El 7 de mayo de 1920, fue nombrado nuncio en Checoslovaquia y Arzobispo titular de Apamea en Siria, recibiendo su consagración de manos del cardenal Pietro Gasparri. Después de ser nombrado nuncio en Bélgica e internuncio en Luxemburgo el 30 de mayo de 1923, Micara recibió la Rosa de Oro de la Reina Isabel de Bélgica como representante papal el 10 de diciembre de 1925. Residió en Roma durante la ocupación nazi de Bélgica, luego de la cual reanudó su puesto.
Inscripciones en el pórtico de la Archibasílica de San Juan de Letrán que conmemoran la apertura y cierre de la Puerta Santa. Junto al nombre del Papa Pío XII (jubileo de 1950), figura el nombre de Micara.
Micara fue nombrado Vicedecano del Colegio Cardenalicio, el 13 de enero de 1951, y vicario general de Roma el 26 de enero del mismo año. En su calidad de vicario general, Micara gobernó la diócesis de Roma, aunque sin el título de obispo de Roma, reservado para el Papa. Para las elecciones generales de Italia de 1953, instó a los católicos a (v)otar bien, votar como católicos, votar como romanos.[1]
Luego de participar en el cónclave de 1958, que eligió como papa a Juan XXIII, Micara también participaría en el de 1963, que dio como nuevo pontífice a Pablo VI. Se hizo conocido como el "Gran Elector" en ambas elecciones, debido a su papel influyente dentro de la Curia, sobre todo para la elección del papa Pablo, del cual era amigo, consiguiendo los votos del conservadurismo.[2] Visto como un progresista,[2] el cardenal vivió lo suficiente para asistir a las tres primeras sesiones del Concilio Vaticano II, entre 1962 y 1964.