Danificación

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La danificación (en danés: fordanskning) fue un proceso de colonización y asimilación cultural mediante el cual el Estado danés, desde el xviii hasta la segunda mitad del xx, impuso la lengua danesa, la religión cristiana y las instituciones occidentales sobre los inuit de Groenlandia, único pueblo indígena reconocido en el Reino de Dinamarca.[1] Las políticas incluyeron la cristianización forzosa, la imposición del danés como lengua de instrucción, la retirada de niños inuit de sus familias, la urbanización forzada, el reasentamiento de poblaciones indígenas para dar paso a bases militares, la inserción masiva de dispositivos intrauterinos sin consentimiento y la destrucción de las prácticas espirituales tradicionales.[2]

Groenlandia fue colonia danesa desde 1721 hasta 1953, cuando fue integrada como provincia del Reino de Dinamarca en un proceso motivado en parte por la presión de las Naciones Unidas contra el colonialismo.[3] Obtuvo la autonomía interna en 1979 y amplió sus competencias de autogobierno en 2009, cuando la Ley de Autogobierno reconoció a los groenlandeses como un pueblo con derecho de autodeterminación.[4]

Estatua de Hans Egede en Nuuk. El misionero noruego-danés inició la colonización de Groenlandia en 1721.

La colonización danesa de Groenlandia comenzó en 1721 con la expedición del sacerdote noruego-danés Hans Egede, apoyada por la Corona y la Iglesia de Dinamarca (Folkekirken), iglesia protestante luterana que fue religión oficial del Estado danés desde la Reforma de 1536 —período durante el cual el catolicismo estuvo prohibido hasta 1849 y la Iglesia luterana ejerció un monopolio sobre la vida religiosa del país—. Los misioneros buscaron convertir a las comunidades inuit al cristianismo, denunciaron a los chamanes tradicionales y prohibieron los rituales indígenas. Las epidemias de viruela y gripe introducidas por los colonos diezmaron a las poblaciones inuit.[5] Se estableció un monopolio comercial danés (Kongelige Grønlandske Handel) que reemplazó la economía de subsistencia inuit por una dependencia del comercio europeo.[2]

En 1953, Groenlandia dejó de ser oficialmente una colonia. Dinamarca la había reportado como territorio no autónomo ante las Naciones Unidas en 1946, y la integración fue diseñada en parte para evitar la creciente presión internacional del proceso de descolonización.[3] Sin embargo, la integración no significó igualdad: se implementó una política de «danificación», la «modernización» de Groenlandia según el modelo danés mediante la urbanización y la educación, financiada por el Estado danés y ejecutada por trabajadores daneses.[6]

Estatus jurídico de los inuit

A diferencia de otros estados con poblaciones indígenas, como Canadá o Nueva Zelanda, Dinamarca nunca firmó tratados con los inuit groenlandeses, y la Constitución de Dinamarca no contiene ninguna mención de los inuit ni de los pueblos indígenas.[7] No existe un registro estatal que defina a los inuit como pueblo indígena ni como grupo diferenciado dentro del Reino.[8]

El reconocimiento jurídico internacional se produjo en 1996, cuando Dinamarca ratificó el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales, declarando que «en Dinamarca solo existe un pueblo indígena en el sentido del Convenio: la población indígena de Groenlandia, los inuit».[9] En 2007, Dinamarca votó a favor de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.[7]

Sin embargo, existe una paradoja fundamental: a nivel doméstico, los derechos no se confieren por ser indígena, sino por residir en el territorio de Groenlandia. Según la jurista Natalia Loukacheva, «de iure, los derechos no se otorgan a nadie por ser persona indígena», sino que se articulan como derechos de la población territorial de la isla.[7] No existe propiedad privada de la tierra en Groenlandia; en la tradición nómada inuit, las rutas de caza se compartían colectivamente y la tierra no se dividía en parcelas privadas.[8]

La Ley de Autogobierno de 2009 reconoce a «el pueblo de Groenlandia» como un pueblo con derecho a la libre determinación según el derecho internacional, pero no utiliza la palabra «indígena».[10] En contraste, el proyecto de constitución groenlandesa presentado al Inatsisartut en abril de 2023 afirma por primera vez: «Los inuit son el pueblo indígena de nuestro país», y establece el principio de propiedad colectiva inalienable de la tierra, el mar y los recursos como derecho fundamental.[11]

Urbanización forzada y reasentamientos

El Blok P de Nuuk, construido para albergar a los inuit reubicados. Demolido en 2012.

A partir de la década de 1950, los planes de desarrollo G-50 y G-60 transformaron radicalmente la sociedad groenlandesa. Los inuit fueron reubicados de sus aproximadamente 160 asentamientos costeros a las cuatro ciudades principales: Nuuk, Sisimiut, Maniitsoq y Paamiut, para reducir costes y proporcionar mano de obra para la industria pesquera.[1] Las familias fueron alojadas en bloques de hormigón diseñados sin consideración por el modo de vida inuit. En los asentamientos, los habitantes vivían según una tradición de ayuda mutua y reparto colectivo de la caza; la urbanización destruyó estas comunidades.[6] Entre las consecuencias se encuentran el alcoholismo, el desempleo y una de las tasas de suicidio más altas del mundo: 96 por cada 100 000 habitantes anuales entre 1980 y 2018.[12]

Reasentamiento de Thule (1953)

En mayo de 1953, las autoridades danesas ordenaron a los 116 inughuit (27 familias) del asentamiento de Uummannaq abandonar su territorio ancestral con pocos días de preaviso para permitir la ampliación de la base aérea estadounidense de Thule, construida en 1951 en el marco de un acuerdo de defensa entre Dinamarca y los Estados Unidos durante la Guerra Fría. Los inughuit fueron trasladados 130 km al norte, a Qaanaaq, donde vivieron en tiendas de campaña de mayo a noviembre de 1953, en pleno invierno polar, mientras se construían 27 viviendas.[13] El desplazamiento, realizado sin consentimiento previo, cortó el vínculo entre los inughuit y sus territorios de caza ancestrales. En 2003, el Tribunal Supremo de Dinamarca denegó a los 428 demandantes del grupo Hingitaq 53 el derecho a regresar.[14]

Políticas lingüísticas y educativas

El danés fue impuesto como lengua de instrucción, desplazando al kalaallisut. A partir de 1953, numerosos profesores daneses fueron enviados a la isla. El personal administrativo aplicó políticas discriminatorias, incluyendo salarios más altos para los daneses, lo que hizo que la población danesa en Groenlandia pasara del 4 % en 1950 a cerca del 20 % en una década.[2] La periodista Anne Kirstine Hermann, autora de Children of the Empire, documentó cómo la introducción del alcohol durante la modernización tuvo un efecto «extremadamente perjudicial» para las familias groenlandesas.[1]

Retirada de niños inuit

El «experimento de los pequeños daneses» (1951)

En 1951, 22 niños inuit de entre cinco y nueve años fueron separados de sus familias y enviados a Dinamarca para ser educados como «pequeños daneses». La mayoría no eran huérfanos. Al regresar, fueron internados en un orfanato de habla danesa; la mitad sufrió trastornos de salud mental y la mitad falleció en la edad adulta temprana. La práctica de enviar niños groenlandeses a Dinamarca continuó hasta 1976 y afectó a más de 1500 niños.[15][16]

Adopciones y «huérfanos judiciales»

Entre las décadas de 1950 y 1970, al menos 264 niños inuit fueron adoptados por familias danesas, en muchos casos sin el consentimiento informado de sus padres, según el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.[11] En 2025, Dinamarca denegó la compensación a cuatro personas adoptadas; la investigadora Gitte Reimer documentó al menos 257 niños adoptados en circunstancias dudosas.[17] Un problema relacionado fue el de los «huérfanos judiciales»: los hijos de mujeres groenlandesas solteras y hombres daneses carecían de derechos hereditarios según la legislación vigente.[18]

Control de natalidad forzado

Entre 1966 y 1975, médicos daneses insertaron dispositivos intrauterinos (DIU) y administraron inyecciones hormonales a miles de mujeres y niñas inuit, en muchos casos sin consentimiento. En los primeros cinco años se colocaron unos 4500 DIU a la mitad de las mujeres en edad fértil; algunas tenían 12 años.[19] Aunque la campaña consistió en anticoncepción forzada —no en esterilización quirúrgica—, los DIU provocaron en muchos casos infecciones graves que dejaron a las víctimas permanentemente estériles.[20] La investigación conjunta publicó su informe en septiembre de 2025, documentando 488 casos entre 1960 y 1991.[19]

Autonomía, reconciliación y disculpas

El Inatsisartut (Parlamento de Groenlandia) en Nuuk.

En 1979, un referéndum aprobado por el 70 % de los votantes estableció el Gobierno Autónomo, y en 1985 Groenlandia abandonó la Comunidad Económica Europea.[2] En 2009, la Ley de Autogobierno reconoció a los groenlandeses como un pueblo con derecho a la libre determinación.[4]

Comisión de Reconciliación groenlandesa (2014-2017)

En 2014, el Gobierno de Groenlandia estableció una Comisión de Reconciliación para abordar el legado colonial. La primera ministra Aleqa Hammond había invitado a Dinamarca a participar, pero la primera ministra danesa Helle Thorning-Schmidt rechazó la invitación declarando que Dinamarca «no tiene necesidad de reconciliación». La comisión celebró más de 30 reuniones públicas y recogió unos 1000 testimonios entre 2014 y 2017. Su informe final incluyó siete recomendaciones, entre ellas un centro de investigación y un fondo de reconciliación. Sin embargo, el sucesor de Hammond, Kim Kielsen, ignoró en gran medida las conclusiones.[21]

Disculpas del gobierno danés

En diciembre de 2020, la primera ministra Mette Frederiksen emitió una disculpa oficial por el experimento de 1951, y en marzo de 2022 se desplazó a Nuuk para una disculpa presencial a los seis supervivientes. En 2015, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, visitó Dinamarca y Groenlandia y recomendó que Dinamarca garantizara el consentimiento libre, previo e informado de los inuit en decisiones sobre recursos naturales, fortaleciera la enseñanza del kalaallisut, abordara el legado de las políticas coloniales y estableciera un proceso de reconciliación conjunto con Groenlandia.[11][22][23] En septiembre de 2025, Frederiksen se disculpó también por la campaña de anticoncepción forzada, calificándola de «discriminación sistemática».[19]

En el ámbito del bienestar infantil, Dinamarca utilizó hasta 2025 evaluaciones de competencia parental (FKU) culturalmente sesgadas para justificar la retirada de niños groenlandeses. En 2024, el caso de la madre inuit Keira Alexandra Kronvold, cuyo bebé fue retirado al nacer tras fallar una prueba, provocó protestas masivas. En enero de 2025, Dinamarca abolió las evaluaciones FKU.[24]

Contexto escandinavo

Las políticas de danificación se inscriben en un patrón más amplio de asimilación forzada en los países nórdicos. Suecia aplicó políticas similares contra los samis y los tornedalinos (suecificación), y Noruega contra los samis, los kvenos y los finlandeses del bosque (norueguización).[25] Los tres países emplearon herramientas similares: internados, prohibiciones lingüísticas, biología racial y retirada de niños de sus familias. Tanto Noruega como Suecia y Finlandia han establecido comisiones de la verdad; el Storting emitió una disculpa formal en noviembre de 2024.[15]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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