Danza folclórica mexicana
danza tradicional del folclore mexicano
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La danza folclórica mexicana es el conjunto de bailes y danzas tradicionales que forman parte del patrimonio cultural de las distintas regiones de México. Comprende expresiones vinculadas con las costumbres, celebraciones y formas de vida de diversas comunidades, entre ellas sones, jarabes, danzas ceremoniales, bailes festivos y otras manifestaciones que se practican en fiestas patronales, ceremonias religiosas, celebraciones comunitarias, actos cívicos y reuniones sociales.

La diversidad de la danza folclórica mexicana es resultado de procesos históricos y culturales en los que confluyeron tradiciones indígenas, europeas y, en distintas regiones del país, africanas. Como consecuencia, cada región desarrolló formas propias de movimiento, música, indumentaria y organización de la danza, transmitidas principalmente mediante la práctica comunitaria y la tradición oral.
Muchas de estas expresiones conservan una relación estrecha con festividades religiosas, ciclos agrícolas, celebraciones familiares y acontecimientos colectivos. En estos contextos, la danza constituye una práctica cultural que fortalece la identidad comunitaria y favorece la transmisión de conocimientos, valores y formas de organización social entre generaciones.
A partir del siglo XX, numerosas danzas y bailes tradicionales comenzaron a adaptarse para su representación en escuelas, teatros, festivales y compañías artísticas. Estas versiones escénicas pueden incorporar modificaciones en la duración, la composición coreográfica, el número de participantes, el acompañamiento musical y la indumentaria, por lo que no siempre reproducen íntegramente las formas de ejecución presentes en las comunidades de origen.
En la actualidad, la danza folclórica mexicana se practica tanto en contextos comunitarios como en instituciones educativas, agrupaciones independientes, compañías profesionales y festivales culturales. Su estudio, enseñanza y documentación forman parte de las labores de diversas instituciones académicas y culturales dedicadas a la investigación, preservación y difusión del patrimonio dancístico de México.
Concepto y terminología
La expresión danza folclórica mexicana se emplea para designar el conjunto de bailes y danzas tradicionales que forman parte del patrimonio cultural de las distintas regiones de México. Estas manifestaciones se caracterizan por su transmisión principalmente mediante la práctica comunitaria y la tradición oral, aunque muchas de ellas también han sido objeto de documentación, enseñanza e interpretación escénica.[1]
En la bibliografía especializada también se utilizan las expresiones danza popular mexicana y danza tradicional, cuyos significados pueden variar según el contexto disciplinario y la institución que las emplee. En los estudios antropológicos y etnográficos, el término danza tradicional suele referirse a las manifestaciones que conservan funciones rituales, festivas o comunitarias dentro de las poblaciones donde se originaron. Por su parte, danza popular mexicana ha sido utilizada por diversas instituciones académicas y culturales para designar el campo de estudio dedicado a la investigación, preservación y enseñanza de estas expresiones.[2]
En el ámbito artístico y educativo, la denominación danza folclórica mexicana se ha generalizado para referirse tanto a las manifestaciones tradicionales como a sus adaptaciones para la representación escénica. Estas versiones suelen conservar elementos característicos de las danzas originales, aunque pueden incorporar modificaciones en la estructura coreográfica, el vestuario, la música o el número de participantes con fines didácticos o de presentación pública.[3]
Aunque los términos danza folclórica, danza popular y danza tradicional suelen emplearse como sinónimos en el uso cotidiano, la literatura especializada reconoce diferencias conceptuales entre ellos, relacionadas con el contexto de ejecución, los procesos de transmisión, los objetivos de su estudio y las formas de representación. En consecuencia, su empleo puede variar según el enfoque antropológico, histórico, educativo o artístico desde el que se analicen estas manifestaciones.[4]
Historia
Antecedentes prehispánicos

Las manifestaciones dancísticas que anteceden a la danza folclórica mexicana tienen su origen en las diversas culturas que habitaron el actual territorio de México antes de la conquista española. En las sociedades mesoamericanas, la danza formaba parte de la vida religiosa, política y social, y se practicaba como elemento de ceremonias dedicadas a las divinidades, festividades ritos agrícolas, celebraciones militares y acontecimientos vinculados con el ciclo de la vida.[5]
La ejecución de estas danzas solía integrar música, canto, indumentaria ceremonial, máscaras y diversos objetos rituales. Su organización estaba relacionada con los calendarios ceremoniales y con las estructuras políticas y religiosas de cada comunidad, por lo que su significado variaba entre las distintas culturas de Mesoamérica.[6]
Las fuentes históricas y arqueológicas, entre ellas códices, crónicas coloniales tempranas, esculturas, pinturas murales y representaciones cerámicas, documentan la importancia de la danza en pueblos como los mexicas, mayas, zapotecos, mixtecos, purépechas, totonacos y otros grupos indígenas. Diversos cronistas del siglo XVI describieron celebraciones en las que participaban numerosos danzantes acompañados por instrumentos de percusión, aerófonos y cantos colectivos.[7][8]
Tras la conquista española, numerosas prácticas ceremoniales fueron prohibidas, modificadas o incorporadas a las nuevas celebraciones religiosas promovidas durante el periodo virreinal. Sin embargo, diversas formas de organización, movimientos, elementos musicales y expresiones rituales continuaron transformándose dentro de las comunidades indígenas y dieron origen, junto con las influencias europeas y africanas, a parte del patrimonio dancístico que caracteriza a México en la actualidad.[9][10]
Periodo virreinal

Tras la conquista de México en el siglo XVI, las prácticas dancísticas de los pueblos indígenas experimentaron transformaciones derivadas del establecimiento del régimen virreinal y del proceso de evangelización. Mientras algunas ceremonias prehispánicas fueron reguladas o prohibidas por las autoridades civiles y religiosas, otras se adaptaron e incorporaron a las celebraciones promovidas por las órdenes religiosas, favoreciendo la continuidad de diversas expresiones dentro de nuevos contextos culturales y religiosos.[6]
Durante este periodo, la música, el teatro y la danza fueron utilizados como recursos para la enseñanza del cristianismo y la organización de festividades públicas. Al mismo tiempo, la interacción entre tradiciones indígenas, europeas y africanas dio lugar al desarrollo de nuevas manifestaciones dancísticas, muchas de ellas vinculadas con fiestas patronales, representaciones religiosas y celebraciones comunitarias, entre las que destacaron diversas variantes de las danzas de conquista.[11][12]
Aunque numerosas prácticas cambiaron como resultado de las transformaciones sociales y religiosas del periodo virreinal, muchas comunidades conservaron formas propias de organización y transmisión de sus danzas. Estos procesos sentaron las bases para el desarrollo de las tradiciones dancísticas que evolucionarían en los siglos posteriores.[13][14]
Formación de las tradiciones dancísticas mexicanas
Las tradiciones dancísticas de México se formaron mediante un proceso continuo de adaptación y transformación en el que confluyeron elementos de las culturas originarias, europeas y africanas. A lo largo del periodo virreinal y los siglos posteriores, las comunidades conservaron, reinterpretaron y transmitieron diversas prácticas ceremoniales y festivas, incorporando nuevos significados de acuerdo con los cambios sociales y religiosos de cada época.[15]
Como resultado de este proceso surgieron manifestaciones con características propias en distintas regiones del país. La diversidad de repertorios musicales, coreografías, personajes, indumentarias y formas de organización comunitaria dio origen a un amplio patrimonio dancístico que continuó evolucionando mediante la transmisión entre generaciones.[6]
Las investigaciones históricas y antropológicas coinciden en que las danzas tradicionales mexicanas son el resultado de procesos dinámicos de continuidad y transformación cultural, más que de la conservación intacta de prácticas prehispánicas o de la simple incorporación de modelos europeos. Esta evolución explica la diversidad de expresiones que actualmente integran la danza folclórica mexicana.[16]
La danza tradicional en México durante el siglo XIX
Tras la Independencia de México, las fiestas cívicas, religiosas y comunitarias continuaron siendo los principales espacios para la práctica y transmisión de las danzas tradicionales. Durante el siglo XIX, estas manifestaciones conservaron sus características locales y se consolidaron como parte de las identidades regionales, incorporando gradualmente nuevas formas musicales, coreográficas y festivas.[17]
Hacia finales del siglo XIX y durante el Porfiriato aumentó el interés por documentar las costumbres y expresiones populares. Músicos, folkloristas, viajeros y artistas realizaron los primeros registros sistemáticos de bailes, danzas y tradiciones regionales, sentando las bases para las investigaciones y los proyectos de difusión desarrollados durante el siglo XX.[18]
Institucionalización de la danza folclórica mexicana
Tras la Revolución mexicana, las políticas culturales impulsadas por el Estado promovieron el estudio y la difusión de las manifestaciones tradicionales como parte de la construcción de una identidad nacional. En este contexto se intensificó la documentación de danzas y bailes regionales mediante investigaciones de campo, recopilaciones musicales y estudios etnográficos.
Durante este periodo se crearon instituciones como la Academia de la Danza Mexicana, fundada en 1947, que incorporó el estudio de las danzas tradicionales a la formación profesional y favoreció su investigación, sistematización y representación escénica.
A mediados del siglo XX, la creación de compañías profesionales y los programas de difusión cultural consolidaron la proyección nacional e internacional de la danza folclórica mexicana, al tiempo que fortalecieron su desarrollo como disciplina artística, educativa y de investigación.
Danza popular mexicana
La expresión '''danza popular mexicana''' se ha empleado para denominar un conjunto diverso de prácticas dancísticas vinculadas con contextos comunitarios, festivos, ceremoniales y sociales de distintas regiones de México. Su estudio comprende tanto la ejecución y transmisión de las danzas como el análisis de sus contextos históricos y culturales, la música, la indumentaria, la organización comunitaria y las transformaciones derivadas de su representación escénica.[19]
El término también se utiliza en el ámbito de la formación profesional. La Academia de la Danza Mexicana, institución del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, imparte la Licenciatura en Danza Popular Mexicana. Su programa integra investigación documental y de campo, metodologías teórico-prácticas, formación técnica, creación coreográfica y conocimientos relacionados con los contextos sociales y culturales de las expresiones dancísticas.[19]
La investigación institucional de estas prácticas tuvo uno de sus antecedentes en el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana (FONADAN). Este organismo reunió documentación etnográfica, musical, coreográfica, fotográfica y audiovisual sobre danzas de distintas regiones del país. Parte de sus materiales se conserva en el Centro de Información y Documentación Alberto Beltrán de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas.[20]
La documentación histórica de la danza popular mexicana también forma parte de los acervos y publicaciones del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón. Entre sus materiales se encuentran estudios sobre la Academia de la Danza Mexicana, el FONADAN, las misiones culturales y la incorporación de las danzas tradicionales a los proyectos educativos del siglo XX.[21]
Danza folclórica mexicana
La danza folclórica mexicana reúne bailes y danzas relacionados con las costumbres, celebraciones y formas de vida de distintas regiones de México. Sus repertorios pueden incluir sones, jarabes, danzas ceremoniales, bailes festivos y otras expresiones que se practican en fiestas patronales, celebraciones comunitarias, actos cívicos y reuniones sociales.[22]
No existe una sola forma de danza folclórica mexicana, ya que cada región desarrolla estilos propios de movimiento, música e indumentaria. Estas diferencias están relacionadas con la historia local, las tradiciones de cada comunidad y la manera en que las danzas se han transmitido de una generación a otra.[22]
Muchas de estas expresiones surgieron dentro de la vida comunitaria y mantienen una relación directa con festividades religiosas, ciclos agrícolas, celebraciones familiares o acontecimientos colectivos. En esos contextos, la danza no funciona únicamente como espectáculo, sino también como una forma de participación, convivencia y transmisión de conocimientos culturales.[23]
Algunas danzas y bailes tradicionales también han sido adaptados para presentarse en escuelas, teatros y festivales. Durante este proceso pueden modificarse la duración, el número de participantes, los desplazamientos, la música, el vestuario y el orden de las secuencias. Por esta razón, una versión escénica puede ser diferente de la forma en que una danza se practica dentro de su comunidad de origen.[23]
La enseñanza profesional de la danza folclórica comenzó a consolidarse en México durante el siglo XX. Instituciones como la Academia de la Danza Mexicana y la Escuela Nacional de Danza Folklórica incorporaron a sus programas el estudio técnico, histórico y cultural de los bailes tradicionales. La formación de bailarines y docentes incluye práctica corporal, investigación documental y de campo, composición coreográfica y conocimiento de los contextos en los que se desarrollan las danzas.[24]
La investigación y conservación de estas manifestaciones también ha sido realizada por instituciones culturales. El Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana reunió registros musicales, coreográficos, fotográficos y audiovisuales de distintas regiones del país. Parte de estos materiales se conserva en archivos especializados, junto con publicaciones y testimonios sobre la historia de la danza tradicional y folclórica mexicana.[25]
En la actualidad, la danza folclórica mexicana se practica en comunidades, escuelas, grupos independientes, compañías profesionales y festivales culturales. Algunas agrupaciones buscan conservar repertorios documentados, mientras que otras crean propuestas escénicas inspiradas en movimientos, músicas e indumentarias regionales. Esta diversidad muestra que la danza folclórica continúa transformándose de acuerdo con los espacios y las personas que la practican.[25]
Bailes representativos por región en México
Estados del Norte
- Tracalada norteña o polka norteña
Originalmente este baile viene de Europa. Representa a los estados del norte del país como Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Sonora, Coahuila, Baja California. Los vestuarios en las mujeres pueden ser faldas con camisas o vestidos largos, son de manga larga y de cuello alto con encaje, en la cintura lleva una cinta larga para amarrarlo alrededor de la cintura dándole al final la forma de un moño grande. Los zapatos pueden ser botas a media pantorrilla (blancas o negras) y en el cabello se peinan con un chongo alto colocándose un moño en la superior del peinado. En los hombres, su traje puede ser un pantalón de mezclilla o de vaquero con una camisa de manga larga a cuadros, sobre ésta un saco con flequillos a los costados. En el cuello un pañuelo amarrado, en la cabeza portan un sombrero norteño y se usan botas de vaquero.
Bailes:
- Redova
- Sonora bronco
- Pasito duranguense
- Calabaceado
- Zapateado
- Sinaloense
- Banda o tambora
- Flor de pitahaya
- Cumbia texana
- Grupero
- Tejana
- Cumbia norteña
- Bolero
Región centro
*Huapango
- El torito
Sonora y Sinaloa
- Danza del Venado
De orígenes prehispánicos es un ritual que hacían los Indígenas Yaquis (Indígenas del estado de Sonora) y los indígenas Mayos (indígenas del sur de Sonora norte de Sinaloa) al hacer la cacería del venado, animal que admiraban.
Los instrumentos utilizados en la danza del venado son solo una flauta y un tambor de agua. Para esta danza son tres personajes los que aparecen; uno es el venado, el segundo es el pascola y el último es el coyote. El hombre que imita al venado, porta en su cabeza un pañuelo blanco o negro amarrado y encima una cabeza de venado disecada, este puede ser que este adornado con cintas de color. Descubierto del cuerpo solo lleva un taparrabo de cuero. En sus tobillos acompaña con cascabeles y en las manos un par de sonajas de buen tamaño. Los pascolas solo llevan un mechón de cabello sobre la cabeza enrollada con una cinta de color adornados con collares vistosos en colores blanco y negro. Complementan con una máscara pintada dándole forma a unas cejas, bigotes y barba. Igualmente llevan un taparrabo. Los disfrazados de coyotes utilizan un sarape o jorongo, sobre la cabeza llevan un penacho de plumas de águila parecido a los indios y por último en su mano llevan un arco simulando cazar al venado.
Jalisco
- El jarabe tapatío
- El son de la negra
- Las Alazanas
- Las copetonas
- El carretero
- La botella
- El caballito
- El durazno
- La culebra

Es un baile folclórico originario del estado de Jalisco. Este baile nos representa a nivel internacional.
Los trajes en las mujeres son vestidos largos y anchos de manga larga con listones de colores muy llamativos, su calzado son botas a media pantorrilla ya sean de color blancas o negras y en su cabello se adornan de listones y moños que se enredan en las trenzas.
Para los hombres portan un traje de charro con botones a los lados de su pantalón y al frente de su saco, portan una camisa blanca con un corbatín que se pega al cuello estos pueden ser en diferentes colores llamativos. En cuanto al calzado portan botas negras y en la cabeza llevan un sombrero de charro el más conocido en todo México.[26]
Michoacán
- Danza de los Viejitos
- Danza de Tumbis
- Danza del Pescado Blanco
- Bailes del Valle de Apatzingán
- Bailes de zona Tierra Caliente
- Kurpitis

La Danza de “Los Viejitos”
es un baile conocido internacionalmente, es sin duda espectacular. Originario del estado de Michoacán y específicamente del poblado de Jarácuaro, se dice que surge desde la era prehispánica cuando se le hacía honor al Dios Viejo o al Dios del Fuego. Es una danza bailada solo por hombres disfrazados de viejitos. El traje que portan representa a la región purépecha, se baila en fiestas como Navidad, Año nuevo y El Día de la Candelaria. El traje que portan los hombres es un pantalón de tela color blanco o de manta, sobre este llevan un sarape o también conocido como jorongo. Portan una máscara con el rostro de un viejito y un bastón en la mano. Sobre la cabeza llevan amarrado un pañuelo y un sombrero decorado con listones de colores. En cuanto al calzado usan huaraches de cuero.
Estados del Sur y Sureste
Oaxaca
- Sones istmeños o sones del Istmo de Tehuantepec
Forman parte de la cultura musical del son istmeño, asociada con la región del Istmo de Tehuantepec y con comunidades zapotecas, huaves, mixes bajos, zoques, chontales y mestizas de la zona. Su repertorio se interpreta en contextos festivos y comunitarios, como bodas, velas y labradas de cera, así como en presentaciones escénicas de danza folclórica. De acuerdo con estudios etnomusicológicos recientes, el son istmeño se baila en pareja y combina secciones de desplazamiento con zapateados, además de emplear distintas agrupaciones instrumentales, entre ellas bandas de viento, marimbas, marimbas-orquesta, tríos, trovadores y conjuntos tradicionales. Entre las piezas difundidas del repertorio se encuentran La Sandunga, La Llorona, La Petrona, La Martiniana, La Tortuga y La Juanita.[27]
- Flor de Piña
Uno de los más representativos del estado de Oaxaca. Este baile nace en el municipio de “San Juan Bautista Tuxtepec”, gracias al gobernador Alfonso Pérez Gasga en 1958, el cual decía que “el vestuario jarocho no era propio del estado”. Es por ello que envió un oficio solicitando una coreografía indígena para la obra musical “Flor de Piña” canción compuesta por el oaxaqueño Don Samuel Mondragón. Paulina Solís fue la encargada de diseñar esta coreografía que hoy conocemos. Es un baile particularmente ejecutado por mujeres, representando a la mujer indígena Tuxtepecana, de acuerdo a la tradición oral, se dice que, este baile significa “La alegría de ser mujer por la buena cosecha de la piña”.
La mujer porta un huipil colorido con diversidad de figuras, utilizan huaraches de cuero y se arreglan el cabello con dos trenzas largas que llevan listones de colores. Para hacer honor a la tradición portan una piña que llevan sobre el hombro, la cual va, adornada con listones amarrados de variados colores.
Veracruz
- La Bamba
- Los voladores de Papantla
- La Bruja
- El Balahú
- El colas
- Vieja
- El tilingo

Baile folklórico originario del hermoso estado de Veracruz, aquí nace el Son Jarocho. Para darle el ritmo a este estilo de baile se usan instrumentos como el arpa, guitarra, marimba, entre otros. Se dice que es el “Himno de Veracruz”, y también es reconocido a nivel internacional. Los trajes, en las mujeres portan una falda larga, ancha y muy oleada que es hecha y adornada a base de encajes; la blusa que portan es del mismo color de la falda y sin mangas, es un traje completamente blanco. Se usa sobre la falda un mandil negro de terciopelo decorado con bordados de flores de colores y a un lado llevan un pañuelo color rojo. En los accesorios llevan un abanico color blanco, pulseras, aretes grandes y collares dorados muy llamativos; el peinado es un chongo alto, rodeado de una trenza y sobre un costado del chongo lleva flores de colores, un moño rojo y una peineta. En cuanto a los hombres su traje es un poco más sencillo que el de las mujeres pues solo es un pantalón blanco y su camisa es una guayabera de manga larga igualmente blanca; en el cuello se amarran un pañuelo rojo, se suele usar botas blancas y un sombrero hecho de palma.

Yucatán
- Las Vaquerías
- Jarana

Muy típico de la zona sur de México, más bien en la península de Yucatán. Si estas por visitar el estado date una vuelta por Mérida ya que cada domingo puedes disfrutar frente al palacio municipal jaranas como el famoso baile de “La Cabeza de Cochino”, “Chinito Koy Koy”, entre muchos otros. Surge ahí mismo en Yucatán, se conoce como jarana mestiza y normalmente se baila en parejas. Nace entre los siglos XVII y XVIII. A estos bailes se le atribuye el nombre de “Jarana” dado que en la época colonial al empezar las fiestas tenían como costumbre decir que “había comenzado la Jarana”, frase popular que adoptaron los indígenas pensando que al decir que había empezado la jarana, creían que se referían a un ritmo de música que tocaban en las fiestas. Adoptando la palabra y con el paso del tiempo crearon su propio estilo o ritmo. La jarana mestiza es muy común verla en escenarios. Los trajes de la mujer, llevan un huipil decorado de flores bordadas a mano, zapatos blancos de tacón bajo. Usan un rebozo entre los brazos. Como accesorios llevan collares y aretes de oro. Para el peinado se arreglan un chongo incrustado con flores. Los hombres usan un pantalón blanco, una camisa blanca o una guayabera de manga larga, un pañuelo rojo, de calzado usan huaraches de cuero y llevan en la cabeza un sombrero.
Chiapas
La danzas más representativa de este estado son Las chiapanecas, El rascapetate, El torito, El niño dormido, La tuxtlequita y La danza de los parachicos, en las que cada una cuentan historias y leyendas del estado.[28] Estas danzas son armonizadas con el instrumento de la marimba, que es también representativo del estado y además cuenta con un parque en su nombre en honor a su popularidad.
La danza de los parachicos terminó que también se le asigna a los bailarines y al baile que ejecutan. El vestuario está compuesto por máscaras de madera esculpidas a semejanza del rostro europeo, en la cabeza se coloca una montera hecha de Ixtle, sarapes y chales bordados con cintas de colores y en la mano se lleva una sonaja conocida como: "chin chin". Dicho baile se ejecuta haciendo giros, movimientos de la cabeza junto con las sonajas y al mismo tiempo se hacen pequeños saltos.
Cada estado tiene su baile tradicional, aquí en el estado de Chihuahua los bailes tradicionales son Los Bailes Indígenas (Tarahumara, Fariseos, etc.) y las Polkas de Chihuahua. Como objetivo central de la danza mexicana, es tener conocimientos de la danza y proporcionar las herramientas que demanda la práctica profesional actual y cultivando un criterio personal y amplio que faculta a cada persona para incidir de forma prepositiva en la transformación de la danza y con ello propiciar el desarrollo de la sociedad. Los bailes del norte de Tamaulipas (polca, redova, chotis) polaco, escocés y checoslovaco, han sido asimilados por el pueblo que los adoptó como propios y les ha dado mayor movimiento y alegría, vibrando en ellos la personalidad y el carácter bravío que se ve reflejado en el zapateo ágil y fuerte de los bailadores, al igual que las mujeres a la hora de danzar.[29]
El Son
El son nace como un híbrido de la música tradicional española que estaba en boga durante el siglo XVI y que los conquistadores llevaron a la Nueva España, los géneros implicados pertenecen muy posiblemente a las provincias de Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla. Habría que añadir que la llegada de esclavos negros también marco un punto esencial para el nuevo estilo de música; sobre todo la que se producía en las regiones subtropicales del país, particularmente en los actuales estados de Veracruz y Guerrero. Aunque la influencia africana sobre el son es menos obvia que la española, aportó ciertos elementos sutiles que le otorgaron un sabor muy peculiar al género que nos ocupa, si no los cuales se alteraría completamente su carácter actual, sin duda alguna el elemento indígena contribuyó también a la formación de este nuevo híbrido, pero su aportación es tan sutil que resulta muy difícil precisar cuales son los rasgos autóctonos que confluyen, es en el son huasteco y en el de Oaxaca en donde más se pueden apreciar estos rasgos.
El son es un género musical ligado a lo profano y no a lo espiritual, su toque es festivo y social, en sus bailes las mujeres le coquetean a los hombres con sus vestidos y movimientos, les echan ojitos y los hombres responden con fuertes zapateados, dando muestra de su gran valor y coraje, en algunos bailes se llega a imitar el cortejo de algunos animales como el gallo y la gallina, o el palomo y la paloma, sin embargo hay quienes lo califican como el género más decente ya que las parejas no pueden bailar abrazadas.
El son, agrupa canciones y melodías que no son fácilmente identificables por sus estructuras rítmicas, melódicas o armónicas, y sin embargo es totalmente diferente a otros géneros de música tradicional que se cultivan en México, como por ejemplo, el corrido, la canción ranchera, las polkas y redovas norteñas, los boleros y bambucos de Yucatán, etc.[30]
Debido a las características locales que se han identificado, los sones se han clasificado en varias modalidades:
- Sones de Tierra Caliente: Se bailan en Michoacán y buena parte de Guerrero, entre los más conocidos se encuentran la Malagueña, el Gusto, y los Arrieros.
- Costa Chica y Tixtla: Abarcan parte de Guerrero y Oaxaca entre los sones destacados de esta región se encuentran: la Petenera, el Toro Rabón, la Malagueña Curreña, el Pajarillo Jilguero y la Sanmarqueña.
- Sones Istmeños, del Istmo de Tehuantepec: Abarca el suroeste del estado de Oaxaca y ciertas poblaciones limítrofes de Chiapas. Es este tipo de sones en el cual se destacan más rasgos indígenas, y se distinguen también por el uso de la marimba. Por nombrar algunos tenemos: la Martiniana, la Mediu Xhiga, la Petrona, la Llorona y, por supuesto, la Sandunga.
- Sones Huastecos o Huapangos: Florecen en una amplia zona conocida como La Huasteca abarcan a los estados de Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, Puebla y hasta Nuevo León. La Huasteca es un área poblada por diversos grupos indígenas, lo cual se refleja en el tratamiento de los acentos rítmicos y en las letras que suelen referirse a los animales y a la naturaleza en general. Sin embargo, como también ocurre con el son jarocho, es posible establecer un parentesco cercano entre el huapango y las seguidillas, jotas y fandangos españoles. El repertorio tradicional del huapango incluye sones como la Malagueña, la Petenera, el Querreque, el Sacamandú, la Presumida, las Poblanitas, el Caimán, la Rosa, el Fandanguito, la Huasanga y el Cielito Lindo.
- Sones Jarochos: Se bailan principalmente en las regiones de Sotavento y los tuxtlas en el estado de Veracruz. Estos sones muestran la acentuación rítmica más completa del género, la cual evidencia una fuerte influencia africana, sin embargo, estos sones también son los que conservan más elementos de la música barroca europea. Entre los sones jarochos más conocidos se encuentran la Bamba, la Bruja, el Jarabe Loco, el Zapateado Veracruzano y el Diego guapo
- Sones Jaliscienses, Abajeños o de Mariachi: Su origen procede de los estados de Jalisco, Colima y parte de Michoacán, por ser típicos de las tierras bajas o subtropicales de Jalisco, estos sones también son llamados sones abajeños, estos sones han gozado de una amplísima difusión que rebasa las fronteras nacionales, de tal modo que mucha gente -tanto en el país como en el extranjero- los considera el género musical más representativo de México, son interpretados por los mariachis que se han convertido en embajadores de la música mexicana. El repertorio tradicional de estos grupos incluye piezas tan célebres como la Negra, la Culebra, el Carretero, Camino Real de Colima, el Triste y el Jarabe Tapatío.
El Son de la Culebra, en la página de un libro al parecer americano titulado Origen de la Danza se encuentra la siguiente nota: “En diversas formas nuestros indígenas ofrecieron cantos y danzas al sol, a la lluvia, a la muerte y a la culebra a la que consideraban diosa de la tierra y fertilidad. De allí nace el son de la culebra” que según el libro origen de la danza, tuvo sus primeros ejecutantes a los mineros de San Martín de la Cal quienes con sus sombreros simulaban espantar a las serpientes, formando una fila que emulaba los movimientos de éstas”. San Martín de la Cal, ahora es San Martín de Hidalgo y es un pueblo del Estado de Jalisco cerca de Cocula la "Cuna del Mariachi". Una versión al origen del son de la Culebra.
Danza folclórica mexicana en el Reino Unido
Realmente es difícil encontrar un grupo de danza folclórica establecido en el Reino Unido, sobre todo por ser un país de habla inglesa, sin embargo, existe uno popular entre los mexicanos que residen en Londres: el Grupo de Folklore Mexicano Mestizo.
Este grupo se fundó en el año 2008 en la ciudad de Londres por la Mtra. Lupita Gallardo y Hortensia Celis con la intención de promover la cultura mexicana por todo el Reino Unido. Está formado por individuos provenientes de diversas regiones de México, todos ellos con su propia carrera profesional, por tanto, la danza folklórica es un apasionante pasatiempo para ellos, sin embargo, no dejan de hacerlo con profesionalismo y ética.
El grupo se mantiene activo a lo largo de cada año con presentaciones llenas de alegría, energía y color, participando en diversas celebraciones, mexicanas, latinoamericanas o inclusive algunas españolas como el Día del Español conocido como El Día E, Día de la Independencia de México, Día de muertos, posadas navideñas, entre otras; todas ellas en diversos sitios culturales de Londres. Cabe mencionar, que desde el año 2010 han participado en el Brighton Food Festival, un festival de comida internacional que se realiza cada año en Brighton un poblado en la costa sur de Inglaterra.
Danza Folclórica y el Turismo Cultural
El turismo cultural se refiere al desplazamiento de personas hacia lugares con atracciones culturales para satisfacer necesidades culturales mediante la adquisición de experiencias e información. Aunque el fenómeno existe desde los viajes de artistas e intelectuales como Goethe y Velázquez, su consolidación como industria turística organizada se produjo en la segunda mitad del siglo XX con el aumento de ingresos y tiempo libre en las sociedades desarrolladas.[31]
Los festivales de danza folclórica son grandes atractivos para el turismo cultural, ya que ofrecen una ventana a las raíces culturales de una región o país. Estos eventos permiten a los turistas experimentar de primera mano las tradiciones locales, la música, el vestuario y los valores que representan estas danzas y se han convertido en eventos clave para dinamizar la cultura local y proyectar la identidad de una región a nivel global. Estos encuentros culturales permiten a los turistas sumergirse en la historia, los valores y las costumbres de las comunidades.[32]
Impacto Económico y Cultural
El impacto de los festivales de danza folclórica va más allá del simple entretenimiento, en el contexto turístico, los festivales que incluyen danza folklórica no solo sirven como espectáculos. Al atraer a turistas interesados en la cultura, estos eventos contribuyen al desarrollo económico de las regiones anfitrionas. El aumento en la demanda de alojamiento, alimentación, transporte y productos artesanales es significativo. también es una herramienta para mejorar la imagen de una ciudad o región, promover inversiones en infraestructura. Además, estos eventos fomentan la colaboración entre políticas de cultura y turismo, incrementando el flujo de visitantes, lo que en algunos casos puede rebasar la capacidad de acogida del destino.
Impacto del turismo cultural en el folklore
Aunque el turismo cultural puede traer beneficios económicos, también puede contribuir a la pérdida de autenticidad de las prácticas culturales. El desafío radica en encontrar un equilibrio entre el desarrollo turístico y la preservación de la identidad cultural, evitando que las tradiciones se transformen en productos comerciales alejados de su significado original.[33]
- Se critica que el turismo cultural fomente la explotación del folklore sin beneficiar a las comunidades que lo originan, dejándolas “incultas” al privarlas de su "palabra". En su lugar, los autores sugieren diferenciar claramente entre un verdadero patrimonio cultural y los espectáculos turísticos basados en tradiciones.
- Se propone eliminar el término "folklórico" de aquellas presentaciones comerciales, llamándolas simplemente "espectáculos", ya que no representan la esencia de las comunidades.
Véase también
Portal:México. Contenido relacionado con México.- Música folclórica de México
- Música folclórica
- Danza folklórica
- Danza española
- Inmigración mexicana en el Reino Unido