Cistocele
En medicina, se llama cistocele a la protrusión de la vejiga urinaria sobre la pared anterior del conducto vaginal. Se produce como consecuencia de debilidad en los tejidos y fascias que sostienen la vejiga en su posición normal, tendiendo esta a desplazarse hacia abajo por la fuerza de la gravedad. Es una enfermedad relativamente frecuente en la mujer a partir de los 40 años.
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| Cistocele | ||
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Cistocele en la vagina de una mujer de 73 años. | ||
| Especialidad | uroginecología | |
En medicina, se llama cistocele a la protrusión de la vejiga urinaria sobre la pared anterior del conducto vaginal.[1][2] Se produce como consecuencia de debilidad en los tejidos y fascias que sostienen la vejiga en su posición normal, tendiendo esta a desplazarse hacia abajo por la fuerza de la gravedad. Es una enfermedad relativamente frecuente en la mujer a partir de los 40 años.[3][4][5]
Entre los factores de riesgo que predisponen a la aparición de cistocele, se encuentran la edad avanzada, menopausia, partos múltiples especialmente cuando son difíciles y traumáticos, predisposición genética y cirugía pelvica previa. Otras circunstancias que pueden influir son el aumento de presión abdominal por tos crónica en el caso de fumadoras, ciertos ejercicios físicos repetidos, obesidad o constipación persistente.[3]
Grados
El cistocele puede presentarse en tres grados, es de grado I cuando la vejiga apenas protruye sobre la pared vaginal, de grado II cuando la vejiga se asoma a la apertura externa de la vagina, y de grado III cuando la vejiga sale por fuera de la cavidad vaginal y es visible claramente en el exterior.[4][3]
Epidemiología
Aproximadamente un tercio de las mujeres mayores de 50 años se ven afectadas hasta cierto punto por el trastorno, que puede tener un fuerte impacto en la percepción del cuerpo y la sexualidad de la mujer. Se espera que con el envejecimiento general de la población la prevalencia de este trastorno aumente notablemente en los próximos años. Los estudios de prevalencia del cistocele (y más generalmente del prolapso de órganos pélvicos) son muy variables y a menudo discordantes, probablemente debido al hecho de que muchas mujeres con este trastorno son sustancialmente asintomáticas. En un estudio realizado en los Estados Unidos en 2008 (estudio que no distinguió entre cistocele, ureterocele , enteroceley rectocele) realizado en casi 2000 mujeres, se resaltó que el 2.9% de las entrevistadas había tenido una experiencia de hinchazón o sensación de algún órgano que estaba a punto de caerse de la zona vaginal.[6]