Comisiones militares
Las comisiones militares fueron unos organismos represivos creados por Fernando VII en el inicio de la segunda restauración absolutista en España (1823-1833) con la misión de enjuiciar y ejecutar la pena correspondiente, incluida la de muerte, a las personas contrarias a la Monarquía absoluta y partidarias del anterior régimen constitucional, abolido por el rey el 1 de octubre de 1823 tras ser «liberado» de su «cautiverio» por el ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis. La otra misión de las comisiones militares era acabar con el bandolerismo, que proliferó durante esos años. Estaban formadas por oficiales del Ejército, de ahí su nombre, y estuvieron funcionando entre el 13 de enero de 1824, fecha de la publicación del decreto de creación, y el 4 de agosto de 1825 en que fueron suprimidas, aunque fueron repuestas temporalmente en 1828, con motivo de la guerra de los agraviados, y en 1831, para juzgar a los implicados en varios pronunciamientos liberales. El Consejo de Castilla advirtió desde el principio que las comisiones militares eran contrarias a «las antiguas y veneradas leyes fundamentales». El historiador Modesto Lafuente las llamó en el siglo XIX «verdaderos tribunales de sangre», mientras que los historiadores actuales las han calificado como «los más tristemente célebres» de los tribunales de excepción del reinado de Fernando VII o como «la creación más imponente y represiva».
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Las comisiones militares fueron unos organismos represivos creados por Fernando VII en el inicio de la segunda restauración absolutista en España (1823-1833) con la misión de enjuiciar y ejecutar la pena correspondiente, incluida la de muerte, a las personas contrarias a la Monarquía absoluta y partidarias del anterior régimen constitucional, abolido por el rey el 1 de octubre de 1823 tras ser «liberado» de su «cautiverio» por el ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis. La otra misión de las comisiones militares era acabar con el bandolerismo, que proliferó durante esos años.
Estaban formadas por oficiales del Ejército, de ahí su nombre, y estuvieron funcionando entre el 13 de enero de 1824, fecha de la publicación del decreto de creación, y el 4 de agosto de 1825 en que fueron suprimidas, aunque fueron repuestas temporalmente en 1828, con motivo de la guerra de los agraviados, y en 1831, para juzgar a los implicados en varios pronunciamientos liberales.[1][2][3][4] El Consejo de Castilla advirtió desde el principio que las comisiones militares eran contrarias a «las antiguas y veneradas leyes fundamentales».[5]
El historiador Modesto Lafuente las llamó en el siglo XIX «verdaderos tribunales de sangre», mientras que los historiadores actuales las han calificado como «los más tristemente célebres» de los tribunales de excepción del reinado de Fernando VII[4] o como «la creación más imponente y represiva».[6]