Compañía Industrial Jabonera del Pacífico
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Compañía Industrial Jabonera del Pacífico SCL (1925-1974) fue una empresa mexicana organizada como sociedad de cooperación limitada en 1925, con el propósito de aprovechar la semilla de algodón que se cosechaba en el Valle de Mexicali , principalmente en tierras de la Colorado River Land Company, en el municipio de Mexicali, Baja California.
Buscando mejorar la rentabilidad del algodón, "La Colorado" avanzó para promover el aprovechamiento más integral del algodón, incluyendo el de la fibra, promoviendo así la industrialización de la semilla del algodón. Siguiendo el ejemplo de la Compañía Industrial Jabonera de la Laguna, la cual ya elaboraba y exportaba jabones de toda índole hacia América Central y el Caribe, así como la glicerina y la nitroglicerina (explosivo). Con el apoyo del gobernador Abelardo L. Rodríguez, los accionistas de “La Colorado”, Harry Chandler y Moses H. Sherman, compartieron acciones e invitaron a participar a Juan F. Brittingham, un empresario de origen americano asentado en La Laguna, pionero e impulsor de la agroindustria del algodón, tanto en el despepité como en el financiamiento, así como otros negocios relacionados en la zona de la Comarca Lagunera, especialmente en Gómez Palacio Durango. Para este momento, “La Colorado” ya tenía su propia empresa despepitadora, que era la Lower Colorado River Ginning Company, la cual fue el punto de partida para la nueva empresa.
En 1925, cuando el Sr. Brittingham cumplía 65 años, aceptó la invitación, por lo cual se trasladó a Mexicali con sus hijos Eduardo, Nelson y Juan. El 12 de octubre de ese año llegaron a Mexicali con 20 obreros especializados del Sr. Brittingham. El 10 de noviembre el nuevo director anunció la creación de la empresa. Adicionalmente, el Sr. Brittingham solicitó algunos furgones y armó la carga, con materiales para la construcción y futuros trabajadores de La Jabonera del Pacífico provenientes de Gómez Palacio, Torreón, y Tayoltita, Durango, y de otras localidades de la Laguna, que venían a construir y operar la maquinaria de una fábrica de jabón, la cual los mexicalenses no conocían.
Así se erigieron las instalaciones propias para la producción industrial. Se construyeron estructuras similares a las que tenían en Gómez Palacio, Durango, que consistían en estructuras de acero prefabricadas, con techo de lámina corrugada y galvanizada, que contenían almacenes, oficinas, un molino de aceite, una refinería, la fábrica de jabones, y una caldera de vapor para la operación de la fábrica.
Con toda su experiencia, el Sr. Brittingham se estableció en Mexicali durante cinco años. Era un hombre dinámico y abierto que se unió a los esfuerzos de industrialización de la semilla del algodón, donde su primer programa de producción fue el de aceite, borra, harinolina y cascarilla.
Las familias que originalmente vivían en los terrenos, y que se habían asentado desde 1917, opusieron resistencia a abandonar sus tierras, pero después de negociaciones y con el apoyo del gobernador Abelardo L. Rodríguez, finalmente cedieron.
El proceso con la semilla de algodón comenzaba con la recepción del algodón en camiones de redilas y racas llenas de algodón,[1] algunas de ellas tiradas por caballos. También se recibía algodón por el ferrocarril que venía del Valle de Mexicali; posteriormente, pasaba a la despepitadora, que era un conjunto de máquinas que separan la fibra del algodón de sus semillas. El proceso era clasificarla, limpiarla y compactarla, hasta elaborar las pacas de algodón (“la paca”). Una vez terminada se pesaba, envolvía, clasificaba, etiquetaba y almacenaba. Después, pasaba al proceso de transporte para la exportación ya sea al puerto de Long Beach y San Pedro en California, o al de Ensenada, Baja California.
Las semillas se colocaban en los almacenes a través de ductos de aire y "gusanos", para luego pasar por un sistema helicoidal de "gusanos" hasta una "desborradora" que dejaba a las semillas totalmente limpias. Después eran introducidas a una máquina que quebraba la cascarilla, la cual se molía para elaborar harinolina[2] que se utilizaba como forraje para el ganado; a su vez, se comercializaba en México y otra parte se exportaba a Los Ángeles, California, en Estados Unidos. La pulpa de la semilla se prensaba y extraía el aceite, que luego se derivaba en tres vertientes: aceite refinado que se enviaba en carros tanque de ferrocarril a Monterrey, Nuevo León. Otra parte del aceite servía para elaborar manteca vegetal (marca “Inca” de Anderson Clayton), que en ese tiempo era de gran consumo popular. Los otros derivados se convertían en jabón.
Además del proceso industrial se construyeron en los linderos de la empresa, casas para los trabajadores con todos los servicios (agua, drenaje, electricidad, una escuela primaria y un centro deportivo que contenía gimnasio, cancha de squash, cancha de tenis, cuartos de baño con regaderas, y un parque para sus obreros). Los administradores como Juan, Nelson y Eduardo Brittingham (3 hijos del director) también vivían en esas viviendas, aunque separados de los trabajadores. En Navidad se les organizaba una fiesta posada para los trabajadores con sus esposas e hijos.
La empresa contaba con más de 500 trabajadores, y se convirtió en un ícono de la época dorada, “la época del Oro Blanco”, que representó un auge económico en Baja California y que a su vez, propició una alta calidad de vida en los cachanillas (habitantes de Mexicali).
En 1930, el Sr. Brittingham vendió el 66% de sus acciones a la empresa norteamericana Anderson, Clayton Co.