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Dictadura de Rafael Urdaneta

Gobierno en la Gran Colombia de 1830-31 From Wikipedia, the free encyclopedia

La dictadura de Rafael Urdaneta fue el período de la historia la Gran Colombia correspondiente con el ejercicio por el general venezolano Rafael Urdaneta de la Jefatura del Estado entre el 5 de septiembre de 1830 y el 30 de abril de 1831.[1]

Formación 5 de septiembre de 1830
Disolución 30 de abril de 1831
Presidente GJ Rafael Urdaneta
Datos rápidos Información general, Ámbito ...
Dictadura de Rafael Urdaneta

Rafael Urdaneta, presidente de la Gran Colombia.
Información general
Ámbito Bandera de Colombia República de la Gran Colombia
Formación 5 de septiembre de 1830
Disolución 30 de abril de 1831
Composición del gabinete
Presidente GJ Rafael Urdaneta
Vicepresidente Vacante
Historia
Elección Golpe de Estado
Sucesión
Gobierno de Joaquín Mosquera Dictadura de Rafael Urdaneta Gobierno de Domingo Caycedo
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Simón Bolívar renunció a la presidencia de Colombia desde el inicio del Congreso Admirable, el cual la aceptó hasta el 4 de mayo de 1830, sancionó una nueva constitución y eligió presidente al rico terrateniente Joaquín Mosquera y vicepresidente al general de brigada Domingo Caycedo, con una considerable oposición.

De las nuevas condiciones implantadas por el órgano legislativo, surgió una sublevación que condujo a una nueva dictadura, esta vez en cabeza de Urdaneta,[2] el 5 de septiembre de 1831, quien afirmó tomar el poder en nombre de Bolívar hasta su regreso, llevando al presidente Joaquín Mosquera a cesar sus funciones.[3]

Al morir Bolívar el 17 de diciembre de 1830, Urdaneta perdió el apoyo de los bolivarianos y su causa quedó sin fundamentos, presentándose enfrentamientos contra su gobierno al punto de exigirse el regreso al poder del exvicepresidente Caycedo, hecho que ocurrió el 2 de mayo de 1831. Como Mosquera no quiso asumir el mando, Caycedo completó su período constitucional.

Después de haber aceptado el Convenio de Apulo, Urdaneta se exilió con su familia en Venezuela y varios de sus seguidores fueron borrados de la lista militar.

Preludio de la dictadura de Urdaneta

Gobierno de Joaquín Mosquera

El Congreso Admirable de 1830 y presidido por el general Antonio José de Sucre, eligió como presidente de la República a Joaquín Mosquera y al general de brigada Domingo Caycedo como vicepresidente.

Sublevación del Batallón Callao

La marcada identidad bolivariana del Batallón Callao despertó los celos del partido de gobierno, opositor radical de Bolívar. Se trataba de una unidad militar robusta, cuya importancia la convocó en Cauca durante la guerra con Perú y luego a Antioquia. Reinstalado en Bogotá y comandado por el coronel José Florencio Jiménez, el Batallón fue objeto de decisiones para su debilitamiento, siendo la más desafiante la traída a Bogotá por orden presidencial del batallón Boyacá, integrado por efectivos adversos a Bolívar, para disponer la movilización de Callao hacia Tunja, aumentando la sensación de vulnerabilidad de los efectivos del batallón, gran parte de los habitantes de la capital y del partido bolivariano.

384 habitantes de Bogotá reaccionaron con una petición dirigida el 10 de agosto al vicepresidente Caycedo para que no sacara la unidad militar de Bogotá, la cual fue devuelta al día siguiente, con actitudes del coronel Gaitán y del general Vélez para dispersar a los efectivos del Batallón si era necesario. En la marcha de la unidad militar a Tunja, el coronel Mariano París, comandante de milicias de la sabana, salió a su encuentro en Gachancipá, para convencerlo de no continuar la marcha, momento en el que había aparecido un despacho de la Secretaría de Guerra que ordenaba disolver la unidad militar tan pronto alcanzara Tunja. El respaldo de las milicias de la Sabana motivó al batallón Callao a no dejarse extinguir, volviéndose en armas contra el gobierno.

Dos días después, Gaitán atacó con 150 hombres al batallón, maniobra de la que salió derrotado y llevó al general Vélez a presentarse al Batallón con ánimo conciliatorio el 13 de agosto, para anunciar la disposición del Vicepresidente de atender sus demandas, siempre que no patrocinaran un regreso ilegal del Libertador al poder.

A Vélez le siguieron los generales José María Ortega y Joaquín París y finalmente Antonio Nariño, en procura de un acuerdo que evitara confrontaciones bélicas. El Batallón le dirigió el 15 de agosto al Vicepresidente, la solicitud de cambiar el gabinete en especial al secretario de guerra, proponiendo al general Urdaneta en la posición por considerarlo confiable; equiparar la fuerza del batallón Callao al Boyacá; no emprender persecuciones políticas; y desterrar de Bogotá a los conspiradores condenados del 25 de septiembre de 1828 en caso de que el Ejecutivo se sintiera con facultades de indultarlos.[4]

Entretanto, habitantes de la provincia de Socorro habían iniciado insurrecciones en contra del gobierno. El mismo día, el Batallón Callao aceptó el cese de operaciones y retirarse a Facatativá a cambio de garantías para todas las personas armadas que en su favor ocupaban el Occidente de Bogotá. El 17 de agosto, el coronel Florencio Jiménez, comandante del Callao, informó desde Funza al vicepresidente Caycedo sobre el asalto cometido contra el coronel Jhonson, comisionado para presentarse al presidente Mosquera en La Mesa y garantizarle su paso a Bogotá, viéndose incumplido el compromiso adquirido pero manteniendo la palabra del batallón de tomar distancia de Bogotá.

El coronel Jiménez le notificó al presidente Mosquera lo sucedido y que tenía como prisioneros al coronel Rueda y los 60 hombres que los habían atacado, ratificándole el cumplimiento del Batallón a los compromisos e invitándolo a que "venga a nuestro seno a disponer de nuestra suerte, persuadido de que no pretendemos más que la libertad del gobierno, seguridad para todos indistintamente, incluso nuestros mas encarnizados enemigos y ayudar al gobierno con toda nuestra fuerza para su decoro y sostenimiento.[5]

Combate de El Santuario

El 21 de agosto de 1830, por el camino de La Fragua, el batallón Callao hizo las primeras maniobras tácticas ofensivas. El presidente Mosquera ofreció un indulto general mediante decreto del 23 de agosto a todos los implicados en la acción contra su Gobierno, respaldado en que el movimiento de insurrección había sido sorpresivo y que contaba "ya con fuerzas superiores para sostener su dignidad".[6] Como las tropas sublevadas no aceptaran el indulto, el general Francisco de Paula Vélez en su calidad de comandante general de Cundinamarca, emitió una segunda oferta de amnistía el día 24, la cual fue rechazada, dándose el 27 la batalla del cerrito de El Santuario en inmediaciones de Fontibón, acción en la que fueron derrotadas las tropas que salieron de Bogotá en defensa del gobierno, congregadas en los batallones Cazadores y Boyacá, lo que le permitió a los vencedores copar el barrio occidental de Bogotá.

Al día siguiente, el presidente Mosquera comisionó a José María del Castillo y a Luis Andrés Baralt para firmar la capitulación con los delegados del Callao y de las milicias de la Sabana, coronel Carlos Castelli y Pedro Domínguez de Hoyos, que tuvo lugar en San Victorino. El acuerdo le exigió al gobierno vencido el despeje de la plaza mayor al ingreso del batallón Callao a Bogotá, la incorporación de los efectivos de más de 30 días de servicio a las filas de la unidad militar vencedora y la salida de la ciudad hacia Cartagena de Manuel Antonio Arrubla, Juan Manuel Arrubla, Francisco Montoya, José Manuel Montoya, Vicente Azuero, Juan Nepomuceno Azuero, José Ignacio de Márquez, Juan Vargas, el general José María Mantilla y los coroneles José María Gaitán y Francisco Barriga.[7] Aunque la capitulación fue ratificada por el presidente Mosquera, el 4 de septiembre volvieron a reunirse los comisionados para acordar que los once ciudadanos que debían salir exiliados pudieran permanecer en Bogotá sin que fueran perseguidos.

El Batallón Callao le propuso el 28 al general Urdaneta como secretario de guerra, que asumiera la presidencia, ante lo cual prefirió que el presidente Mosquera continuara al frente del gobierno, por lo que el propio Urdaneta sugirió al Presidente que verificara la lealtad de las tropas con su administración. Como estas le plantearan que su subordinación dependía de la disposición de propiciar el regreso de Bolívar a la jefatura del Estado, Mosquera consultó la situación con el Consejo de Estado, el cual se orientó apartarse de la presidencia al no tener la capacidad de mantener la gobernabilidad, por lo que Mosquera se abstuvo de continuar con sus funciones presidenciales.

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Mosquera. Caycedo.

Gobierno de Urdaneta

Más información Secretariado, Nombre ...
Gabinete
SecretariadoNombrePeriodo
Relaciones ExterioresVicente Borrero1831
Juan García del Ríoabril-mayo de 1831
Interior y JusticiaEstanislao Vergaraseptiembre de 1830-abril de 1831
José María del Castillomayo-junio de 1831
HaciendaJerónimo De Mendozaseptiembre de 1830-1831
Guerra y MarinaGB Joaquín Parísseptiembre de 1830
GD José Miguel Peyoctubre de 1830-junio de 1831
GB José María Obandojunio de 1831
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Apoyo Provincial a la Dictadura

Al gobierno interino en cabeza de Urdaneta se le denominó dictadura por haber quedado cesante el presidente legítimo tras una derrota militar. Adicionalmente no sesionaba el Congreso, que debía ser elegido a partir de la expedición de la Constitución de 1830. Es por ello que su posesión se dio el 5 de septiembre de 1830 ante el Concejo Municipal de Bogotá, presidido por Francisco Urquinaona como jefe político y Andrés María Marroquín como alcalde de primer voto, representantes que se pronunciaron en nombre de la capital a favor del regreso del Libertador y respaldando la condición de encargado de la presidencia de Urdaneta, comprometido a enviar una comisión para que le suplicara a Bolívar que asumiera las riendas del Estado.

Para garantizar la gobernabilidad, Urdaneta debía lograr que las demás provincias se manifestaran en favor de su Presidencia y del regreso del Libertador. Procedió el jefe político de Honda y gobernador encargado Antonio María Monroy a convocar a los habitantes, que votaron por respaldar al gobierno. El 10 de septiembre se pronunció en el mismo sentido Mompós y el 11 de septiembre la provincia de Boyacá en cabeza del prefecto y del comandante general, coronel Pedro José Mares y general Justo Briceño, adhiriéndose los cantones de Santa Rosa y Bucaramanga. Valle del Cauca manifiesto el 18 de septiembre su apoyo a Urdaneta.

Resistencia de López y Obando en Cauca

Mientras las provincias de Antioquia, Magdalena, Neiva y Pamplona se apresuraban a respaldar la posición de Bogotá, las tensiones entre el gobierno y Cauca eran crecientes, gracias a las acusaciones que recaían contra los generales José Hilario López y José María Obando como posibles autores del asesinato del general Antonio José de Sucre. El 22 de agosto, ambos comandantes le habían solicitado al gobierno la apertura de un juicio que les permitiera limpiar su nombre, por lo que desde el primer día de la dictadura Urdaneta, el general Joaquín París les notificó la aceptación de su petición como secretario de guerra, ordenando que Obando entregara del comando de la división de Cauca al coronel Diego Whittle, y que López hiciera lo propio de la comandancia general de Cauca primero al coronel Eusebio Borrero y luego al general de brigada Pedro Murgueitio.

A la vez, el secretario París llevó a cabo un aumento del pie de fuerza a 5 mil hombres y 600 caballos del Ejército del Centro, conformado por las divisiones Callao y Boyacá al mando del coronel José Florencio Jiménez y del general de brigada Justo Briceño, a su vez integradas por los batallones Callao y Cazadores y los escuadrones de húsares Callao y Bogotá, por los batallones Ligero de Socorro y primero de Tunja más los escuadrones 2° y 3° de Ayacucho.

El expresidente Bolívar dio respuesta a la comunicación de Urdaneta mediante proclama del 18 de septiembre emitida en Cartagena, expresándose en su favor e invitando a los colombianos a "reuniros en torno al gobierno que el peligro común ha puesto a vuestra cabeza",[8] y ofreciendo "ponerme en marcha para esa capital, a reiterar mis protestas solemnes de obedecer las leyes y las autoridades actualmente constituidas, hasta que las elecciones constitucionales nos proporcionen los beneficios de un cuerpo legislativo y de los nuevos magistrados que nos de los sufragios de la nación".[9]

Urdaneta pronunció una proclama el 14 de octubre exaltando la manifestación de Bolívar, que no mencionó su voluntad de reasumir el poder; razón por la cual tuvo que comisionar al coronel Vicente Gutiérrez de Piñeres y a Julián Santamaría para entregarle a Bolívar el acta del Consejo Municipal que demandaba su regreso al poder, e insistir en su consentimiento. Entretanto, el expresidente Mosquera le solicitó al Secretario del Interior el pasaporte para salir de la República por Cartagena o Santa Marta. [10]

Como Obando y López no atendieran la orden del secretario París, el general Urdaneta dirigió una proclama a Cauca incitando a los ciudadanos a no ser cómplices de los asesinos de Sucre. El general Pey, nuevo secretario de guerra, optó por borrar de la lista militar a oficiales que se desplazaban sospechosamente a Cauca, desde donde López atacó a Valle del Cauca para anexarla a su jurisdicción, pero encontró la resistencia militar del general Murgueitio, su comandante de armas, respaldado por los habitantes de Cali favorables al regreso del Libertador al poder.

En su asedio, López emitió una proclama el 30 de septiembre, convocando a los caleños a no creerle a los traidores, porque "labráis vuestra ruina y la de todo este hermoso Valle tan digno de buena suerte", exponiendo su causa de conservar y restablecer el orden, respaldado por el batallón Vargas, los húsares de Patía y los refuerzos de Popayán y Caloto.[11] Ante la derrota, López tuvo firmar con Murgueitio una capitulación el 2 de octubre, comprometiéndose a retirar a sus tropas de Valle y devolver el orden en Buenaventura, cantón en el que había logrado avanzar.

El secretario Pey rechazó la capitulación, por considerar a López por fuera de la ley y tener conductas que confirmaban su participación en el asesinato de Sucre; ordenándole a Murgueitio asumir la comandancia general de Cauca. El 30 de octubre se dirigió López a Pey, justificando su rebeldía por las acusaciones emitidas en su contra, y dispuesto a ser juzgado "el día que las garantías hayan recobrado su imperio."[12] Pey le recordó a López que estaba usurpando la comandancia general de Cauca y que las acusaciones directas de Urdaneta obedecían a que el gobierno conocía sus planes, develados al haber ocupado La Plata en la provincia de Cundinamarca y adelantar asonadas contra la provincia de Neiva, y que "la opinión pública, los documentos venidos del Sur y la propia conciencia del Gobierno lo caracterizaban ya como el principal director de los alevosos asesinos que dieron muerte a Sucre";[13] reiterándole la invitación de presentarse a descargos en Bogotá junto con Obando.

Otros Intentos de Sublevación

Luego de la derrota de López, José Lima sofocó en Riohacha un intento de sublevación contra el gobierno liderado por Carujo. En la cuesta de Mogotes y en Vélez tuvo que intervenir el general Briceño respaldado por el coronel Reyes Patria como comandante de Pamplona, así como en Cúcuta cuando tropas del coronel José Concha atacaron la ciudad el 2 de noviembre, resultando muerto ese comandante (abuelo del futuro presidente José Vicente Concha) y perseguidos los invasores hasta Táchira. El 3 de noviembre manifestó Pasto su apoyo al gobierno. El 9 de noviembre de 1830, la comandancia de armas reportó al gobierno la detención en Pore del general Juan Nepomuceno Moreno, por ser contrario al retorno del Libertador y del ejercicio de Urdaneta como presidente interino.

El 16 de noviembre se reunió la asamblea de Cauca en Buga, para apoyar al gobierno y el regreso del Libertador. Al estar la situación bajo control, el 21 de noviembre se dirigió Urdaneta a Bolívar insistiéndole que asumiera el poder ejecutivo. El 30 de noviembre, el secretario del interior le informó al general Páez el resultado de su asalto a Cúcuta, rogándole no continuar el mismo camino para evitar una declaratoria de guerra.[14] El 5 de febrero firmó un convenio el general Justo Briceño, comandante general de Boyacá, con el ejército venezolano establecido en la frontera, comprometiéndose ambos países a no cruzar el río Táchira, ni aumentar sus efectivos ni afectar el libre tránsito de personas, quedando la vigencia de lo acordado a merced de los respectivos gobiernos, cuyos términos solo podrán dar lugar a hostilidades mediante una declaratoria de guerra.[15]

El general José Sardá tuvo que sofocar insurrecciones en Santa Marta en el mes de diciembre, momento en el que se pronunció el jefe político de Popayán, Francisco José Quijano, indicándole al Gobierno que la asamblea de Buga no era legítima y que mediante acta del 1° de diciembre, las instituciones locales optaron por anexar Popayán a Ecuador, tras igual decisión tomada por Buenaventura y Pasto. El 21 de diciembre respondió el secretario del interior invitando a que se deshiciera la decisión de Popayán para que el gobierno central no tuviera que anularla por la fuerza.[16]

El 10 de diciembre resolvió Panamá integrarse al gobierno de Bogotá, mientras que el 16 del mismo mes se designó a Cali como nueva capital de Cauca, [17] mientras que el 31 de diciembre le comunicó el gobierno al presidente Flores de Ecuador la ilegalidad de los manifiestos de Pasto, Buenaventura y Popayán, solicitándole que no les diera validez.

Ejecutorias de la Dictadura

En el periodo inicial de estabilidad de su gobierno, Urdaneta revocó la facultad que el general Caycedo le había otorgado a los prefectos y gobernadores de presidir los consejos municipales de sus cantones, limitando esa capacidad a los Jefes Políticos de cada jurisdicción. Mediante decreto del 20 de septiembre eliminó la obligatoriedad de firma de abogado para pedimentos, ante la ausencia de letrados en muchas zonas del país. El 23 de septiembre Urdaneta eliminó el decreto del presidente Caycedo de retención de una cuarta parte del salario a los funcionarios públicos, que llevaban cuatro meses sin recibir sueldo.

Urdaneta decretó el 24 de septiembre ocho días de luto por la muerte de Jorge IV, rey de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El 26 de octubre se creó el requisito de todo funcionario del Estado de acreditar estar al día con hacienda para poder posesionarse. Reconocida la independencia de Colombia por parte del rey de Francia, el 7 de marzo de 1831 expidió Urdaneta un decreto garantizando los derechos de los súbditos franceses mientras se concluía el tratado de amistad propuesto por ese reino. [18]

Urdaneta habilitó a los jueces políticos de todos los cantones a castigar ladrones de menor cuantía donde no hubiera jefe de policía. El 19 de octubre sometió la flotilla al mando de F. Aldecreus a Riohacha, ciudad tomada por Camilo Mendoza que alegó la anexión del territorio a Venezuela.

Mediante decreto de noviembre 6, Urdaneta le devolvió la facultad de juez de primera instancia de causas de hacienda a intendentes y gobernadores, al haber sido sustituidos por letrados. El 9 de noviembre restableció el cantón de Moniquirá en la provincia de Socorro.

Caída de la Dictadura

Muerte del Libertador

El 17 de diciembre de 1830, murió el libertador Simón Bolívar en Santa Marta, hecho que golpeaba la legitimidad de la permanencia de Urdaneta en el poder, pues su razón de ser en la presidencia era la interinidad mientras Bolívar retomaba el cargo. La posición oficial del general Urdaneta solo se conoció hasta el 9 de enero, mediante una proclama en la que anunció "dictar aquellas medidas que demandan el reposo y bienestar de los que viven sometidos al gobierno nacional y de negociar con los que no lo están, los medios para llegar a un avenimiento que tenga por resultado reorganizar a Colombia".

Convocatoria del Congreso

El 10 de enero decretó Urdaneta un mes de luto por la desaparición de Bolívar y convocó al Consejo de Ministros, el cual propuso el 12 de enero que se convocara a una convención de los departamentos, provincias o pueblos que reconocían la autoridad del gobierno nacional incluyendo a Panamá, encargado de restablecer la unión de todas las partes de la República a la luz de la constitución vigente.

Urdaneta convocó al día siguiente la Convención de Villa de Leiva a las provincias de Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena y Panamá mas los territorios que llegaren a reconocer al gobierno. Urdaneta convocó el 18 de enero a elecciones de las cámaras regionales para el 1° de mayo y las asambleas electorales para elegir diputados a la convención.

Nuevas Sublevaciones contra el Gobierno

Palmira

El debilitamiento que la muerte de Bolívar propició al gobierno de Urdaneta le dio argumentos al general Obando para avanzar con su sublevación. El 15 de enero, José Ignacio González como prefecto de Cauca, declaró interrumpidas las comunicaciones con Popayán. El día 22, el gobierno ordenó someter por las armas a la facción de Cauca que se mantenía contraria. La respuesta de Obando fue la de salir de Patía para reafirmar su liderazgo en su pasó por El Tambo, Timbío y Popayán, donde recibió grandes muestras de apoyo, [19] y avanzó a ocupar Palmira, municipio al que había llegado el general Murgueza al mando de 400 soldados del batallón Cazadores, los 130 jinetes del 2.° regimiento Húsares de Junín, los 200 milicianos de Cali y los 50 hombres de una compañía del batallón Vargas[20], integrados por oficiales vencidos en El Santuario, que no gozaban de la confianza del gobierno.

A la llegada de Murgueza, el general Murgueitio marchó a Palmira a reunir sus tropas, al igual que el coronel Posada Gutiérrez con su columna de La Plata. Palmira es ocupada y se impide la llegada de Murgueitio y de Posada. Dos destacamentos de la caballería dictatorial adscritos al batallón Cazadores, terminan adhiriendo a Obando luego de convencer al comandante Bustamante que desde el comienzo no estuvo de acuerdo con Urdaneta.[19][21]

Murgueza avanzó sobre Palmira al enterarse de la retirada de Murgueitio y de Posada, pero el capitán Nicolás Madiedo que ya había pactado colaborar con Obando, dividió en dos la vanguardia de Murgueza, lo que le permitió a Obando atacar a los dictatoriales en la llanura abierta de Badeo, donde estaba la hacienda El Papayal, a las 05:00 horas del 10 de febrero de 1831, avanzando por el centro. Este movimiento lo resistió una compañía del Vargas con 200 milicianos de Cali liderados por el capitán Luis Quintero y el comandante Manuel J. Collazos, pero su esfuerzo fue inútil.

El escuadrón de húsares, diezmado por los dos destacamentos perdidos el día anterior, intentó defender la retirada y reunión del Cazadores, pero acabó replegado, huyendo el general con 12 húsares y 8 oficiales hacia Cali.[20]

Neiva

El revés de Palmira llevó al coronel Posada a designar el 7 de marzo a Francisco Borrero y al presbítero José Joaquín Geraldino como comisionados para proponerle a Obando un mes de tregua, la cual aprobó la Secretaría de Guerra al día siguiente. El 17 de marzo estalló en Neiva una revolución en la que la mayoría de personalidades de la ciudad se manifestaron en contra de Urdaneta, dando prisión al gobernador de la Provincia, Manuel Arjona.

Aunque Posada quiso marchar contra la revolución desde su posición en Yaguará, optó por proponer a Arjona que exigiera su libertad y convocara un Cabildo capaz de decidir la voluntad de la Provincia, resultado que sería respetado por su Columna. Como los vecinos levantaran la prisión de Arjona y éste convocara al Cabildo, la manifestación fue en favor de la restitución del presidente Mosquera y un llamado al coronel Posada a unirse a su causa, éste le manifestó a los neivanos el 24 de marzo su no posición de no interferir en la voluntad popular y solo usar las armas cuando se violentara la ley, marchando el comandante de armas a Neiva, donde se convenció de que la solución posible consistía en que Urdaneta procurara el regreso al poder del vicepresidente Caycedo, propuesta que le comunicó al Gobierno el 25 de marzo; la cual respondió Pey con una negativa, considerando ilegítima la elección de Mosquera y argumentando que de todas maneras su mandato había finalizado en febrero, resultando tan ilegítimo restituirlos como sostener al gobierno.[22]

Como los vecinos de Neiva impidieran la salida de la ciudad de la columna al mando del coronel Posada, este convocó a un consejo de guerra el 27 de marzo, que mayoritariamente respaldó el regreso del vicepresidente Caycedo al poder, manifestándole al general Urdaneta su respeto como general en jefe del Ejército y solicitándole que propiciara la transición, decisión que le comunicó Posada a ambos comandantes.

Cartagena

Milicias de los cantones de Soledad y Barranquilla al mando del capitán Policarpo Martínez, atacaron el 12 de febrero a la costa de Barlovento en Cartagena, luego de un trabajo previo de incitación contra el gobierno entre la población. La acción armada fue contrarrestada por el general Ignacio Luque, comandante de Armas de Magdalena, que llegó el 15 a Agua de Paubla, donde el coronel Vesga ofreció alternativas para evitar una confrontación bélica.

La negativa de los sublevados se vio respaldada por las poblaciones vecinas y la captura del parque de Barranquilla. Luque mantenía el sitio con el batallón Pichincha, el batallón Yaguachí y el escuadrón de húsares. Procedió el prefecto de Magdalena, Juan De Francisco Martín, a expulsar con destino a Jamaica a los sospechosos de liderar la sublevación, señores Enrique Rodríguez, Manuel Marcelino Núñez, Jorge López, Calixto Noguera, Manuel Aranza, Juan José Nieto, Diego Martínez, Alejandro Salgado, Francisco Correa, Julián Figueroa, Miguel Grau, Juan Suárez, Damián Berrío, Pedro Daza y Jerónimo Echeona; mientras que el general Luque combatía frontalmente a Martínez, logrando el 20 de febrero la victoria definitiva en la hacienda de Sans Souci, a pesar de la cantidad de adversarios que alcanzaban los 500 efectivos;[23] lo que permitió que las tropas oficialistas retomaran el control de Sabanalarga, Soledad y Barranquilla.

Los 15 expulsados no tomaron el destino decretado por el Prefecto, procurando sumarse al bando de sublevados, arribando a Solanilla y confirmando las sospechas del mandatario provincial. En la persecución de los sediciosos, las tropas de Luque capturaron un bongo y un flechero en Pedraza y lograron la rendición en Ciénaga del capitán Perlaza, mientras que la columna del general Carmona salió tras reductos fugados por Pivijay, a los cuales las tropas del general Sardá salieron a evitar su salida a Venezuela por Valledupar.

Toma llanera a Sogamoso

El general Juan José Reyes Patria, comandante de armas de Casanare, salió a Monguí a confrontar a 400 llaneros que habían ocupado la población, al mando de dos compañías del batallón de línea y una de milicias de Sogamoso, con las que logró su dispersión, persiguiéndolos hasta Labranzagrande, municipio del que huyó un grupo, mientras que el que se mantuvo fue atacado por el coronel Molano. Derrotados, los llaneros fueron perseguidos hasta el alto del Gallinazo, logrando las tropas la captura de 25 sediciosos, caballos y ganado, muy a pesar de las condiciones de inferioridad logística de las tropas.

Facción de Ubaté

El 19 de marzo de 1831, el juez político del municipio, Tomás Escallón, recibió el reporte de Policarpo Uricoechea sobre la recogida que hizo el coronel Juan José Neira de 22 caballos de su hacienda Siatama. Al día siguiente, mientras Escallón escribía el requerimiento para que Neira explicara el motivo de su accionar, se verificó en la plaza principal del municipio la formación del batallón con arengas en defensa de la Constitución. Acto seguido, el coronel Mariano Acero le solicitó a Escallón convocar al cabildo, a lo que el juez se negó, procediendo salir el oficial el 21 de marzo con numerosa tropa y caballos hacia Guacheta, quedando Ubaté sin efectivos disponibles.

El reporte de Escallón al gobierno llevó a que el general Vicente Gutiérrez de Piñeres, comandante general de Cundinamarca, saliera de Bogotá a contrarrestar a la facción, ocupando Ubaté el 24 y reincorporando al batallón de milicias de infantería que se había llevado Acero.

El revés militar en Badeo provocó una reacción masiva entre los pueblos del llano de Bogotá, que llevó a Urdaneta a convocar al Consejo de Ministros para estudiar las peticiones masivas, cargadas de preocupación por la continuidad del gobierno, planteaban desde borrar de la lista militar a quienes adhirieran a López y a Obando, hasta obligar a los enemigos del sistema a sufragar con su patrimonio los gastos que demandara reducir a los facciosos y conservar el orden.[24] Tras su revisión, el gobierno se afirmó en conservar el orden y la tranquilidad interior como lo disponía la Constitución, ejercer la facultad de remover funcionarios cuando lo estimara conveniente, ejecutar debidamente las sentencias por el atentado del 25 de septiembre contra el Libertador, no emplear a ningún oficial apresado en El Santuario, ratificar los términos de la capitulación del 6 de septiembre, proceder legalmente contra los efectivos que cambiaron de bando en Badeo, y no aplicar medidas confiscatorias por ser inconstitucionales.

El 4 de marzo de 1831, Buenaventura Ahumada como prefecto de Cundinamarca, le otorgó un plazo de 25 días a los habitantes de la Provincia que fueran contrarios al gobierno para solicitar el pasaporte correspondiente, incorporando a los demás residentes a las milicias y advirtiendo la aplicación de la ley para los que fueran cómplices de acciones contra el gobierno.[25]

Batalla de Abejorral

Carlo Castelli.

La batalla del Abejorral se refiere a dos enfrentamientos armados consecutivos sucedidos en abril de 1831 entre las fuerzas constitucionalistas del coronel Salvador Córdova y las dictatoriales del comandante Núñez primero y del coronel Castelli después, ambos con victoria de Córdova.

Los revolucionarios avanzaron hasta el Abejorral,[26] donde el comandante Miguel Núñez intenta detenerlos con 200 hombres,[27] pero los rebeldes consiguen flanquearlo.[26] A pesar de la posición ventajosa de Núñez, tras un breve tiroteo, los dictatoriales se dispersaron y dejaron más de 60 prisioneros, 100 fusiles y 10.000 cartuchos. Al amanecer siguiente llegó Castelli, quien de inmediato atacó aprovechando que los constitucionalistas no acababan de perseguir a los vencidos el día anterior, atrincherándose detrás de las tapias del cementerio. Pero los revolucionarios ocuparon las posiciones que antes había ocupado Núñez y forzaron las defensas dictatoriales, haciendo que Castelli huyera sin ordenar el cese de fuego.[27] Fue completamente vencido y toda su tropa y equipamiento fueron a manos de Córdoba.[28]

Batalla de Cerinza

Juan Nepomuceno Moreno.

La Batalla de Cerinza fue un enfrentamiento militar —en el marco de la disolución de la Gran Colombia— librado el 26 de abril de 1831 entre las tropas constitucionales del general neogranadino Juan Nepomuceno Moreno y las dictatoriales del también general venezolano Justo Briceño, enviado por el General Rafael Urdaneta.

Rebeliones en todo el país fueron acorralando a Urdaneta hasta que el 15 de febrero de 1831, en Pore, el coronel José María Gaitán y el capitán José Manuel Lasprial proclamaron un nuevo levantamiento en Casanare. La asamblea allí reunida le pidió al general Moreno liderar un ejército llanero hacia la capital. Urdaneta todavía conservaba 5.000 veteranos en Tunja y Cundinamarca pero su situación era tan crítica que el 10 de enero una junta de personalidades de Bogotá le aconsejó convocar un congreso constituyente sin incluir a Ecuador ni Venezuela.

Partieron a comienzos de abril y estaban armados por José Antonio Páez. Avanzaron por Morcote y Paya, cruzaron la cordillera de los Andes por el páramo de Pisba, donde el frío causó bajas a los llaneros. El 23 de abril llegaron a Socha, donde enviaron una misiva del general Briceño y el coronel Reyes Patria, jefes del ejército dictatorial en Sogamoso, exigiendo su rendición. Sin esperar respuesta cruzaron a nado el río Chicamocha en la noche por estar bloqueado el puente. El 25 de abril ocuparon Cerinza y al día siguiente las fuerzas dictatoriales intentaron asaltar el pueblo, lo que consiguieron brevemente, pero una feroz carga llanera los hizo dispersarse en pocos minutos. Reyes Patria es capturado en un páramo cuando se separa de su destacamento. Briceño se retiró a Tunja con 400 supervivientes, donde fusiló a 4 oficiales enemigos, incluido Francisco de Miranda Andrews, de veinticinco años, hijo de Francisco de Miranda y quien había matado en un duelo al cónsul de Países Bajos.

Renuncia de Urdaneta

El 9 de abril de 1831, el general Urdaneta convocó al Consejo de Estado para poner en su consideración una solución al estado del país, poniendo en consideración su renuncia a la Presidencia. La corporación, presidida por Estanislao Vergara, le respondió el 13 de abril que no era su competencia sino del Congreso la de aceptar la renuncia del Presidente de la República, recomendando su continuidad en el cargo. Una vez conocida la decisión, el general Urdaneta volvió a consultar al Consejo de Estado si podía asumir el mando del Ejército para buscar espacios de diálogo con Obando y López o con el coronel Posada, procedimiento que respaldaron los magistrados el 14 de abril, fecha en la que el gobierno nombró a Vicente Borrero y Raimundo Santamaría como comisionados para conversar con el gobernador Arjona y el comandante de armas Posada de la provincia de Neiva.

Gobierno Colegiado

Mediante decreto del 15 de abril de 1831, el general Urdaneta dispuso ponerse al mando del Ejército para buscar espacios de negociación con las sublevadas provincias de Cauca y Neiva, y dejando a cargo del Poder Ejecutivo a sus ministros ante la carencia de un vicepresidente. En consecuencia, a partir del 16 de abril ocuparon la Presidencia de la República los secretarios de Interior y Relaciones Exteriores Juan García del Río, el secretario de hacienda Jerónimo De Mendoza y el secretario de guerra general de división José Miguel Pey . El secretario Estanislao Vergara había renunciado a su cargo el mismo 15 de abril, siendo suplida su ausencia por García del Río.

Como el 14 de abril se hubiera sublevado el cantón de Zipaquirá, el general Urdaneta había nombrado a José Ignacio París Ricaurte como comisionado para mediar una solución pacífica. Como París le reportara a García del Río que los rebeldes no cedían en su posición de exigir que el Consejo de Ministros le entregara el Poder al que había en ejercicio el 30 de agosto de 1830, los encargados del poder ejecutivo le notificaron a París el cese de su comisión el 17 de abril, procediendo el general en jefe Luis Perú De la Croix a ocupar por la fuerza a Zipaquirá, operación que reportó como exitosa.

Caycedo se Declara en Ejercicio de la Presidencia

El 14 de abril, el general Caycedo le comunicó desde Purificación al general Urdaneta, que se había declarado en ejercicio del Poder Ejecutivo, designando a Pedro Mosquera como secretario del interior para la ejecución del respectivo decreto y a José María Céspedes como comisionado ante el gobierno de Urdaneta para dar a conocer la decisión. García del Río le respondió el 19 de abril a Caycedo con base en la decisión del Consejo de Estado de no encontrar legalidad de su pretensión, exhortándole a reunirse con el general Urdaneta, para lo cual el gobierno encargado le ofreció desmilitarizar Honda como posible punto de encuentro.[29]

Organización del Ejército del Centro

El 18 de abril, el general Urdaneta organizó el Ejército del Centro como comandante, quedando al mando de las divisiones Callao y Boyacá como de la brigada de Bogotá. En el Estado Mayor General nombró al general Perú De la Croix como jefe y como miembros a los generales de brigada Julián Infante, Juan Gómez y Juan MacKintosh; al coronel Silverio Abondano como ayudante y al comandante efectivo Hugo Hughes como segundo ayudante. Como edecanes al coronel Diego Viana y al comandante efectivo Gabriel Granados. En la división Callao confirmó Urdaneta al general Jiménez como comandante, al coronel Ramón Soto como comandante del batallón 1° Callao, al comandante Luciano Soto al frente del batallón 2° Callao y como cirujano al mayor Jorge Henrique Mayne. En la división Boyacá fue comandante el general Justo Briceño, el primer comandante Calasancio Gómez al frente del batallón ligero de Socorro, el coronel Joaquín Jerez como comandante del batallón 1° de línea de Tunja. La brigada de Bogotá quedó al mando del coronel Antonio Gravete, el coronel Juan Johnson comandando el recién creado batallón Rifles, el comandante José Vargas al frente del batallón 1° de milicias de infantería.

Avanzada de López y Posada en Cundinamarca

El 19 de abril le respondió el general López al gobierno su imposibilidad de aceptar a los comisionados Borrero y Santamaría y en su calidad de comandante en jefe del ejército en operaciones, comprometiéndose a no avanzar más allá de las aguas de Funza donde ya tenía tropas apostadas, y a la espera de la validación de los comisionados de parte del vicepresidente Caycedo, q quien reconocían encargado del poder ejecutivo. En la misma fecha hizo lo propio el coronel Posada desde Fusagasuga, presentándose como comandante general de la División Cundinamarca a órdenes del general Caycedo.

Suspensión de Hostilidades

El 20 de abril designó el general Caycedo en la hacienda Peñalisa a dos comisionados para conferenciar con el gobierno y declaró 15 días de suspensión de hostilidades para propiciar en Las Juntas una entrevista con el general Urdaneta. Juan García Del Río confirmó su presencia el 27 de abril junto al general Perú de la Croix y José María Del Castillo como acompañantes del general Urdaneta.

Convenio de Las Juntas de Apulo

El 28 de abril de 1831, se celebró un convenio entre Urdaneta y Caycedo, como resultado de las conversaciones que habían iniciado el día anterior. Como resultado, las partes se comprometieron a influir entre sus partidarios para propiciar la subordinación a un único gobierno de los departamentos del Centro; a olvidar todo lo pasado; el aseguramiento de toda propiedad, grado y ascenso concedido por cada parte; el mantenimiento de la organización militar comandada por Caycedo y Urdaneta, hasta su sometimiento a un nuevo gobierno; el regreso a sus casas de las milicias convocadas a las tropas; y la abolición de la distinción entre granadinos y venezolanos.

Renuncia Definitiva de Urdaneta

Desde Funza, el general Urdaneta le comunicó con fecha 30 de abril al Consejo de Estado, su renuncia irrevocable al Poder Ejecutivo, solicitándole la designación de un nuevo Presidente; ante lo cual en la misma fecha, el órgano consultivo designó por unanimidad al general Caycedo como Presidente de la República en consideración de la Convención de Apulo y confirmó que el Consejo de Ministros ejercería el gobierno hasta que Caycedo asumiera en propiedad el cargo, hecho que se produjo en Bogotá el 3 de mayo de 1831.

Consecuencias

Repúblicas de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, surgidas tras la disolución grancolombiana.
La sección «Presidencias de Colombia (1830-1831)» no se encuentra

Véase también

Referencias

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