinadas a judíos asquenazíes y sefardíes.
En 1941, ante el incremento de la inmigración judía alemana, la Nueva Congregación Israelita, que nucleaba a ese grupo, adquirió una fracción del cementerio.[4] En 1950, la recientemente creada Mutualista Israelita del Uruguay obtuvo los derechos sobre la sección que pertenecía al Banco Israelita del Uruguay y la destinó al entierro de judíos ateos, quienes hasta entonces eran sepultados en cementerios cristianos, como el del Buceo. Finalmente, en 1961, la Comunidad Israelita Húngara del Uruguay adquirió otra fracción del predio para destinarla a los judíos de habla húngara.[7]
En 2014 se implementó el uso de códigos QR para las tumbas, de manera de permitir el acceso remoto a las imágenes del cementerio y conocer la ubicación exacta de cada tumba a través de sitios web. Es el primer cementerio del mundo en introducir esta innovación.[9]