Coro de la catedral de Plasencia

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Creación Siglos XV-XVI (sillería)
Principios del siglo XVII (reja)
Estilo Gótico flamígero (sillería)
Clasicismo (reja)
Coro de la catedral de Plasencia
Autor Rodrigo Alemán (sillería)
Juan Bautista Celma (reja)
Creación Siglos XV-XVI (sillería)
Principios del siglo XVII (reja)
Ubicación Catedral Nueva de Plasencia (provincia de Cáceres, España)
Estilo Gótico flamígero (sillería)
Clasicismo (reja)
Material Madera de nogal (sillería)
Hierro (reja)

El coro de la catedral de Plasencia es un coro construido en los siglos XV-XVII y ubicado en la ciudad española de Plasencia, en la provincia de Cáceres.

Se ubica en el centro de la catedral de dicha ciudad, dentro de la cual se ubica a los pies del recinto religioso renacentista («Catedral Nueva»), colindando directamente con el muro que lo separa de los restos del antiguo templo románico y gótico («Catedral Vieja»). Por lo tanto, es una estructura diseñada para ubicarse en el centro de un gran edificio, que accidentalmente acabó marcando el punto final de una construcción incompleta.

Este coro destaca por albergar una sillería tallada en madera de nogal con notables relieves, que muestran muy diversa iconografía, tanto religiosa como no religiosa. Esta sillería es de estilo gótico flamígero y su autor principal fue Rodrigo Alemán. La sillería está separada del resto del recinto religioso por una gran reja de estilo clasicista, obra de Juan Bautista Celma.

Construcción de la sillería

La sillería del coro es de las obras de arte más notables que encierra esta catedral. Su origen y desarrollo históricos no están completamente claros, ya que los archivos de la catedral han sufrido diversos incendios y expolios a lo largo de los siglos y los historiadores se han visto obligados a analizar documentos sueltos. Los principales documentos sobre la obra, generalmente sobre contratos o encargos, aparecen en los libros de cabildos 4º y 5º, que comprenden el período de 1498 a 1513. Se atribuye la autoría principal de la estructura a Rodrigo Alemán, que en la misma época destacó también por sus trabajos en los coros catedralicios de Toledo y de Ciudad Rodrigo, y que en Plasencia es conocido por haber dirigido la construcción del puente Nuevo o de la Isla. Sin embargo, la biografía de este artista es muy confusa, y no ayuda mucho a aclarar el origen del coro.[1][2]

Una de las fotografías más antiguas que se conservan del interior de la catedral es esta imagen de la sillería, publicada en 1899 en la portada de la revista Alrededor del Mundo.

Pese a todo, es posible deducir varias consideraciones basándose en los documentos conservados en los archivos catedralicios sobre Rodrigo Alemán y el coro. El maestro Rodrigo recibió en 1497 dos encargos consecutivos del cabildo: en 7 de junio de hacer las dos sillas de los cabos o extremos del coro, que son las de los Reyes Católicos, y en 9 del mismo mes de hacer el facistol triangular, que no se conserva. Para el primer encargo se le dio de plazo un año. Seis años después, en 27 de marzo de 1503 estaba el mismo entallador trabajando simultáneamente para la sillería coral placentina y la de Ciudad Rodrigo, siendo obras tan considerables que obligaron a redactar un concierto entre ambos cabildos, para que personalmente pudiera atender, alternativamente, a la dirección y ejecución de ambas.[1]

No obstante, queda la duda documental sobre cuándo había empezado y terminado exactamente la sillería de Plasencia. El arqueólogo José Ramón Mélida defendió la teoría de que tuvo que iniciarse antes de 1497, pues sería extraño que comenzara por las sillas de los extremos, siendo lo regular que estas se le encargaran después de haber hecho otras a satisfacción del cabildo. Por todo ello, debió de tardar como mínimo ocho años en hacer la sillería.[1] Sin embargo, muy diversos autores han señalado diferentes hipótesis cronológicas que podrían extender la construcción del coro con diversos artistas desde 1460 hasta el tercer cuarto del siglo XVI.[3] Existe consenso sobre el hecho de que Rodrigo Alemán no fue el único autor de la obra, pero la falta de documentos impide averiguar hasta qué punto los otros partícipes tenían vínculos laborales con el autor principal.[4]

El estado actual del coro data de 2015-2017, cuando fue íntegramente restaurado durante dieciséis meses por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, en una complejísima obra que costó 363 290,40 euros.[5][6] La restauración sirvió para retirar la capa de suciedad acumulada durante varios siglos, que impedía comprobar la calidad de la obra, al mismo tiempo que se analizaban en detalle tanto los materiales utilizados como distintas marcas e inscripciones históricas. También se aprovecharon estos trabajos para reubicar elementos que habían sido erróneamente desplazados, como un relieve del martirio de Isaías que estaba ubicado en el sitial adyacente al de Isabel la Católica, ubicación que correspondería según inscripción a la creación de Eva.[7]

Encaje en la catedral

Ubicación del coro medieval en la Catedral Vieja. En la parte baja de la imagen pueden observarse el escalón sobre el que se apoyaba y restos de los antiguos rebajes de enganche en las columnas. El actual coro se ubica tras la pared del fondo. La fotografía está tomada desde el antiguo trascoro.

Si la documentación histórica sobre la sillería ya es problemática, la historia se complica al intentar coordinar la cronología del coro con la cronología del edificio en el que se ubica. La catedral era inicialmente un edificio románico-gótico de origen medieval, que a partir de 1498 sufrió una gran obra para hacer un edificio renacentista de mayor tamaño. Esta obra se paralizó en 1578, lo que dejó a la mitad el nuevo edificio renacentista o «Catedral Nueva», en cuyos pies quedó el coro, limitando con los restos del antiguo edificio o «Catedral Vieja». Como se ha explicado antes, el primer documento conocido sobre el coro es un encargo de 1497: un año anterior al inicio de las obras de la gran reforma, y sin que parezca haber sido el primer encargo que se hizo sobre el coro. Por este motivo, se deduce que la sillería debió ser hecha y colocada en la estructura románico-gótica, en espera de trasladarla a la nueva, lo que no pudo realizarse hasta muchos años después de terminada tal sillería. El acomodarla a la nueva iglesia no fue trabajo fácil, ni fue posible llevarlo a cabo más que defectuosamente, porque el sitio al que se adapta es completamente distinto del primero.[1]

Según la descripción que hizo José Benavides Checa de la estructura medieval original, el coro se ubicaba a los pies de la catedral, extendiéndose por dos tramos de la antigua nave central, junto a un tramo de trascoro. Los restos físicos actuales que prueban esto son un rebaje para enganchar el coro en la parte baja de algunas columnas y un escalón de 25 cm en el suelo. Esta información se comprobaría documentalmente con numerosas referencias a enterramientos de clérigos y nobles en el antiguo entorno del coro, que se extienden desde 1379 hasta 1568. Todo esto implica que existió también un primer coro medieval, que posteriormente se sustituyó por el actual en su ubicación original; finalmente este nuevo coro sería trasladado a su ubicación definitiva.[8]

El espacio del coro original era mucho más estrecho que el del coro actual, pues entre las columnas laterales tan solo había algo más de cuatro metros. Para poder colocar las 41 sillas, fue necesario utilizar un tercer tramo adicional a los dos que ocupaba el antiguo coro, que se corresponde con el espacio donde se ubica el coro actualmente. La estrechez de este espacio, donde las sillas se disponían en forma de "U", obligó a adaptar el facistol, y es posible que la sillería baja sea de elaboración posterior a la alta. La sillería monumental fue desmontada en torno a 1544, cuando se elaboró una sillería provisional para adaptar temporalmente la torre del Melón como coro, y se almacenó en la casa de un feligrés llamado Juan Leal hasta su instalación en su ubicación definitiva en 1565-1566.[9]

El resultado de todos estos movimientos es una disposición peculiar si se compara con otras catedrales de la época. En general, todos los coros se suelen prolongar por uno o dos tramos de la nave central. En el caso de Plasencia, no solo es excepcional que sea más antiguo que el templo en el que se halla, sino que también lo es su ubicación, pues no corta la nave, ni ocupa más que el único tramo que ella tiene, y por ser este muy ancho lo es el coro también y no profundo; además, su largo testero se apoya en el muro que separa las dos iglesias. Como en él sobresalen las columnas de la antigua nave, mucho menos ancha, se aprecia que primitivamente habrían sido once las sillas del testero y hoy son veintiuna. Las de los extremos se ocultan algún tanto tras de las laterales, y ya fue bastante poderlas adaptar así.[1]

Instalación de la reja

Capilla de la Inmaculada y San Fulgencio, donde se reutilizaron fragmentos de la primera reja que Domingo de Céspedes hizo para el coro. Se ubica adyacente al coro por el lado del evangelio.

Una vez instalado el coro en su ubicación definitiva, el siguiente y último paso era cerrar el espacio protegiéndolo con una reja monumental. La idea de añadir la reja fue del obispo Gutierre de Vargas Carvajal, quien encargó su elaboración al conocido herrero Domingo de Céspedes, autor de la reja del coro de la catedral de Toledo. Esta reja inicial fue instalada entre 1568 y 1570, una década después del fallecimiento de aquel obispo, quien sí pudo verla almacenada junto a la sillería del coro antes de su instalación. Aunque fue apreciada por su calidad artística, esta primera reja se consideró pequeña y no encajó bien en el coro, por lo que se retiró para instalar otra más grande. Algunos fragmentos de esta primera reja se reutilizaron en otras partes de la catedral, conservándose en varios lugares, que serían la antigua capilla del Nazareno, la capilla de la Inmaculada y San Fulgencio, el sepulcro del obispo Ponce de León y los púlpitos.[10][11]

En cabildo ordinario celebrado en 12 de diciembre de 1597 se acordó que, previa aprobación del obispo Pedro González de Acevedo, se negociase con el conocido maestro de cerrajería Juan Bautista Celma para hacer la actual reja del coro conforme a los planos y condiciones presentadas. En consecuencia de tal acuerdo, por escritura otorgada en Plasencia a 13 de diciembre de dicho año ante el escribano Blasco Gil, el conocido rejero se obligó a tener hecha, acabada y asentada la reja para el día de Navidad del siguiente año 1598, en el precio de 2752 ducados. No obstante, aunque este rejero diseñó la parte de hierro, los asentamientos sobre piedra y mármol habían sido diseñados respectivamente por Francisco de Mora y Jacome da Trezzo. Juan Bautista Celma no fue capaz de terminar la reja hasta 1604, por lo que se contrató a Nicolás de Vergara el Mozo como supervisor. En 1763, el obispo Juan Francisco Manrique Lara ordenó pintar y dorar la reja, que hasta entonces había tenido una decoración limitada.[12][13]

Descripción

Referencias

Bibliografía

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