La fundación del grupo pudo haber estado inspirada en otros similares que ya existían en Londres y París, y provino de los círculos feministas de la ciudad,[4] específicamente la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club Femenino.[5] Aunque la palabra "lesbiana" ya estaba presente en el idioma español en 1870 y se usaba de forma intercambiable con "sáfica", no era una palabra que las lesbianas de la época pudieran usar de forma segura en Madrid para describirse a sí mismas.[6]
La naturaleza clandestina de las reuniones y del grupo permitían a sus miembros poder disfrutar de un espacio seguro donde reunirse y tener tertulias, y poder explorar sus sentimientos e inclinaciones. No tenían una ubicación fija para no facilitar ser localizadas, pero a partir de 1935 comenzaron a reunirse en casa de Gabriela Mistral.[7] El Círculo Sáfico llegó a su fin con el comienzo de la Guerra Civil en 1936, aunque el grupo siguió funcionando en el exilio por lo menos hasta 1945, con Victorina Durán, Elena Fortún y Rosa Chacel (simpatizante)[8]entre aquellas que participaban en reuniones los sábados en Buenos Aires,[9] y con Matilde Ras en contacto con las otras mujeres desde Lisboa. Rosa Chacel escribió una novela donde en parte y muy sutilmente se menciona este círculo, Acrópolis (1984). Más recientemente se han editado obras de miembros en las que se hace referencia al grupo, como Sucedió y Así es (2018), de Victorina Durán, y Oculto sendero (2016) y El pensionado de Santa Casilda (2022) de Elena Fortún.[10]Otras mujeres pertenecientes a este círculo fueron Victoria Kent y[11]Matilde Calvo Rodero.[1]
En 2024 se publicó la monografía El Círculo Sáfico. Lesbianismo y bisexualidad en el Madrid de principios del siglo XX, de la filóloga Paula Villanueva, la primera sobre el círculo.[3]