Orden de Predicadores
orden religiosa de la Iglesia católica
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La Orden de Predicadores —en latín, Ordo Praedicatorum, abreviada OP—, conocida también como orden dominicana u orden de Santo Domingo, es una orden mendicante de la Iglesia católica fundada por Domingo de Guzmán y aprobada por el papa Honorio III mediante la bula Religiosam vitam, promulgada el 22 de diciembre de 1216.[1][2]
| Orden de Predicadores | ||
|---|---|---|
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Escudo | ||
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Escudo de la Orden de Predicadores, con la cruz flordelisada en blanco y negro. | ||
| Nombre latino | Ordo Praedicatorum | |
| Siglas | O. P. | |
| Nombre común | Dominicos; Orden de Santo Domingo | |
| Gentilicio | dominicos | |
| Tipo | Orden mendicante de derecho pontificio | |
| Regla | Regla de San Agustín | |
| Hábito | Túnica blanca, escapulario y capucha blancos; rosario sujeto al cinturón y, en determinados usos litúrgicos o comunitarios, capa y capucha negras. | |
| Fundador | Domingo de Guzmán | |
| Fundación | 1215 | |
| Lugar de fundación | Toulouse, Reino de Francia | |
| Aprobación | 22 de diciembre de 1216, por el papa Honorio III, mediante la bula Religiosam vitam | |
| Superior General | Fray Gerard Francisco Timoner III, maestro de la Orden | |
| Lema |
Laudare, benedicere, praedicare «Alabar, bendecir y predicar» Veritas «Verdad» Contemplari et contemplata aliis tradere «Contemplar y entregar a los demás lo contemplado» | |
| Religiosos | 5111 frailes, según estadísticas de la Curia General correspondientes a 2025 | |
| Sacerdotes | 3993 sacerdotes, según estadísticas de la Curia General correspondientes a 2025 | |
| Curia | Basílica de Santa Sabina, Piazza Pietro d'Illiria, 1, Roma, Italia | |
| Presencia | 107 países, según estadísticas de la Curia General correspondientes a 2025 | |
| Actividades | Predicación, estudio teológico y filosófico, docencia, investigación, misión, pastoral parroquial, vida contemplativa, apostolado intelectual, promoción del rosario, justicia y paz. | |
| Fundaciones destacadas | Monjas de la Orden de Predicadores, fraternidades laicales de Santo Domingo, fraternidades sacerdotales de Santo Domingo, hermanas apostólicas dominicas, institutos seculares dominicanos y Movimiento Juvenil Dominicano. | |
| Personas destacadas | Tomás de Aquino, Alberto Magno, Catalina de Siena, Rosa de Lima, Martín de Porres, Fra Angélico, Vicente Ferrer, Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Yves Congar, Marie-Dominique Chenu | |
| Sitio web | www.op.org | |
| Las cifras de religiosos, sacerdotes y presencia internacional corresponden a los datos publicados por la Curia General de la Orden de Predicadores para el cierre de 2025. | ||
La Orden nació con una finalidad específica de predicación, estudio y vida apostólica común. Según la propia Orden, su misión consiste en anunciar el Evangelio mediante una vida articulada por la oración, la vida fraterna, el estudio y la predicación.[1][3] A lo largo de su historia, sus miembros han tenido una presencia destacada en la teología, la filosofía, la predicación, la vida universitaria, las misiones y diversas formas de apostolado intelectual y pastoral.
Entre las figuras vinculadas a la familia dominicana se encuentran Tomás de Aquino, Alberto Magno, Catalina de Siena, Martín de Porres, Rosa de Lima, Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria y otros santos, beatos, teólogos, misioneros y pensadores asociados al desarrollo histórico de la Orden.[1]
La Orden de Predicadores —en latín, Ordo Praedicatorum, abreviada OP—, conocida también como orden dominicana u orden de Santo Domingo, es una orden mendicante de la Iglesia católica fundada por Domingo de Guzmán y aprobada por el papa Honorio III mediante la bula Religiosam vitam, promulgada el 22 de diciembre de 1216.[1][2]
La Orden nació con una finalidad específica de predicación, estudio y vida apostólica común. Según la propia Orden, su misión consiste en anunciar el Evangelio mediante una vida articulada por la oración, la vida fraterna, el estudio y la predicación.[1][3] A lo largo de su historia, sus miembros han tenido una presencia destacada en la teología, la filosofía, la predicación, la vida universitaria, las misiones y diversas formas de apostolado intelectual y pastoral.
Entre las figuras vinculadas a la familia dominicana se encuentran Tomás de Aquino, Alberto Magno, Catalina de Siena, Martín de Porres, Rosa de Lima, Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria y otros santos, beatos, teólogos, misioneros y pensadores asociados al desarrollo histórico de la Orden.[1]
Lema
La Orden de Predicadores ha usado diversos lemas vinculados a su identidad espiritual y apostólica. Uno de los más conocidos es Laudare, benedicere, praedicare, traducido habitualmente como «alabar, bendecir y predicar».[4]
Otro lema tradicional es Veritas, «verdad», asociado a la búsqueda, estudio y predicación de la verdad en la tradición dominicana.[5] También se utiliza la expresión Contemplari et contemplata aliis tradere, tomada de la tradición teológica de Tomás de Aquino, que puede traducirse como «contemplar y entregar a los demás lo contemplado».[6]
Historia
Contexto fundacional
Los dominicos nacieron en el contexto religioso, social y político del sur de Francia a comienzos del siglo XIII, en una época marcada por la expansión del catarismo y por la respuesta eclesial y militar que desembocó en la cruzada albigense. Esta cruzada fue promovida por el papado y asumida por sectores de la nobleza del norte de Francia contra los cátaros y contra diversos poderes nobiliarios de Occitania, especialmente en el Languedoc.[7]
Domingo de Guzmán, natural de Caleruega (Burgos, España), era un clérigo vinculado al cabildo de la catedral de Osma. Durante un viaje diplomático realizado junto con el obispo Diego de Acebes al norte de Europa, conoció la situación religiosa del sur de Francia y entró en contacto con el problema pastoral planteado por los cátaros y otros movimientos considerados heréticos por la Iglesia.[7]
En 1206, una vez finalizadas aquellas embajadas, Domingo se estableció en el Languedoc como predicador entre los cátaros, de acuerdo con el papa Inocencio III.[7] La predicación de Domingo y de Diego de Acebes se caracterizó por una opción de pobreza, itinerancia y sencillez evangélica, en contraste con formas de predicación más solemnes o vinculadas a signos de poder. Esta orientación no debe entenderse como una simple imitación de las costumbres cátaras, sino como una respuesta pastoral basada en la pobreza evangélica, la formación doctrinal y la autoridad moral del predicador.
Aunque la misión de predicación de Domingo se desarrolló en el mismo contexto que la cruzada albigense, conviene distinguir ambos procesos. La cruzada tuvo causas políticas, religiosas y sociales más amplias, y no puede explicarse como consecuencia directa de un supuesto fracaso personal de Domingo. La actividad del futuro fundador continuó durante esos años en el sur de Francia, especialmente en torno a Fanjeaux, Carcasona y Toulouse.[7]
Prouilhe y los primeros predicadores
Hacia 1206 se fundó en el monasterio de Prulla o Prouilhe, cerca de Fanjeaux, una comunidad femenina vinculada a la misión de predicación. Según la tradición dominicana, Diego de Acebes impulsó la fundación de este monasterio para acoger a mujeres que, por diversas circunstancias familiares y sociales, estaban relacionadas con el ambiente religioso del Languedoc. La comunidad sirvió también como punto de apoyo para el grupo de predicadores reunido en torno a Domingo.[8]
Santo Domingo continuó madurando su proyecto en la diócesis de Toulouse. Hacia 1215 organizó allí la primera comunidad formal de «hermanos predicadores», nombre con el que sería conocida la orden naciente. Esta comunidad inicial, compuesta por un pequeño grupo de compañeros, se estableció en casas urbanas y asumió una forma de vida regular, fraterna y apostólica.[7]
La comunidad adoptó la Regla de San Agustín, una de las reglas religiosas reconocidas por la Iglesia, y combinó la vida común con una misión específica de predicación. La opción por conventos o casas urbanas, la importancia concedida al estudio y la orientación hacia la predicación pública dieron a la nueva Orden una fisonomía propia dentro del movimiento religioso de su tiempo. Hasta entonces, muchas formas de vida religiosa se habían desarrollado principalmente en monasterios, mientras que la predicación ordinaria correspondía sobre todo a los obispos. Los dominicos integraron la vida común, el estudio, la pobreza mendicante y la predicación como ejes de su carisma.[9]
Uno de los lemas tradicionalmente asociados a la Orden es Contemplari et contemplata aliis tradere, traducido habitualmente como «contemplar y entregar a los demás lo contemplado». Esta expresión resume la relación entre vida contemplativa, estudio y predicación, elementos centrales de la espiritualidad dominicana.[10]
Aprobación pontificia y primeras ramas
De manera paralela a la fundación de los frailes predicadores y de las monjas dominicas, se desarrollaron formas de vida laical vinculadas a la espiritualidad de santo Domingo. Entre ellas se encuentra la Milicia de Jesucristo, posteriormente relacionada con la Tercera Orden de la Penitencia de Predicadores. En la actualidad, esta rama laical se expresa principalmente en las fraternidades laicales de Santo Domingo, cuyos miembros participan del carisma dominicano viviendo en el mundo.[11][12]
Entre los miembros más conocidos vinculados a la rama laical o terciaria dominicana se encuentran Catalina de Siena, Sigrid Undset y Pier Giorgio Frassati.[9]


La Orden fue aprobada por el papa Honorio III mediante la bula Religiosam vitam, fechada en Roma el 22 de diciembre de 1216, por la que se confirmó jurídicamente la comunidad de Domingo y sus frailes como Orden de Predicadores.[14] En enero de 1217, el mismo papa dirigió una nueva carta a los frailes de San Román de Toulouse, alentándolos a perseverar en la predicación de la Palabra de Dios.[14]
Expansión medieval
Pocos años después de la aprobación pontificia, Domingo tomó una decisión decisiva para el futuro de la Orden: dispersar al pequeño grupo inicial y enviarlo a lugares estratégicos de la Europa de su tiempo. Algunos frailes fueron enviados a París y otros a Bolonia, donde se encontraban dos de los principales centros universitarios del mundo occidental medieval.[7] Esta dispersión favoreció la rápida expansión de la Orden y su estrecha vinculación con la vida universitaria, la predicación urbana y el estudio teológico.
Según la tradición historiográfica dominicana, en 1221, año de la muerte de santo Domingo, la Orden ya contaba con comunidades en funcionamiento y había iniciado un proceso de expansión sostenido. Bajo el gobierno del beato Jordán de Sajonia, inmediato sucesor de Domingo, ese crecimiento se intensificó notablemente, tanto por la fundación de nuevos conventos como por la incorporación de estudiantes, maestros y predicadores procedentes de ambientes universitarios.[15]
En pocas décadas, los dominicos se convirtieron en una de las grandes órdenes mendicantes de la Iglesia latina, junto con los franciscanos. Su presencia en ciudades, universidades y centros de predicación les permitió influir en la teología, la filosofía, la pastoral y la cultura religiosa medieval.
Desarrollo intelectual e intervención eclesial
La Orden alcanzó pronto gran relevancia intelectual. Entre los teólogos, filósofos, místicos y predicadores más conocidos de tradición dominicana figuran Tomás de Aquino, Alberto Magno, Meister Eckhart y Vicente Ferrer.[9] El estudio no fue concebido como una actividad secundaria, sino como una preparación necesaria para la predicación y para el servicio de la verdad.
El 28 de septiembre de 1227, el papa Gregorio IX emitió una carta curial en Anagni, dirigida a obispos, abades, priores y otros prelados. En ella se pedía que no se obstaculizara la predicación ni la labor pastoral de los dominicos, y se advertía contra quienes se hicieran pasar por miembros de la Orden para obtener dinero del pueblo.[16]
La sólida preparación teológica de los dominicos y de otros mendicantes hizo que algunos de sus miembros fueran llamados a desempeñar funciones en instituciones inquisitoriales medievales. Entre los inquisidores dominicos más conocidos se encuentran Bernardo Gui en Francia y Tomás de Torquemada en España. Esta relación histórica debe exponerse con cautela, distinguiendo entre la actuación de frailes concretos, el funcionamiento de tribunales determinados y la historia general de la Orden.[17]
Reforma, Salamanca y pensamiento moderno
Tras una decadencia que afectó a muchas órdenes religiosas durante el siglo XIV, los dominicos vivieron procesos de reforma interna en el siglo XV. En el ámbito hispánico, el convento de San Esteban de Salamanca adquirió especial relevancia como centro de estudio, reforma y reflexión teológica.
En ese ambiente se desarrolló una parte importante de la llamada Escuela de Salamanca, especialmente en su dimensión teológica, jurídica y moral. Entre los dominicos vinculados a esta tradición destacan Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Tomás de Mercado, cuyas reflexiones abordaron cuestiones sobre la dignidad humana, el derecho de gentes, la justicia, la economía moral y los problemas derivados de la expansión europea en América.[9]
La contribución de estos autores fue relevante no solo para la teología, sino también para la filosofía moral, el pensamiento jurídico y la reflexión sobre las relaciones entre pueblos. En su carta con motivo del octavo centenario de la muerte de santo Domingo, el papa Francisco recordó la importancia de Francisco de Vitoria y de la tradición salmantina en la formulación de un marco de derecho internacional enraizado en los derechos humanos universales.[9]
Evangelización de América
Mientras se desarrollaban estos procesos intelectuales en Europa, la Orden asumió una nueva tarea en la evangelización de América. En este contexto fueron especialmente relevantes fray Antonio de Montesinos, fray Pedro de Córdoba, fray Bartolomé de las Casas y san Luis Bertrán, entre otros, por su labor misionera y por sus intervenciones en defensa de la dignidad y de los derechos de los pueblos indígenas.[9]
En América, los dominicos también participaron en la educación de la población criolla mediante la fundación o atención de centros de estudio, colegios y universidades. Asimismo, contribuyeron a la difusión de prácticas devocionales que aún están presentes en la población católica, especialmente la devoción mariana mediante el rezo del rosario, promovido históricamente por la Orden.[11]

Crisis moderna y restauración
Durante la época de las revoluciones y de los procesos secularizadores de los siglos XVIII y XIX, tanto en Europa como en América, la Orden sufrió una de las crisis más profundas de su historia. La disminución de la observancia regular, las dificultades intelectuales internas, las supresiones de conventos y las medidas políticas de signo liberal afectaron gravemente a la vida dominicana en numerosos países.
A partir del siglo XIX comenzó una segunda restauración de la Orden, aunque el número de religiosos no volvió a alcanzar las cifras de otras épocas. Uno de los restauradores más conocidos por su influencia en Francia y en Europa fue Henri Lacordaire, figura relevante en la recuperación de la vida dominicana tras la Revolución francesa.
Siglos XX y XXI
En el siglo XX, la Orden dominicana recuperó parte de su antigua influencia en el campo teológico, filosófico y pastoral. Teólogos dominicos como Marie-Dominique Chenu, Yves Congar, Santiago Ramírez y Aniceto Fernández Alonso, entre otros, participaron en el desarrollo de la reflexión teológica contemporánea y en el contexto del Concilio Vaticano II.[9]
En la actualidad, los dominicos se dedican especialmente a la predicación, el estudio teológico y filosófico, la pastoral parroquial, la misión, la enseñanza, la investigación, la comunicación, la justicia y la paz, y otras formas de apostolado. Según estadísticas publicadas por la Curia General de la Orden, al cierre de 2025 la Orden de Predicadores contaba con 5111 frailes, de ellos 3993 sacerdotes, organizados en 35 provincias y 6 viceprovincias, con presencia en 107 países.[18]
Inquisición


La relación entre la Orden de Predicadores y la Inquisición forma parte de los aspectos más debatidos de la historia dominicana. Desde sus orígenes, la Orden se caracterizó por la predicación, el estudio teológico y la controversia doctrinal frente a movimientos considerados heréticos por la Iglesia. En ese contexto, algunos frailes dominicos fueron llamados a colaborar en instituciones inquisitoriales medievales, especialmente a partir del pontificado de Gregorio IX, cuando la Santa Sede comenzó a organizar de manera más sistemática la llamada Inquisición medieval.[19]
Según la síntesis histórica publicada por Dominicos España, la Inquisición se inició en 1231 con el propósito de combatir movimientos heréticos y, en sus primeros momentos, se apoyó en las órdenes mendicantes debido a la formación teológica y espiritual de sus miembros y a su experiencia como predicadores. La misma fuente señala que, aunque inicialmente se buscaba la conversión mediante la palabra, con el tiempo los procedimientos inquisitoriales se endurecieron y la institución se convirtió en un medio coercitivo, causando sufrimiento y muerte a numerosas personas.[19]
La participación de frailes dominicos en tareas inquisitoriales contribuyó a que se difundiera una interpretación simbólica del nombre de la Orden mediante la expresión latina Domini canes, es decir, «perros del Señor». Esta etimología no explica el origen histórico del nombre «dominicos», derivado de Domingo de Guzmán, pero fue utilizada en la cultura visual y polémica para representar a los predicadores como guardianes de la ortodoxia doctrinal.
Entre los dominicos asociados a la historia de la Inquisición suelen mencionarse figuras como Bernardo Gui, inquisidor en el sur de Francia, y Tomás de Torquemada, primer inquisidor general de la Inquisición española. También se han relacionado con la literatura antiherética y con la persecución de la brujería autores dominicos como Nicolás Jacquier y Heinrich Kramer, este último conocido por su vinculación con el Malleus maleficarum o Martillo de las brujas.[20]
El caso de Giordano Bruno, antiguo fraile dominico procesado y ejecutado en Roma en 1600, suele citarse dentro de la historia de la Inquisición romana. No obstante, para mantener la precisión histórica, debe distinguirse entre su pertenencia inicial a la Orden, el proceso seguido por las autoridades inquisitoriales romanas y la responsabilidad institucional de la Orden de Predicadores como tal.
La propia familia dominicana ha revisado críticamente esta parte de su pasado. La provincia dominicana de Teutonia, en Alemania, reconoce en su archivo histórico que dominicos participaron de manera activa y amplia en la Inquisición y en la persecución de la brujería. También afirma que está históricamente documentada la participación de dominicos en inquisiciones episcopales y en la Inquisición romana, y califica esas actuaciones como un capítulo oscuro y opresivo de la historia de la Orden.[20]
En esa misma declaración, la provincia de Teutonia menciona expresamente la participación del dominico alemán Heinrich Kramer —también conocido como Heinrich Institoris— en la persecución de la brujería, así como la influencia del Malleus maleficarum en la justificación y promoción de dichas prácticas. La declaración reconoce el sufrimiento provocado por torturas, mutilaciones y ejecuciones, especialmente contra mujeres acusadas de brujería, y sostiene que la memoria de las víctimas constituye una obligación moral para la Orden.[20]
El Instituto Histórico de la Orden de Predicadores también ha abordado académicamente esta cuestión. Según su propia historia institucional, el Capítulo General de Bolonia de 1998 pidió al instituto examinar históricamente el compromiso de dominicos con la Inquisición. Como respuesta, se organizaron entre 2002 y 2009 cuatro conferencias internacionales bajo el título general Praedicatores inquisitores, destinadas a estudiar el tema con especialistas en la materia.[21]
Por tanto, la relación entre dominicos e Inquisición debe exponerse de forma crítica, documentada y matizada: algunos miembros de la Orden participaron activamente en instituciones inquisitoriales y en procesos de persecución religiosa; al mismo tiempo, no todos los dominicos estuvieron vinculados a dichas instituciones, ni todas las actuaciones inquisitoriales pueden atribuirse de manera indiferenciada a la Orden como conjunto.
Atributos iconográficos
Se describen en la «Leyenda», denominación genérica de la primera biografía de santo Domingo de Guzmán, obra del fraile español Pedro Ferrand. Según esta, Juana de Aza, estando embarazada del santo, tuvo un sueño en el que daba a luz un cachorro que portaba una antorcha encendida en su boca y un globo a sus pies. Inquietada por el sueño, peregrinó a un monasterio benedictino cercano fundado por santo Domingo de Silos, el cual interpretó que anunciaba la luz que el niño daría al mundo con su predicación. Según la "Leyenda", agradecida la madre, puso el nombre de aquel a su futuro hijo. Los propios dominicos se considerarían a sí mismos como los perros pastores de la Iglesia.
Una etimología apócrifa atribuye el nombre «dominicanos» a Dómini canis (‘perros del Señor’, en latín), pero en realidad se deriva del nombre de su fundador: Domingo (Dominicus, en latín). Igualmente los dominicos han sido considerados como los perros guardianes de la Iglesia, siendo usado tal apelativo tanto como afrenta o como motivo de orgullo.

La estrella, presente en el «stemma liliatum» (escudo liliado) de la orden, es descrita en otro episodio de la "Leyenda", que narra cómo durante el bautismo del predicador apareció una estrella en su frente. En cuanto al origen de la cruz del escudo de los dominicos, responde a otro atributo del santo, la flor de lis, presente ya en forma de cruz flordelisada en el propio escudo de la familia Aza.
En su predicación por Europa, siempre se le describe acompañado del Evangelio de san Mateo y las Cartas de San Pablo, otro atributo del santo y, en general, de la orden. Su hagiografía cuenta que en una noche de vigilia, los Santos Mateo y Pablo se manifestaron mientras oraba. San Mateo, portando su Evangelio, y San Pablo, portando sus Cartas, le anunciaron: «Ve y predica, porque has sido llamado para este ministerio».
Utilizan como emblema más conocido (tuvieron varios en su historia, y muchos de ellos siguen vigentes en su uso) una cruz flordelisada con los colores de la orden.

Estos son los atributos más importantes junto a la iconografía del rosario, el cual le fuera revelado a santo Domingo por la Virgen María[cita requerida] en otro episodio mítico de su vida. El rosario sería uno de los ejes principales de doctrina de la orden de santo Domingo.
Hábito
Su hábito es blanco y consiste en un alba o túnica, una capilla con capucha (conocida también como esclavina), un escapulario y un rosario de veinte misterios sujeto al cinto, antiguamente de 15 misterios; y capa de color negro, usada en el coro. Hasta entrado el siglo XX, era común que llevaran tonsura, práctica abandonada actualmente.
Ramas de la Orden y Familia Dominicana
La Familia Dominicana está formada por las diversas ramas y asociaciones que participan, según su propia vocación y forma de vida, del carisma de Domingo de Guzmán. La Orden de Predicadores presenta este carisma como una vida al servicio de la predicación, sostenida por la oración, el estudio, la vida común y el anuncio del Evangelio.[22]
La familia dominicana incluye a los frailes, las monjas contemplativas, las congregaciones de hermanas de vida apostólica, los laicos integrados en fraternidades, los grupos juveniles, los institutos seculares y los sacerdotes diocesanos asociados en fraternidades sacerdotales.[22] Aunque tradicionalmente se ha hablado de Primera, Segunda y Tercera Orden, la terminología oficial contemporánea suele presentar estas realidades bajo el concepto más amplio de Familia Dominicana.
Frailes de la Orden de Predicadores
Los frailes constituyen la rama masculina religiosa de la Orden de Predicadores, considerada tradicionalmente la Primera Orden. Está integrada por frailes clérigos, muchos de ellos sacerdotes, y por hermanos cooperadores. Todos profesan los consejos evangélicos, viven en comunidad y participan, según su condición y misión, del carisma dominicano de predicación.[23]
La vida de los frailes se articula en torno a la vida conventual, la oración personal y comunitaria, el estudio, la pobreza, la obediencia, la castidad y la predicación. La Orden describe a los frailes como religiosos llamados a anunciar la Palabra de Dios mediante la predicación, la enseñanza, la confesión, la publicación, el acompañamiento espiritual y otras formas de presencia apostólica.[23]
Fraternidades sacerdotales de Santo Domingo
Las Fraternidades sacerdotales de Santo Domingo están formadas por sacerdotes diocesanos que se vinculan formalmente a la Orden de Predicadores mediante una regla de vida propia. A diferencia de los frailes, no emiten los votos religiosos propios de la Orden ni viven ordinariamente en conventos dominicanos, sino que permanecen al servicio de sus diócesis y bajo la jurisdicción de su propio obispo.[24]
Su vinculación con la Orden se asemeja históricamente al modelo de la antigua Tercera Orden, aunque desde 1968 las fraternidades sacerdotales y las fraternidades laicales cuentan con reglas distintas y se presentan como realidades diferenciadas dentro de la Familia Dominicana.[24] Los sacerdotes miembros participan del espíritu de santo Domingo, de la misión de predicación y de los bienes espirituales de la Orden, sin dejar de pertenecer al clero secular.[24]
Monjas de la Orden de Predicadores
Las monjas dominicas, tradicionalmente consideradas la Segunda Orden, forman la rama contemplativa femenina de la Familia Dominicana. Su origen está vinculado a la comunidad de Prouilhe, fundada en los comienzos de la predicación de santo Domingo en el sur de Francia.[25]
Su forma de vida se caracteriza por la clausura, la oración litúrgica y personal, la penitencia, la vida comunitaria y la contemplación. La Orden las considera asociadas a la «santa predicación» mediante la oración y la penitencia, de modo que su vida contemplativa queda unida a la misión predicadora del conjunto de la Orden.[25]
Hermanas apostólicas dominicas
Las hermanas apostólicas dominicas son congregaciones femeninas de vida religiosa activa reconocidas como parte de la Familia Dominicana. A diferencia de las monjas contemplativas, no viven ordinariamente bajo régimen de clausura, sino que desarrollan diversos apostolados según el carisma de santo Domingo y las necesidades de la Iglesia y de la sociedad.[26]
Su misión incluye, entre otros campos, la educación, la evangelización, la atención a personas enfermas o vulnerables, el servicio a los pobres, la promoción humana, la pastoral juvenil, el apostolado intelectual y otras formas de presencia apostólica. Muchas de estas congregaciones se coordinan internacionalmente a través de estructuras propias de comunión y colaboración dentro de la Familia Dominicana.[26]
Fraternidades laicales de Santo Domingo
Las Fraternidades laicales de Santo Domingo, conocidas históricamente como Tercera Orden de Santo Domingo u Orden Seglar Dominicana, constituyen la rama laical de la Familia Dominicana. Están formadas por fieles laicos que, viviendo en el mundo, participan del carisma dominicano mediante una promesa según la regla propia de las fraternidades laicales.[27]
Sus miembros no emiten votos religiosos ni viven ordinariamente en comunidad conventual. Permanecen en sus hogares, familias, profesiones y ambientes sociales, procurando vivir el Evangelio según la espiritualidad dominicana. La incorporación a esta rama se realiza mediante una promesa y la pertenencia a una fraternidad, bajo la guía de la regla y de las declaraciones generales aprobadas para el laicado dominicano.[27]
La tradición laical dominicana ha contado con figuras destacadas como Catalina de Siena, Sigrid Undset y Pier Giorgio Frassati, asociados a diversas formas de vida laical inspiradas en el carisma de santo Domingo.
Institutos seculares dominicanos
Los institutos seculares dominicanos forman parte de la Familia Dominicana y agrupan a personas consagradas que viven los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en medio del mundo. A diferencia de los religiosos de vida conventual, sus miembros no abandonan necesariamente su ambiente ordinario de vida, trabajo y relaciones sociales, sino que viven su consagración en una forma secular reconocida por la Iglesia.[28]
La Orden presenta esta forma de vida como una manera de participar del carisma dominicano desde la realidad secular, con sentido de comunidad, vida evangélica y compromiso apostólico en las estructuras ordinarias de la sociedad.[28]
Movimiento Juvenil Dominicano
El Movimiento Juvenil Dominicano es una realidad juvenil de la Familia Dominicana formada por jóvenes atraídos por la espiritualidad de santo Domingo y por la misión de la Orden de Predicadores. Sus miembros participan de la oración, el estudio, la vida fraterna y la predicación como laicos jóvenes insertos en diversos contextos sociales y eclesiales.[29]
El movimiento fue promovido en 1993 durante el gobierno del maestro de la Orden Timothy Radcliffe y fue reconocido por el Capítulo General de Bolonia de 1998 como miembro de la Familia Dominicana. Sus grupos se organizan ordinariamente a nivel local, nacional, regional e internacional, bajo la denominación de International Dominican Youth Movement —IDYM— o Movimiento Juvenil Dominicano Internacional.[29]
Los jóvenes vinculados a este movimiento pueden continuar su camino cristiano como laicos dominicos, integrarse en otros ámbitos de la Familia Dominicana o discernir una posible vocación a la vida consagrada o sacerdotal.
Cofradías y apostolados dominicanos
Además de las ramas principales de la Familia Dominicana, existen cofradías, asociaciones piadosas y apostolados vinculados históricamente a la Orden de Predicadores. Entre ellos se encuentran la Cofradía del Santísimo Rosario, la Cofradía de la Milicia Angélica o del Cíngulo de santo Tomás de Aquino, y la Cofradía del Santo Nombre, conocida en el ámbito anglosajón como Holy Name Society.
Estas asociaciones no constituyen ramas religiosas en sentido estricto, pero participan de la tradición espiritual, devocional y apostólica de la Orden. La Orden de Predicadores reconoce también la existencia de otros grupos laicales y asociaciones vinculadas de diversas maneras a su carisma y misión.[30]
| Rama o grupo | Forma de vida | Características principales |
|---|---|---|
| Frailes de la Orden de Predicadores | Vida religiosa masculina | Frailes clérigos y hermanos cooperadores que profesan vida religiosa, viven en comunidad y participan de la misión de predicación de la Orden. |
| Monjas de la Orden de Predicadores | Vida contemplativa | Monjas de clausura asociadas a la predicación de la Orden mediante la oración, la penitencia y la vida contemplativa. |
| Hermanas apostólicas dominicas | Vida religiosa apostólica femenina | Congregaciones femeninas de vida activa dedicadas a diversos apostolados, como la educación, la evangelización, el servicio a los pobres, la salud, la promoción humana y el apostolado intelectual. |
| Fraternidades sacerdotales de Santo Domingo | Sacerdotes diocesanos asociados a la Orden | Sacerdotes del clero secular que se vinculan formalmente a la Orden mediante una regla de vida, permaneciendo bajo la jurisdicción de su obispo diocesano. |
| Fraternidades laicales de Santo Domingo | Laicos dominicos | Fieles laicos que viven en el mundo y se incorporan a la Orden mediante una promesa según la regla propia de las fraternidades laicales. |
| Institutos seculares dominicanos | Vida consagrada secular | Personas consagradas que viven los consejos evangélicos en medio del mundo, sin abandonar su forma ordinaria de vida. |
| Movimiento Juvenil Dominicano | Movimiento laical juvenil | Jóvenes vinculados a la espiritualidad dominicana, organizados en grupos locales, nacionales e internacionales. |
| Cofradías y asociaciones dominicanas | Asociaciones piadosas y apostólicas | Grupos vinculados a devociones y apostolados promovidos históricamente por la Orden, como el rosario, el Santo Nombre o la tradición tomista. |
Organización
El gobierno máximo de la orden reside en el Capítulo General, que se reúne cada tres años. Para el gobierno cotidiano el Capítulo General elige un «maestro de la orden» que gobierna durante un período de nueve años en sucesión de santo Domingo. El maestro de la orden, junto con la Curia Generalicia, radica en el antiguo convento y basílica de santa Sabina, en el Aventino (Roma). El actual maestro de la orden es fray Gerard Timoner (electo en 2019).[31]
Personalidades de la orden
Además de sus santos y beatos, la Orden de Predicadores ha contado con frailes, teólogos, obispos, misioneros, predicadores, escritores, artistas, reformadores y pensadores que han tenido relevancia en la historia de la Iglesia, la teología, la filosofía, el derecho, la evangelización, la cultura y la vida pública. La siguiente tabla recoge una selección de figuras destacadas, sin carácter exhaustivo.
| Imagen | Nombre | Condición | Cargo o perfil destacado | Nacimiento | Fallecimiento | Época |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Antonio de Montesinos | Fraile sacerdote | Predicador y misionero; conocido por su sermón de Adviento de 1511 en defensa de los indígenas | Probablemente España | Venezuela o región caribeña, según diversas tradiciones historiográficas | XVI | |
| Pedro de Córdoba | Fraile sacerdote | Misionero dominico en La Española; superior de la primera comunidad dominica establecida en América | Córdoba, Corona de Castilla | Santo Domingo | XVI | |
| Bartolomé de las Casas | Fraile sacerdote y obispo | Obispo de Chiapas, misionero, escritor y defensor de los pueblos indígenas | Sevilla, Corona de Castilla | Madrid, Monarquía Hispánica | XVI | |
| Francisco de Vitoria | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo, profesor de la Universidad de Salamanca y figura central de la Escuela de Salamanca | Burgos, Corona de Castilla | Salamanca, Monarquía Hispánica | XVI | |
| Domingo de Soto | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo, filósofo, jurista y miembro de la Escuela de Salamanca | Segovia, Corona de Castilla | Salamanca, Monarquía Hispánica | XVI | |
| Tomás de Mercado | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo moral y economista de la Escuela de Salamanca | Sevilla, Corona de Castilla | En alta mar, durante el viaje de regreso desde América | XVI | |
| Luis de Granada | Fraile sacerdote | Escritor ascético, predicador y autor espiritual | Granada, Corona de Castilla | Lisboa, Portugal | XVI | |
| Domingo Báñez | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo escolástico, comentarista de Tomás de Aquino y profesor en Salamanca | Medina del Campo, Corona de Castilla | Medina del Campo | XVI-XVII | |
| Melchor Cano | Fraile sacerdote, teólogo y obispo | Teólogo, obispo de Canarias y autor de De locis theologicis | Tarancón, Corona de Castilla | Toledo, Monarquía Hispánica | XVI | |
| Bartolomé de Carranza | Fraile sacerdote, teólogo y arzobispo | Arzobispo de Toledo, teólogo y figura relevante del catolicismo español del siglo XVI | Miranda de Arga, Reino de Navarra | Roma, Estados Pontificios | XVI | |
| Tomás de Vio Cayetano | Fraile sacerdote, teólogo y cardenal | Maestro general de la Orden, cardenal y comentarista de santo Tomás de Aquino | Gaeta, Reino de Nápoles | Roma, Estados Pontificios | XV-XVI | |
| Girolamo Savonarola | Fraile sacerdote | Predicador y reformador religioso en Florencia | Ferrara, Ducado de Ferrara | Florencia, República de Florencia | XV | |
| Heinrich Kramer | Fraile sacerdote | Inquisidor y autor asociado al Malleus maleficarum | Sélestat, Sacro Imperio Romano Germánico | Kroměříž, Moravia | XV-XVI | |
| Bernardo Gui | Fraile sacerdote y obispo | Inquisidor, historiador y obispo de Lodève | Royères | Lauroux | XIII-XIV | |
| Tomás de Torquemada | Fraile sacerdote | Primer inquisidor general de la Inquisición española | Torquemada o Valladolid, según distintas tradiciones | Ávila | XV | |
| Johannes Tauler | Fraile sacerdote y místico | Predicador y místico renano | Estrasburgo | Estrasburgo | XIV | |
| Enrique Susón | Fraile sacerdote y místico | Escritor espiritual y místico dominico | Constanza | Ulm | XIV | |
| Johann Tetzel | Fraile sacerdote | Predicador de indulgencias, vinculado al contexto inicial de la Reforma protestante | Pirna | Leipzig | XV-XVI | |
| Henri Lacordaire | Fraile sacerdote | Restaurador de la Orden de Predicadores en Francia; predicador y escritor | Recey-sur-Ource, Francia | Sorèze, Francia | XIX | |
| Joseph-Marie Lagrange | Fraile sacerdote | Biblista, fundador de la École biblique et archéologique française de Jérusalem | Bourg-en-Bresse, Francia | Marsella, Francia | XIX-XX | |
| Reginald Garrigou-Lagrange | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo tomista y profesor en Roma | Auch, Francia | Roma, Italia | XX | |
| Marie-Dominique Chenu | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo dominico, medievalista y figura influyente en la renovación teológica del siglo XX | Soisy-sur-Seine, Francia | París, Francia | XX | |
| Yves Congar | Fraile sacerdote, teólogo y cardenal | Teólogo dominico, perito del Concilio Vaticano II y cardenal | Sedán, Francia | París, Francia | XX | |
| Edward Schillebeeckx | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo dominico belga, profesor y autor de obras de cristología y eclesiología | Amberes, Bélgica | Nimega, Países Bajos | XX-XXI | |
| Dominique Pire | Fraile sacerdote | Humanitario belga, premio Nobel de la Paz en 1958 | Dinant, Bélgica | Lovaina, Bélgica | XX | |
| Gustavo Gutiérrez Merino | Sacerdote y fraile dominico | Teólogo peruano, figura asociada a la teología de la liberación | Lima, Perú | Lima, Perú | XX-XXI | |
| Fergus Kerr | Fraile sacerdote y teólogo | Teólogo escocés, editor y estudioso de la teología contemporánea | Escocia | — | XX-XXI | |
| Timothy Radcliffe | Fraile sacerdote | Maestro de la Orden de Predicadores; escritor y predicador | Londres, Reino Unido | — | XX-XXI | |
| Gerard Timoner | Fraile sacerdote | Maestro de la Orden de Predicadores desde 2019 | Daet, Filipinas | — | XXI |
Dominicos en la ciencia

- Antonio Alcalde Barriga. (1701-1792) Urbanista y misionero dominico español. Fundó el Hospital Real de San Miguel de Belén (actual Hospital Civil de Guadalajara), de la Real Universidad de Guadalajara (UdeG) y de la nueva sede del Beaterio de Santa Clara, para asistencia de mujeres desamparadas.
- Vicente de Beauvais (1190-1264). Erudito, escribió la enciclopedia Espejo mayor, compendio de física y ciencias naturales.
- Teodorico Borgognoni (1206–1298) Médico, cirujano y fraile y obispo dominico italiano. Dos obras sobre cirugía son de su autoría, uno de ellos un tratado sistemático en 4 volúmenes, rompiendo con ciertas prácticas quirúrgicas de ése entonces. Además, tiene otros sobre veterinaria y cetrería. Promovió un enfoque más antiséptico, el uso de desinfectantes y anestésicos en la cirugía.
- Giordano Bruno (1548-1600). Filósofo, astrónomo, teólogo, poeta, y teórico científico.
- Tomás de Cantimpré (1210-1270). Zoólogo escritor de la enciclopedia Sobre la naturaleza de las cosas integrada por 20 libros.
- Bartolomé de las Casas (1474 o 1481-1566), precursor de la legislación sobre de los Derechos Humanos.
- Ignacio Danti (1536-1586). Miembro de la comisión científica que diseñó el calendario gregoriano.
- Vicente Ferrer (1350-1419) Escritor, fraile y santo dominico español. Fundador del orfanato más antiguo del mundo, que todavía sigue funcionando.
- Teodorico de Freiberg (1250-1313), dominico alemán, profesor en París. Fue el primero en explicar el arcoíris de manera cualitativa. Su hipótesis fue adoptada posteriormente por Descartes
- Alberto Magno (1193–1280) Químico, musicólogo, filósofo, escritor, catedrático, economista, astrólogo, entomólogo, teólogo, geógrafo, botánico y fraile dominico. Doctor de la Iglesia, beatificado y venerado entre los católicos, luteranos y anglicanos. Descubrió el arsénico. Demostró que la tierra era esférica. Promotor del pensamiento aristotélico. Sistematizó el estudio de los minerales y muchas cosas más. Escribió un ensayo repartido en 7 libros de inspiración aristotélica en el que se incluyen problemas de fisiología vegetal y una clasificación de las plantas refundiendo la de Aristóteles y la de Teofrasto, y en la que por primera vez aparece una diferencia entre Monocotiledóneas y Dicotiledóneas. En el primer grupo (plantas sin hojas) incluye buena parte de las Criptógamas, y entre las plantas con hojas, las corticadas se corresponden con las Monocotiledóneas y las tunicadas con las Dicotiledóneas. Santo Tomás de Aquino fue uno de sus discípulos.
- Vincent McNabb (1868-1943) Economista y sacerdote dominico. Aportó al distribucionismo, a la economía moderna, a la estructura social y política, que hasta el día de hoy se mantiene válida. Este análisis es un argumento en contra de la “economía racionalizada” y la “planificación social” porque vio claramente como la meta de ambas era el sacrificio de la familia por el altar llamado supuestamente “Eficiencia”. Su lema fue: “Produce tanto como puedas, consume lo menos que necesites”.
- Tomás de Mercado (1523 — 1575) Teólogo, economista, catedrático y fraile. Partidario del libre comercio, criticó la usura y los monopolios. Aborda: Sistemas de Precios, Intervención Estatal, Monopolios, mercantilismo internacional, Bien Común y Justicia Distributiva, Orígenes de la Propiedad y del Comercio, Orígenes de la Moneda y la Compra-Venta. Establece una guía moral para que los comerciantes estableciesen precios justos a sus productos y mostraba preocupación por el comercio a crédito principalmente por aumentar los precios. Influyó en la escuela de chicago, y Milton Friedman. Lo comparan con Adam Smith. Escribió su Obra en México: ¨Suma de Tratos y Contratos¨ (1569) ¨Suma de Mercado¨.In logicam magnan Aristoteles Commentarii 1571, una traducción, con comentarios, de la obra de Aristóteles
- Guillermo de Moerbeke (1215–1286) Traductor y sacerdote flamenco. Se convirtió en el estándar clásico de los traductores.
- Antonio de Montesinos (1475-1540). Primer defensor de los indios en América. Denunció los abusos cometidos por los españoles en La Española.
- Juan de Ortega (1480-1568). Matemático autor del Tratado subtilísimo d'aritmética y geometría. Su trabajo contribuyó al desarrollo de la teoría sobre la caída libre.
- Domingo de Soto (1495-1560). Físico, utilizó la velocidad media para calcular el camino recorrido en caída libre.
- Francisco de Vitoria (Burgos, 1483/1486 – f. Salamanca, 1546), fundador del Derecho Internacional.Escribe y refuerza la teoría de la escasez influida por la oferta y la demanda.
- Richard de Wallingford (1292–1336) Matemático, astrónomo, y monje benedictino inglés. Aportó el reloj astronómico a la horología (técnicas para medir el tiempo y las horas), que incluía la medición horas, minutos y las mareas. Padre de los relojes mecánicos, que se empezaron a instalar en Iglesias y ayuntamientos. Anteriormente había relojes de vela, de agua, de arena y de sol, de mercurio de pie, de misa y solar.
Publicaciones
Archivo Dominicano
El Archivo Dominicano (AD) es un anuario de investigación histórica sobre la Orden de Predicadores, nacido a la vera del Instituto Histórico Dominicano de la Provincia de España (IHDOPE) aprobado, a su vez, en el Capítulo provincial celebrado en 1975.
Creado el Instituto Histórico y establecido el Archivo de Provincia en el convento de San Esteban de Salamanca, el material archivístico que se conservaba en él, el que se iba recibiendo de los conventos de la Provincia, y el procedente de otras entidades y personas, hizo crecer la idea de publicar un anuario en el que fuese apareciendo la rica, abundante y olvidada historia de la Provincia dominicana de España, tanto en tierras peninsulares como en las de allende los mares. Y así fue como en 1980 apareció el anuario AD. Su primer director (1980-1996) fue el dominico Ramón Hernández Martín, ayudado en un principio por los también dominicos Antonio Gutiérrez y Julián Merino. En 1981 se incorporó al Archivo-Instituto José Barrado Barquilla, que es, desde el año 1996, el segundo y actual director de AD, y en 1985 lo hizo Lázaro Sastre Varas; otros colaboradores han sido Ángel Martínez Casado e Iván Calvo Alonso.
Desde su primer número la revista se ha mantenido en la dirección y objetivo iniciales: ser el órgano de expresión científica del Instituto Histórico Dominicano dando a conocer la historia de la Orden de Predicadores desde el siglo XIII hasta nuestros días, con especial énfasis en el área Iberoamericana-filipina. A partir del número XXVI (2005) el anuario, de 400 páginas, se convirtió en revista interprovincial dependiente de las provincias dominicanas asentadas en la península ibérica (JIP), decisión aprobada el 30 de mayo de 2004 por los Provinciales y los Consejos de las cinco provincias Dominicanas Ibéricas. Hasta el momento, Archivo Dominicano sigue siendo el único anuario en lengua española dedicado exclusivamente al campo histórico de la Orden de Predicadores en el área geográfica arriba citada.
Presencia de los dominicos en santuarios
- En Boyacá
- Son los encargados, desde el siglo XVII, de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, patrona de Colombia, en Chiquinquirá.
- En Canarias
- En Castilla y León
- Encargados de la Basílica de la Virgen del Camino, en la provincia de León.[33]
- Están encargados del Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en la provincia de Salamanca.
- En Cantabria: Santuario de Nuestra Señora de Las Caldas
- En Tungurahua
- Encargados del Santuario de Nuestra Señora de Agua Santa en Baños
- Son responsables de la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, patrona del país.