Convento de San Andrés (Mérida)
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| Convento de San Andrés | ||
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| bien de interés cultural | ||
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| Localización | ||
| País | España | |
| División | Mérida | |
| Localidad |
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| Coordenadas | 38°54′49″N 6°20′40″O / 38.913726913628, -6.3444855933083 | |
| Historia del edificio | ||
| Construcción | 1571 - 1636 | |
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Bien de interés cultural Patrimonio histórico de España | ||
| Categoría | Monumento | |
| Código | RI-51-0005321 | |
| Declaración | 20 de octubre de 1992 | |
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El convento de San Andrés, también dominado convento de Santo Domingo por su relación con la Orden de Predicadores, es un edificio religioso situado en la ciudad de Mérida (Extremadura, España).
En 1992, el convento fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.[1][2][3]
La construcción del antiguo Convento se inició en 1571 por la Comunidad Dominicana sobre las ruinas de un primitivo templo parroquial que pasó a ser ermita dedicada a San Andrés una vez anexionada la parroquia a la actual catedral de Mérida en la segunda mitad del siglo XV. Debido a la precariedad de medios, el conjunto conventual estuvo siempre en obras entre reconstrucciones y ampliaciones, no finalizándose hasta 1636.[4]
La iglesia del convento fue diseñada en 1606 por el maestro emeritense Hernando de Contreras. Se hallaba exento de construcciones en sus ángulos Norte y Oeste, quedando el resto unido a otras construcciones.
Una vez desamortizado, corrió la misma suerte que el resto de los edificios monásticos de la localidad: ser receptáculo de usos diversos, algunos tan opuestos al objetivo de la Comunidad que lo erigió como el de servir de cárcel durante la Guerra Civil.[5]
El complejo conventual
La fachada norte, que delimita el complejo conventual en la actual Plaza de Santo Domingo, se configura con un extenso muro de sillería y mampostería. Este muro se extiende desde el testero de la iglesia en su lado derecho hasta el cierre de varias dependencias y pabellones de viviendas en el izquierdo, con escasos y discretos vanos. Su elemento central es la portada, flanqueada por dos pares de columnas de inspiración manierista con tambores almohadillados y un dintel adovelado que sostiene un entablamento de orden toscano, decorado con rosetones en las metopas y triglifos. El conjunto, austero y sobrio, se corona con una hornacina de ladrillo y cal, que alberga una imagen en mármol de Santo Domingo, de menos de un metro de altura. Bajo esta imagen, se encuentra un escudo con la Cruz de Santiago y la inscripción: «Defendere Fidei Ordo Veritatis».
En la fachada oeste del convento, que corresponde a la fachada principal de la iglesia y al lado de la Epístola, se abre otra portada, sencilla pero bien elaborada, con jambas molduradas de piedra y un guardapolvo académico. Posteriormente, se añadió en esta zona una construcción de dos plantas de mampostería y bóvedas de arista, junto a la cabecera de la iglesia, cerrando así el acceso a la calle.
A los pies de la iglesia se eleva una sencilla espadaña con dos huecos para campanas.
El interior del convento se organiza en torno a un pequeño claustro situado detrás del presbiterio, caracterizado por arcos de medio punto en ladrillo sobre machones y bóvedas de arista en las galerías. En el segundo nivel, una galería alta presenta balcones sencillos y una cubierta inclinada con avigado. Además, el convento contaba con patios, un corral, huertas y otros espacios abiertos, orientados principalmente hacia el área de servicio en la parte posterior. Las zonas habitables estaban compuestas por celdas, estancias, almacenes y otras dependencias, con cubiertas de bóvedas de cañón o arista, propias del modelo extremeño, así como sótanos que revelan distintas fases constructivas.
La iglesia del convento, de planta cuadrangular con dimensiones de 7,60 x 13,65 metros, tiene una nave con bóveda de cañón y un presbiterio cubierto por una bóveda de cañón con lunetos en el último tramo, donde probablemente se situaba el coro. Los muros, de ladrillo y mampostería recubiertos de mortero de cal, se alzan en ciertos tramos sobre basamentos de sillares de granito. La cabecera se encuentra exenta, con las portadas principales del templo en los muros laterales; la del lado del Evangelio permitía el acceso desde el interior del convento.

