Diócesis de Ceuta
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| Diócesis de Ceuta | ||
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| Dioecesis Septen(sis) (en latín) | ||
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| Catedral de la Asunción | ||
| Información general | ||
| Iglesia | católica | |
| Iglesia sui iuris | latina | |
| Rito | romano | |
| Sufragánea de | archidiócesis de Sevilla | |
| Fecha de erección | 4 de abril de 1417 (como diócesis) | |
| Bula de erección | Romanus Pontifex | |
| Fecha de supresión | 5 de septiembre de 1851 | |
| Localización | ||
| Catedral | de la Asunción | |
| Localidad | Ceuta | |
| Ciudad autónoma | Ceuta | |
| País |
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Localización y extensión de la diócesis | ||
| Jerarquía | ||
| Obispo | sede vacante | |
| Vicario general | p. Francisco Jesús Fernández Alcedo | |
| Administrador apostólico | Ramón Darío Valdivia Jiménez | |
| Estadísticas | ||
| Superficie | 18.5 km² | |
La diócesis de Ceuta (en latín: Dioecesis Septensis) fue una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trataba de una diócesis latina, sufragánea de la archidiócesis de Sevilla. Debido a la situación histórica particular derivada de implementación parcial del concordato de 1851 por el cual la diócesis de Ceuta debe extinguirse e integrarse a la diócesis de Cádiz y Ceuta, se conservan vigentes por separado instituciones de la diócesis de Ceuta.[nota 1] Desde el 22 de noviembre de 2025 la diócesis de Cádiz y Ceuta es sede vacante y su administrador apostólico es el obispo Ramón Darío Valdivia Jiménez.[nota 2]

La diócesis unida de Ceuta tiene 18.5 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en la ciudad autónoma de Ceuta, en la costa septentrional de África.

La sede de la diócesis de Cádiz y Ceuta se encuentra en la ciudad de Cádiz. En Ceuta, en donde hay un vicario general para la diócesis unida de Ceuta, se encuentra la Catedral de la Asunción y el Santuario de Santa María de África.
En 2023 en la diócesis de Ceuta existían 8 parroquias: Catedral de la Asunción, Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora del Valle, San Idelfonso y Santa Beatriz de Silva, San José, San Juan de Dios, Santa María de África y Santa Teresa de Jesús.[1]
Historia
Orígenes
La ciudad de Ceuta entró en la geografía antes que en la historia. Su privilegiada situación como puerta entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, como puente entre Europa y África hacen que aparezcan en derroteros y cartularios, como topónimo, antes de que existiera como urbe. Hallazgos de arqueología submarina hacen remontar el uso de sus fondeaderos varios siglos atrás de la Era, pero es hacia el 11 a. C. cuando se detecta actividad en su factoría de salazones.
Se ha documentado una comunidad cristiana existente en el siglo IV, siendo prueba de ello la basílica Tardorromana. Tras cuatro siglos de dominación romana, la ciudad cayó en 429 en poder de los vándalos, liderados por su rey Genserico. La comunidad cristiana de Ceuta envió a un sacerdote al Concilio de Cartago del 484, convocado por Hunerico.[2] En 534, el general bizantino Belisario reconquistó Septem, en las campañas en el norte de África de la Recuperatio Imperii emprendidas por el emperador Justiniano. La dominación fue breve, cayendo de nuevo en manos visigodas tras la retirada de los bizantinos. En el año 675, el rey visigodo Wamba quemó 270 naves enemigas cuando volvió a tomar la ciudad, e instaló un conde leal a su reino.[3]
La rendición ante los musulmanes tuvo lugar en 709 y quedó una pequeña comunidad mozárabe. Los siete siglos de dominación islámica fueron variables en cuanto a la tolerancia de otras religiones. En el siglo XIII, con los almohades, hubo un arrabal cristiano con iglesia y sacerdote, incluso antes del martirio de san Daniel y sus compañeros en 1227. También en esta centuria hubo un obispo al menos.
Conquista por los portugueses
Tras la conquista de Ceuta por los portugueses el 24 de agosto de 1415, la primera preocupación del rey Juan I de Portugal fue erigir allí una diócesis. De inmediato, con bula de Cruzada, se bendijo la mezquita como iglesia parroquial. Mediante la bula Romanus Pontifex del 4 de abril de 1417, el papa Martín V encargó a los arzobispos de Braga y de Lisboa que examinaran la situación y los autorizó a proceder a la erección de la diócesis si fuera necesario, lo que hicieron. Cuatro años después Martín V confirmó el nombramiento del primer obispo, Aymar de Aurillac, que era obispo de Marruecos.[4] El 4 de septiembre de 1420 se consagró la catedral diocesana, creada a partir de la anterior mezquita. Esta iglesia, que según testimonios del siglo XV era rica en 180 columnas de mármol de diferentes colores,[5] cayó en ruinas y fue sustituida por una nueva catedral, construida entre 1685 y 1731. El 6 de septiembre de 1420 los arzobispos de Braga y de Lisboa asignaron por límites de la diócesis a todo el Reino de Fez (sultanato meriní) y las villas y poblaciones marítimas más próximas a la ciudad de Ceuta y pertenecientes al Reino nazarí de Granada.[6]
Originalmente la nueva diócesis era sufragánea de Lisboa, a excepción del período 1540-1570 en que estuvo sujeta a Évora. Su jurisdicción territorial varió varias veces a lo largo del tiempo. A partir de 1444 algunos territorios de la península ibérica fueron agregados a la diócesis de Ceuta. Los obispos de Ceuta residían en general en la Corte portuguesa, hasta que en 1512 un acuerdo entre el obispo Enrique de Coímbra y el arzobispo de Braga, transfirió Olivenza (entonces en el sureste de Portugal y desde 1801 parte de España), Campomayor y Ouguela, a la jurisdicción de Ceuta a fin de que allí fuera establecida la sede episcopal.[7] Mediante un contrato entre el obispo de Ceuta y el arzobispo de Braga fechado el 20 de septiembre de 1512, confirmado por el papa León X el 25 de junio de 1513, Olivenza fue reunida a la diócesis de Ceuta a cambio de la cesión de la administración eclesiástica de Valença a Braga, lo que tuvo lugar en 1514.[8]
El 9 de junio de 1570 el papa Pío V mediante la bula Super cunctas erigió la diócesis de Elvas, incluyendo Olivenza, Campomayor y Ouguela, por lo que Ceuta fue unida a la diócesis de Tánger, haciendo a la diócesis unida sufragánea de Lisboa.[9] Debido a conflictos entre la Santa Sede por el Padroado de la Corona portuguesa la diócesis de Tánger-Ceuta permaneció vacante durante algunas décadas a mediados del siglo XVII.
Bajo la corona de España
Al hacerse Felipe II del trono portugués se mantuvo la estructura del obispado pero, cuando en 1640 Portugal se sublevó, Ceuta mantuvo su fidelidad a Felipe IV. La muerte del prelado Gonzalo de Silva en 1645 sin estar resuelto el conflicto dio lugar a una larga sede vacante, durante la cual ambas coronas presentaron candidatos a la sede unida, por lo que la Santa Sede no se decidió a tomar partido y Tánger (por Portugal) y Ceuta (por España) fueron administradas de facto por separado.
Con el tratado del 16 de febrero de 1668 el territorio de Ceuta quedó definitivamente incorporado al reino español, poniendo así fin formal a la dominación portuguesa. Esto determinó el fin de la unión con Tánger, decidida el 16 de diciembre de 1675, cuando el papa Clemente X restableció la diócesis de Ceuta, a la que se unieron los territorios de la diócesis de Tánger, que había sido suprimida. Al mismo tiempo, la sede de Ceuta pasó a formar parte de la provincia eclesiástica de la archidiócesis de Sevilla, nombrándose a Antonio Medina Cachón como obispo.
Unión con Cádiz
El concordato entre el Estado español y la Santa Sede firmado el 16 de marzo de 1851 estipuló en su artículo 5 que la diócesis de Ceuta debía ser agregada a la diócesis de Cádiz, la cual tomaría el nombre de ambas sedes, sería sufragánea de Sevilla, y se debía nombrar un obispo auxiliar para Ceuta. El artículo 21 estipuló que el cabildo de la catedral de Ceuta debía convertirse en una colegiata parroquial,[10] por lo que la unión sería extintiva para Ceuta y el resultado sería el de una diócesis única con una única catedral. El concordato fue confirmado mediante la bula Ad vicariam del papa Pío IX el 5 de septiembre de 1851, que expresa: «decretamos que entretanto no se innove nada hasta que la misma convención sea enviada para su perfecta ejecución y se hayan emitido otras de nuestras cartas apostólicas acerca de esta nueva circunscripción de las diócesis.»[11] Por real decreto de 17 de octubre de 1851 se dispuso «continuarán los actuales arzobispados, obispados y territorios exentos hasta que se determinen y tengan cumplido efecto los nuevos límites y demarcación particular de cada diócesis (...) Tambien continuarán las iglesias metropolitanas, catedrales y colegiales sin alteración hasta que se organicen con arreglo al Concordato».[12]
Estando vacante la sede de Ceuta, el obispo de Cádiz Domingo de Silos Moreno no tomó posesión de ella y falleció el 9 de marzo de 1853. Su sucesor, Juan José Arbolí y Acaso tampoco lo hizo y el siguiente, Félix María Arriate y Llano, se negó a hacerse cargo también de la diócesis africana si no se nombraba el obispo auxiliar estipulado en el concordato (que en 1874 el gobierno español y la Santa Sede habían acordado desistir de nombrar), que por lo tanto quedó administrada por los vicarios capitulares sin innovaciones en su estatus.
En 1876 un primer acuerdo permitió el nombramiento de administradores apostólicos residentes con carácter episcopal y con título de in partibus infidelium, que fueron dos: Ildefonso Infante y Macías, obispo titular de Claudiópolis de Isauria, y José Proceso Pozuelo y Herrero, obispo titular de Antipatride. En junio de 1879 el obispo de Cádiz, Jaime Catalá, aceptó el cargo de administrador apostólico de Ceuta y los siguientes 3 obispos de Cádiz recibieron también el nombramiento de administradores apostólicos de Ceuta.[nota 3]
El 12 de abril de 1933 el nombramiento del entonces patriarca de las Indias Occidentales (título que retuvo), Ramón Pérez y Rodríguez, se hizo por primera vez como obispo de Cádiz y Ceuta. De esta forma se unieron las diócesis en un obispo único sin dar pleno cumplimiento al concordato de 1851, ya que no hubo bula papal de fusión, la catedral y el cabildo de Ceuta no pasaron a ser una colegiata parroquial, se nombró un vicario general separado del de Cádiz y no un obispo auxiliar con residencia en Ceuta. Al fallecer Pérez y Rodríguez el 19 de enero de 1937 y comenzar la guerra civil española, el cabildo de la catedral de Ceuta eligió un vicario capitular, lo que continuó realizando en sede vacante, conservando la integridad nominal de la diócesis en vías de una completa integración.[13]
