Cópula (lingüística)
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En lingüística, una cópula es una palabra o frase que enlaza el sujeto de una oración a un complemento predicativo, como la palabra «es» en la oración «El cielo es azul». La palabra «cópula» deriva del sustantivo latín copŭla para un «enlace» o «unión» que conecta dos cosas diferentes.[1][2]
Una cópula es a menudo un verbo o una palabra similar a un verbo, aunque esto no es universalmente el caso.[3] Un verbo que es una cópula se denomina verbo copulativo. En cursos de educación primaria de gramática en inglés, una cópula se llama a menudo un verbo de enlace (Linking verb) mientras que en español se les llama verbo copulativo. En otros idiomas, las cópulas muestran más semejanzas con pronombres, como en el chino clásico y el guaraní, o pueden tomar la forma de sufijos adjuntos a un sustantivo, como en el idioma coreano, idioma beya y los idiomas inuit.
La mayoría de los idiomas tienen una cópula principal (en inglés, el verbo «to be»), aunque algunos (como el español, portugués y tailandés) tienen más de una, y otros no tienen ninguna. En español, por ejemplo, los verbos «ser», «estar» y «parecer» son verbos copulativos.
Mientras que el término «cópula» o «copulativo» se usa generalmente para referirse a tales verbos principales, también puede usarse para un grupo más amplio de verbos con funciones potencialmente similares (como «become», «get», «feel» y «seem» en inglés; o «hacerse», «quedarse», «seguir», «terminar», entre otros, en español); alternativamente, estos podrían distinguirse como «semicopulativos» o «pseudocopulativos».[4] Los verbos semicopulativos o pseudocopulativos vinculan el atributo con el sujeto añadiendo a la oración diversas informaciones.[5]
Otras funciones
En español, el uso principal de una cópula es enlazar el sujeto de una oración a un complemento predicativo. Un verbo copulativo a menudo se considera que introducen el verdadero elemento predicativo, esto es, el atributo.[6] Una oración simple que contiene una cópula se ilustra a continuación:
El libro está sobre la mesa.
En esa oración, el sintagma nominal «el libro» cumple la función de sujeto, el verbo «está» hace parte de los verbos copulativos en español, y el sintagma preposicional «sobre la mesa» es el atributo. En algunas teorías de gramática, toda la expresión «está sobre la mesa» puede llamarse predicado o sintagma verbal. El atributo que acompaña a la cópula, también conocido como el complemento sintáctico, puede tomar cualquiera de varias formas posibles: puede ser un sustantivo o grupo nominal, un adjetivo o grupo adjetival, un sintagma preposicional (como arriba), o un adverbio u otra frase adverbial que exprese tiempo o ubicación. Se dan ejemplos a continuación, con la cópula en negrita y el atributo en cursiva:
Mary y John son mis amigos.
El cielo era azul.
Yo soy más alto que la mayoría de la gente.
Los pájaros y las bestias estaban allí.
Los tres componentes (sujeto, cópula y atributo) no necesariamente aparecen en ese orden: su posicionamiento depende de las reglas para el orden de palabras aplicables al idioma en cuestión. En español (un idioma SVO), el orden dado arriba es el normal, pero cierta variación es posible:
- En muchas preguntas, la cópula se mueve delante del sujeto: «¿Eres feliz?»
- En construcciones copulativas inversas el predicado precede a la cópula, pero el sujeto la sigue: «En la habitación había tres hombres».
También es posible, en ciertas circunstancias, que uno (o incluso dos) de los tres componentes esté ausente:
- En idiomas sujeto omitido (SO) o tácito, el sujeto puede omitirse, como puede omitirse en otros tipos de oración. Por ejemplo, en italiano, «sono stanco», que significa «Estoy cansado», omite el sujeto «yo».
- Cualquiera de los tres componentes puede omitirse como resultado de la elipsis. Por ejemplo: «Mi hermano está en la casa; mi hermana, no» o «Mi perro es cachorro; el de Laura, no»
Las Construcciones copulativas inversas, en las que las posiciones del atributo y el sujeto se invierten, se encuentran en varios idiomas.[7] Han sido objeto de mucho análisis teórico, particularmente en cuanto a la dificultad de mantener, en el caso de tales oraciones, la división usual en una frase nominal sujeto y una frase verbal predicado.
Otro asunto es la concordancia gramatical, tanto el sujeto como el predicado concuerdan, como norma general, en número y persona con el verbo. Por ejemplo «Las calles [3.ª persona, plural] estaban [3.ª persona, plural] desiertas». En algunas instancias con el verbo ser, donde un complemento sintáctico del cuantificativo, crea discordancia entre el sujeto y el verbo. Por ejemplo, «El resto Ø son suposiciones».[8]
La definición y el alcance del concepto de una cópula no es necesariamente preciso en ningún idioma. Como se notó arriba, aunque el concepto de la cópula en inglés se asocia más fuertemente con el verbo «to be», hay muchos otros verbos que pueden usarse en un sentido copulativo también.[9][10]
Un verbo copulativo también puede tener otros usos suplementarios a o distintos de sus usos como cópula. Algunos co-ocurren con frecuencia.
Verbo auxiliar
En inglés el verbo «to be» también se usa como un verbo auxiliar, especialmente para expresar voz pasiva (junto con el participio pasado) o expresar aspecto progresivo (junto con el participio presente):
The man was killed (pasivo, El hombre fue asesinado) It is raining (progresivo, Está lloviendo)
Las cópulas de otros idiomas tienen usos adicionales como auxiliares. Por ejemplo, francés «être» se puede usar para expresar voz pasiva similar a inglés «be»; tanto francés «être» como alemán «sein» se usan para expresar las formas perfectas de ciertos verbos:
«Je suis allé(e)» francés para «fui» y «he ido», literalmente «yo estoy/soy ido».
De la misma manera, el uso de inglés «be» en el perfecto presente, aunque arcaico, aún se ve comúnmente en textos/translaciones antiguos:
I am become death (Me he convertido en la muerte) He is risen (Él ha resucitado)
En español, similarmente a otros verbos auxiliares, los copulativos constituyen el soporte de los afijos flexivos (Estaba segura), a menos que dependan de algún otro predicado (Decía estar segura; Parecen ser inteligentes).[11]
Significados
En español existen dos tipos de oraciones copulativas: oraciones caracterizadoras e identificativas. Las oraciones caracterizadoras expresan características del sujeto:[12]
Su tez es blanca.
Juan fue maestro de escuela.
El vino es de excelente calidad.
El atributo de las oraciones copulativas caracterizadoras permite su sustitución por el pronombre lo:
Su tez lo es. Juan lo fue.
Por su parte, las oraciones copulativas identificativas crean una relación de identidad entre dos expresiones referenciales unidas por el verbo copulativo
El autor del manuscrito es Borges. El culpable eres tú.
Esencia versus estado
Algunos idiomas usan diferentes cópulas, o diferente sintaxis, para denotar una característica permanente, esencial de algo versus un estado temporal. Para ejemplos, ver las secciones en los idiomas romance, idiomas eslavos e irlandés.
Formas
Cópulas en otros idiomas muestran más semejanzas con pronombres. Ese es el caso para chino clásico e idioma guaraní, por ejemplo. En idiomas altamente sintéticos, las cópulas son a menudo sufijos, adjuntos a un sustantivo, pero pueden aún comportarse de otra manera como verbos ordinarios: «-u-» en idiomas inuit.
En algunos otros idiomas, como idioma beya e idioma ket, la cópula toma la forma de sufijos que se adjuntan a un sustantivo pero son distintos de los marcadores de flexión verbal usados en verbo predicativos.[13] Este fenómeno se conoce como acuerdo de persona no verbal (o acuerdo de sujeto no verbal), y los marcadores relevantes siempre se establecen como derivando de pronombres independientes cliticizados.
Cópula cero
En algunos idiomas, la omisión de cópula ocurre dentro de un contexto gramatical particular. Por ejemplo, hablantes de bengalí, rusoc, indonesio, turco, húngaro, árabe, hebreo, ge'ez e idiomas quechuas omiten consistentemente la cópula en tiempo presente: Bengalí: আমি মানুষ, Aami manush, 'Yo (soy un) humano'; Ruso: я человек, ya chelovek «Yo (soy un) humano»; Indonesio: saya seorang manusia «Yo (soy) un humano»; Turco: o insan «él/ella (es un) humano»; Húngaro: ő ember «él/ella (es un) humano»; Árabe: أنا إنسان, ʾana ʾinsān «Yo (soy un) humano»; Hebreo: אני אדם, ʔani ʔadam «Yo (soy un) humano»; Ge'ez: አነ ብእሲ/ብእሲ አነ, ʔana bəʔəsi / bəʔəsi ʔana «Yo (soy un) hombre» / «(un) hombre yo (soy)»; quechua meridional: payqa runam «él/ella (es) un humano». El uso se conoce genéricamente como la cópula cero. En otros tiempos (a veces en formas otras que tercera persona singular), la cópula usualmente reaparece.