Domingo de Guzmán

religioso español y santo de la Iglesia católica From Wikipedia, the free encyclopedia

Santo Domingo de Guzmán (Caleruega, c. 1170[1][2]-Bolonia, 6 de agosto de 1221) fue un presbítero castellano y santo católico. Fundó en Toulouse la Orden de Predicadores o "dominicos", aprobada por el papa Honorio III en 1216, para predicar a la manera de los cátaros en contra de sus herejías.[3]

Predecesor Cargo establecido
Sucesor Beato Jordán de Sajonia
Nombre de nacimiento Domingo de Guzmán
Nacimiento c. 1170 o 1174 Ver y modificar los datos en Wikidata
Caleruega, Reino de Castilla
Datos rápidos Santo Domingo de Guzmán, Fundador y Maestro General de la Orden de Predicadores ...
Santo Domingo de Guzmán

Santo Domingo de Guzmán por Fra Angélico.

Fundador y Maestro General de la Orden de Predicadores
22 de diciembre de 1216-6 de agosto de 1221
Predecesor Cargo establecido
Sucesor Beato Jordán de Sajonia

Información personal
Nombre de nacimiento Domingo de Guzmán
Nacimiento c. 1170 o 1174 Ver y modificar los datos en Wikidata
Caleruega, Reino de Castilla
Fallecimiento 6 de agosto de 1221jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Bolonia, Sacro Imperio Romano Germánico
Sepultura Arca de Santo Domingo Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia Casa de Guzmán Ver y modificar los datos en Wikidata
Padres Félix Núñez de Guzmán y Juana de Aza
Educación
Educado en Estudio General de Palencia Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Sacerdote católico, fundador de orden o congregación y fraile Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Canonización 1234 por el papa Gregorio IX
Festividad 8 de agosto (rito romano)
Venerado en Iglesia católica, Iglesia anglicana e Iglesia luterana
Orden religiosa Orden de Predicadores Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

El dominico Pedro Ferrando, que escribió sobre este santo hacia 1240, menciona que sus padres se llamaban Félix y Juana. Con los datos que aporta sobre el padre el historiador Rodrigo de Cerrato hacia 1260 se deduce que no perteneció a una familia pudiente que accediese a la nobleza.[1] Una tradición del siglo XIII señala que descendía de los poderosos linajes Guzmán y Aza.[1]

En la década de 1730 los bolandistas pusieron en duda que santo Domingo descendiese de una estirpe noble, como era la de los Guzmán. En 1732 el dominico Joseph Manzano escribió en su Vida y portentosos milagros del glorioso san Isidoro que esta duda sobre santo Domingo no tenía fundamento y en 1737 Pedro Joseph de Mesa Benítez escribió Ascendencia de santo Domingo de Guzmán donde afirmaba que había certeza de eso y se indignaba de que se pensase lo contrario.[4] En 1740 el dominico Antonin Brémond publicó una obra para probar que santo Domingo efectivamente descendía de los Guzmán.[5] Según Géraud de Frachet tanto Domingo como sus hermanos, Antonio y Manés, fueron hidalgos.[6]

Según una leyenda recogida por el dominico Géraud de Frachet en 1259, Juana peregrinó al monasterio benedictino de Silos para rezar ante el sepulcro del abad santo Domingo, muerto en el 1073,[7] y pedirle que le concediera un hijo. El espíritu del abad se habría aparecido a Juana y le habría anunciado que daría a luz a su primogénito, al que quiso llamar Domingo.[6]

Según el dominico del siglo XIII Jordán de Sajonia, Juana tuvo el sueño de que un perro salía de su vientre con una antorcha en la boca antes de tener a Domingo.[8] Ella habría entendido que su hijo llevaría el fuego de Jesucristo al mundo (véase Lucas 12:49). Domingo viene del latín Dominicus, que significa "Del Señor", pero también los religiosos han hecho un juego de palabras en latín con Domini canis, que significaría "el perro del Señor".[9] Este perro se ha representado posteriormente de color negro con manchas blancas.[8] Se decía que la madre de san Bernardo de Claraval, Aleth, había tenido una visión similar, solo que el perro no llevaba una antorcha en la boca y era blanco con manchas rojas.[10]

En una audiencia general del 3 de febrero de 2010 el papa Benedicto XVI declaró sobre Domingo:[11]

Este gran santo nos recuerda que en el corazón de la Iglesia debe arder siempre un fuego misionero, que impulsa incesantemente a llevar el primer anuncio del Evangelio y, donde sea necesario, a una nueva evangelización[11]

Domingo nació en el pueblo castellano Caleruega entre 1170 y 1174.[1] En 1723 el premonstratense José Esteban Noriega citó unos versos falsos de Gonzalo de Berceo que decían que santo Domingo nació el día de san Juan y que había sido canónigo regular de la Orden de San Norberto en el Monasterio de Santa María de La Vid, lo que ha sido repetido por otros posteriormente.[12]

El dominico Thierry de Apoldia escribió en 1290 que la madre de Domingo le amamantó personalmente, sin permitir que lo hiciera una nodriza.[13]

Su madre, Juana, fue beatificada en 1828.[14] Su hermano Antonio fue sacerdote y vivió en un hospital de Silos atendiendo a los peregrinos.[15] Su hermano Manés se hizo fraile dominico, fundó el Convento de Santiago en París y regresó a España para propagar la orden. Manés fue beatificado en 1834.[16]

Géraud de Frachet, dominico del siglo XIII, y Galvano Fiamma, dominico del siglo XIV, han sostenido que Domingo también tuvo una hermana, que a su vez tuvo dos hijos.[8]

Jordán de Sajonia especifica que Domingo estuvo durante sus primeros años cuidado por sus padres y por "un arcipreste, tío suyo". Una tradición muy posterior dice que este último era hermano de su madre y que tenía el arciprestazgo en Gumiel de Izán.[17]

Constantino de Orvieto, dominico del siglo XIII, dice que Domingo, al dejar de ser niño, fue enviado al prestigioso Estudio General de Palencia donde primero estudió con intensidad Artes Liberales y, posteriormente y durante cuatro años, pasó a estudiar con "sumo interés" Teología.[18][nota 1]

Terminó sus estudios y, hacia 1195 o 1196,[20] fue nombrado por el obispo de Osma, Martín de Bazán, canónigo regular en la Catedral de la Asunción de la Virgen de Osma. Probablemente, en los primeros meses o tras un año de prueba en Osma tuvo lugar su ordenación sacerdotal.[20] Por entonces conoció al prior Diego de Acebes, que sucedería a Bazán en el obispado en 1201.[19][21] Domingo, por su parte, tenía el rango de subprior.[22]

El cabildo catedralicio de Osma estaba regido por la Regla de la Orden de San Agustín, pero se estaba cayendo en la relajación de su cumplimiento. Alfonso VIII y los obispos castellanos pidieron al papa Inocencio III una reforma de la regla, que fue aprobada en Letrán en 1199.[22]

Domingo regresó a Palencia para ser regente de la Cátedra de Sagradas Escrituras en el Estudio General. Tras finalizar los cuatro cursos de docencia y magisterio universitario, regresó al cabildo catedralicio de Osma y fue vicario general de la diócesis.[19][21]

El fraile Jordán escribió una oración dedicada a Domingo donde le define como "sacerdote santísimo de Dios" y "confesor admirable". Domingo, por su parte, firmó hasta 1216 como "DOMINGO Canonicus Ecclesiae Oxomensis".[23]

Jordán escribe, sucintamente, que Alfonso VIII de Castilla quería establecer un contrato matrimonial entre su hijo, el infante Fernando, y una doncella noble de "las Marcas".[24] Según el dominico e historiador Luis G. Alonso Getino se conocía como "las Marcas" a las fronteras de los países europeos. La opinión más generalizada es que su intención era casas a Fernando con la princesa Ingeborg de Dinamarca.[25] Hacia 1203 el monarca castellano decidió mandar a ese lugar una embajada presidida por el obispo de Osma, Acebes, que fue acompañado de Domingo. La comitiva pasó por Navarra, Huesca y cruzó los Pirineos.[25]

Tras llegar a su destino, ser bien recibidos y recoger a la prometida, emprendieron el regreso. La doncella falleció por el camino. En su viaje por Europa, Acebes y Domingo tuvieron conocimiento de que había un grupo de paganos conocidos como "cumanos" y decidieron dedicarse a su conversión. Sin embargo, tenían responsabilidades en Osma y necesitaban permiso de la Santa Sede para hacerlo. Por ello, Acebes y Domingo, con algunos miembros de la comitiva, se encaminaron a Roma. En esta ciudad consiguieron audiencia con Inocencio III pero este no accedió a las peticiones de los castellanos.[26]

En la primavera de 1205 cruzaron los Alpes de camino a Castilla y visitaron la abadía del Císter.[26] Acebedo solicitó el hábito de esta orden y la compañía de frailes que le enseñasen esa forma de vida.[27]

Para enfrentar la crisis que se habría en Occitania con los herejes cátaros, Inocencio III se dedicó a mandar legados con plenos poderes, como el de excomunión, el de pronunciar interdictos o el de relevar a los obispos que no fuesen lo suficientemente decididos.[28]

En 1203 el papa designó como legados a dos frailes cistercienses de la abadía de Fontfroide: Raoul de Fontfroide y Pedro de Castelnau. En 1204 el papa mandó unirse a ellos al abad de Santa María del Císter, Arnaud Amaury, con el propósito de liderarlos y dedicar también los esfuerzos a la predicación.[29]

En 1206 los legados cistercienses estaban en Montpellier. Entonces se encontraron con Diego de Acebes y Domingo. El segundo propuso centrarse en la predicación, llevar una vida de pobreza para acallar las críticas y ser itinerantes, imitando en todo la vida de los apóstoles. Los cistercienses le dijeron que si alguna autoridad de la Iglesia católica adoptase esa vida ellos la seguirían con gusto. Entonces el obispo Diego renunció a sus pertenencias y se unió al proyecto de Domingo. Es en este momento cuando Arnaud Amaury decidió regresar a la abadía del Císter y volver con refuerzos y los otros dos legados se unieron a Domingo para predicar en pobreza.[30]

Domingo de Guzmán y Diego de Acebes predicaron en Montpellier sin éxito. Luego lo hicieron en Servian, donde los cátaros Baudoin y Thierry debatieron con ellos durante ocho días, consiguiendo tan solo la admiración de los habitantes que ya eran católicos. Luego estuvieron predicando quince días en Béziers, donde los católicos eran una pequeña minoría con respecto a los cátaros y hasta el obispo había sido suspendido por el papa.[31] En Carcasona predicaron ocho días sin ningún provecho. En la primavera de 1207 en Montreal conocieron al importante predicador cátaro Ghilhabert de Castras y a los diáconos cátaros Benet de Termas y Pons Jordan, así como a un gran número de «perfectos» (cátaros que habían recibido un sacramento llamado consolamentum y vivían de acuerdo a esa fe).[32] El cátaro Arnaut Oth sostuvo que la Iglesia católica era la Babilonia del Apocalipsis y Diego de Acebes quiso demostrarle lo contrario usando el Nuevo Testamento, sin resultados. En Verfeil discutieron con los cátaros Pons Jordan y Arnaut Arrufat, pero no se entendieron bien entre ellos, ya sea por el desconocimiento del latín o por la gran diferencia entre los dos discursos.[33][34] Según un noble local, Bernardo de Villanueva,[35] que formó parte del jurado de los debates de Verfeil, con estos se convirtieron hasta 150 personas al catolicismo.[36]

En 1207 Arnaud Amaury regresó a la región con doce abades y quince frailes para predicar en pobreza como indicaba Diego de Guzmán.[37]

Domingo y Acebes fueron a Fanjeaux, donde convirtieron a un pequeño grupo de perfectas y de mujeres creyentes en el catarismo. Estas fundaron en el santuario de Santa María de Prohuile, con la autorización del obispo de Toulouse Fulco,[38] un monasterio con centro educativo y hospital.[39]

Santo Domingo y los albigenses, cuadro de Pedro Berruguete de entre 1491 y 1499 que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid. Representa el milagro en el cual el cuaderno con los argumentos de Domingo evita el fuego.[40]

Según Jordán, en Fanjeaux ocurrió un milagro cuando se decidió probar las verdades con fuego. Se arrojó al fuego un cuaderno con los argumentos de Domingo frente a los herejes y, atizadas las llamas por un fuerte viento, el cuaderno fue a parar a los pies del jurado nombrado para los debates sin haber ardido. Se intentó dos veces más y sucedió lo mismo.[41]

Diego de Acebes decidió regresar a Osma, según Jordán para recabar apoyos en Castilla para el proyecto de predicación en Occitania.[42] En otoño de 1207 Domingo le acompañó hasta Pamiers, donde se encontraron con Fulco y el obispo de Couserans, Navarre. El conde de Foix puso a disposición de Domingo y Diego el castillo de Castelà en este lugar. La hermana del conde de Foix, Esclarmonda, era una perfecta y tomó parte en los debates. En Pamiers lugar debatieron contra herejes valdenses, entre los que se encontraba Durán de Huesca. Tras acalorados debates Durán decidió convertirse al catolicismo y fundó una congregación de pobres católicos solicitando autorización de Inocencio III. Con posterioridad, esta congregación integraría entre los terciarios dominicos.[43][33][34]

Diego de Acebes murió en Osma en diciembre de 1207. El compañero de Domingo pasó a ser clérigo Guillaume Claret.[39]

Los cistercienses abandonaron en cuestión de meses la predicación en pobreza propuesta por Domingo.[44] Muchos seguidores de Domingo le abandonaron tras la muerte de Acebes, quedando entre los pocos seguidores un tal fray Domingo Español, que a la postre sería prior de un convento dominico en Madrid.[42]

El 9 de mayo de 1208 el papa Inocencio III escribió una carta dirigida a los arzobispos de Narbona, Arles, Embrun y Lyon, así como a los nobles y poblaciones de Francia promulgando la indulgencia de cruzada a favor de todos los que tomasen las armas contra los cátaros. En este documento, el papa asimiló la herejía a la peste y dijo que los herejes eran peores que los sarracenos.[45]

Una comisión presidida por Arnaud Amaury decidió nombrar a Simón de Montfort, uno de los nobles de la cruzada, como heredero del fallecido Raimundo Roger Trencavel.[46] Simón de Montfort tomó bajo su protección el convento de Prohuile.[47]

Con donaciones como la del burgués Pedro Seila, Domingo fundó en 1215 en Toulouse una residencia donde vivían él y sus seguidores en pobreza evangélica. Estos acudían a clases en la catedral, impartidas por el catedrático Alejandro Stavensby, que posteriormente sería maestro en la Universidad de Bolonia y luego obispo de Coventry. El obispo Fulco nombró a Domingo y sus seguidores como predicadores oficiales de la diócesis para "extirpar la herejía" y promover las "buenas costumbres".[42]

El 19 de abril de 1213 se había convocado un concilio para "la reforma de la Iglesia Universal, la corrección de las costumbres, la extirpación de la herejía y la confirmación de la fe". El IV Concilio de Letrán empezó en noviembre de 1215. El obispo Fulco acudió acompañado de Domingo. Los dos fueron recibidos por Inocencio III, que les entregó una carta donde llama hijos queridísimos al prior y religiosos dominicos, así como a las monjas del convento de Santa María de Prohuile.[42] Frachet cuenta que Domingo tuvo por entonces un sueño donde aparecía Jesucristo, la Virgen y san Francisco de Asís. Cuando Domingo se encontró al día siguiente con Francisco en una iglesia de Roma le abrazó y le dijo "Tú eres mi compañero, caminarás conmigo y no habrá enemigo que prevalezca contra nosotros".[48] Un carmelita del siglo XIII llamado Enoc sitúa en este encuentro también a san Ángel de Sicilia.[49]

Cuando Domingo regresó a Toulouse, el número de sus seguidores religiosos había aumentado de seis a diceséis. De ellos, ocho eran españoles, siete franceses y uno inglés.[48]

Para las primeras constituciones de la Orden de Predicadores, Domingo se basó en gran medida en las de las de la Orden Premonstratense y en la de San Agustín.[50] Como novedad, se prescindió de los trabajos manuales y se acortaron los oficios corales en beneficio del estudio.[51]

Se les entregó la Iglesia de San Román de Toulouse y, en julio de 1216, empezaron a construir su convento junto a esta iglesia. Los frailes llevaban una túnica blanca, sobrepelliz y una capa negra.[52]

Domingo regresó a la Santa Sede en busca de la aprobación pontificia de su orden. Honorio III se la dio en diciembre de 1216 llamando a estos religiosos "campeones de la fe y verdaderas lumbreras del mundo".[53] En las primeras semanas de 1217 conoció en la casa del obispo de Ostia, el cardenal Hugolino, a Guillermo de Montferrato, que quiso hacerse miembro de su orden. Domingo le pidió que fuese a la Universidad de París a terminar sus estudios de Teología y le dijo que, posteriormente, recibiría el hábito.[54]

El 19 de enero de 1217 Honorio III escribió a los profesores y estudiantes de París para que se uniesen a la predicación en la diócesis de Toulouse. El 21 de enero este mismo papa escribió a los frailes de San Román de Toulouse llamándolos predicadores.[1]

El 15 de agosto de 1217 Domingo, durante una reunión en Prohuile, dispuso dispersar a frailes de la orden. Se escogió como superior general a Mateo de Francia, de la comitiva del Simón de Montfort, con el nombre de "abad" pero con posterioridad a él los superiores generales fueron referidos como "maestros".[55]

La casa de Santo Domingo en Toulouse.
Domingo de Guzmán vio la necesidad de un nuevo tipo de organización para enfrentar las necesidades de su tiempo, una que mantendría la dedicación y la educación sistemática de las anteriores órdenes monásticas para influir en los problemas religiosos de la población, pero con más flexibilidad de organización que las otras órdenes monásticas o la clerecía secular.

Cuatro frailes fueron enviados a España a difundir la orden. Siete fueron a París a estudiar, fundar un convento (que sería el Convento de Santiago) y predicar. Otros fueron a un importante lugar de estudios como era Bolonia, donde se fundó el Convento de Santa María de la Mascarella.[56]

Domingo decidió regresar a Roma, a donde fueron frailes de su orden desde París y España para informarle de la marcha de sus fundaciones. Uno de estos frailes fue Domigo el Chico, que obtuvo de Honorio III la Iglesia de San Sixto romana para instalar un convento.[47]

Reginaldo de Orleans, profesor durante cinco años en la Universidad de París, llegó por entonces a Roma acompañando a su tío Manasés, obispo de Orleans. Pensaba embarcar a Tierra Santa, pero una enfermedad le dejó al borde de la muerte. Durante su enfermedad fue visitado por Domingo, que le mostró su forma de vida. Según Jordán, durante un delirio de la fiebre se le apareció la Virgen María, le untó con un bálsamo y le mostró el diseño final del hábito de la Orden de Predicadores (según el cual cambió la sobrepelliz por un escapulario blanco).[52] Reginaldo sanó, se hizo dominico y recibió permiso para ir a Jerusalén. Cuando regresó se quedó en el convento de Bolonia.[57]

Para vencer las reticencias de algunos obispos a las nuevas fundaciones de los dominicos, Honorio III firmó una carta el 11 de febrero de 1218[1] que decía:[58]

Os rogamos, exhortamos y mandamos por estas letras apostólicas, que acojáis benignamente, por respeto a Nos y a la Sede Apostólica, a los frailes de la Orden de Predicadores, cuyo ministerio estimamos útil, y cuya religión creemos agradable a Dios. Asistidlos en sus necesidades, favoreced sus laudables empresas; anuncian la palabra de Dios gratuitamente y con fidelidad. Se dedican a la salvación de las almas y, llevando por divisa la pobreza, siguen únicamente al Señor.[58]

El 25 de junio de 1218 Simón de Montfort murió en combate en Toulouse, perdiendo la Orden de Predicadores un protector.[59]

Jordán de Sajonia cuenta que, en 1218, Domingo estuvo en España y fundó dos conventos, uno en Madrid, que era de monjas, y otro en Segovia, "que fue la primera casa de frailes en España". Frachet especifica que el convento segoviano se llamó de Santa Cruz. Pedro Ferrando añade que Domingo estuvo también en Guadalajara. En noviembre de 1218 el arzobispo de Toledo y primado de las Españas, Rodrigo Jiménez de Rada, le entregó a Domingo unas casas en Brihuega.[60]

De España viajó a Francia. Llegó a Toulouse, donde se encontró con fray Beltrán, y de ahí se dirigió hacia París.[61]

En París el capellán real y profesor de universidad Juan de Baraste había entregado a los frailes predicadores un albergue dedicado a Santiago, del que tomaron posesión el 6 de agosto de 1218. Domingo estuvo en el convento de Santiago de París a comienzos de 1219, donde encontró a treinta frailes que eran alumnos en la universidad. Sin embargo, se les había prohibido realizar cultos abiertos al público y predicar en la capilla de Santiago. Domingo se dedicó a realizar pequeños coloquios con estudiantes que denominó "colationes". Fue en esta estancia en París cuando Domingo conoció a Jordán de Sajonia, al que recomendó hacerse primero diácono y luego ingresar en su orden. Jordán se hizo dominico el 12 de febrero de 1220.[62]

En el convento dominico de Bolonia, un grupo de frailes desanimados decidieron abandonar para hacerse cistercienses. Reginaldo les convocó a un capítulo y les animó a permanecer en la orden. En este capítulo Rolando de Cremona, profesor de medicina de la Universidad de Bolonia desde 1219, entró y pidió unirse a la Orden de Predicadores.[63][64]

En julio de 1219 Domingo se dirigió al convento de Bolonia acompañado por un hermano lego llamado Juan y de fray Guillermo de Montferrat.[65] En este lugar, decidió enviar a fray Reginaldo a París y mandar a otros frailes a fundar conventos en Bérgamo, Milán y Florencia.[66]

Luego Domingo fue a Viterbo, donde se encontraba el papa Honorio III. El pontífice había mandado llamar al canciller de la Universidad de París, Felipe de Greve, para ponerle sanciones y entregarle una bula en la que le pedía que no pusiese más obstáculos a los dominicos.[66]

A finales de 1219 Domingo estaba en Roma. En esta ciudad había numerosas religiosas con recursos económicos que vivían como pensionistas en los conventos sin observar la clausura y con una vida religiosa relajada. El papa encomendó a Domingo, al cardenal Hugolino y a Esteban de Fosanova la tarea de reformar esto. Domingo fue recibido en los primeros conventos romanos que visitó con hostilidad, pero cuando llegó al monasterio de Santa María fue recibido con estimación por la abadesa y por una doncella noble de 17 años llamada Cecilia. Con la ayuda de ambas, Domingo logró convencer a aquellas religiosas de adoptar otra forma de vida bajo su tutela. Las reunió en el convento de San Sixto y trasladó a los frailes dominicos al convento de Santa Sabina. Mandó llamar de Prohuile a siete monjas y puso como priora a una de ellas, llamada Blanca.[67]

En la primavera de 1220 Domingo escribió desde Roma una carta al convento de monjas de su orden de Madrid para proporcionarles un reglamento rudimentario.[68][69]

Por entonces se digieron al convento de Santa Sabina para hacerse frailes predicadores los polacos Jacinto y Ceslao, así como el obispo de Cracovia, Ivo Odrowantz.[70]

En Pentecostés de 1220 se celebró el primer capítulo general de la orden en Bolonia, con representantes de casi todos los conventos de predicadores fundados hasta entonces. Hasta entonces se había permitido que los dominicos aceptasen rentas, pero no terrenos. Por iniciativa de Domingo, se tomó la decisión de reunciar a todas las donaciones que hubieran enriquecido los conventos dominicos.[71]

En 1221 el capítulo general volvió a celebrarse en Bolonia. Se crearon ocho provincias dominicas poniendo al frente de cada una un prior provincial.[72] Estas provincias fueron: España, Provenza, Francia, Lombardía, Roma, Hungría, Teutonia e Inglaterra.[73]

En los últimos meses de su vida Domingo pasó mucho tiempo predicando contra patarenos en el norte de Italia, centrándose en Milán. Los patarenos eran herejes que se apropiaban de bienes de la Iglesia católica. Para defenderse de estos, Domingo fundó con seglares la Milicia de Jesucristo. Tras la muerte de Domingo, esta milicia fue perdiendo su carácter combativo y se transformó en una hermandad de penitencia dedicada a este santo. Según el dominico Raimundo de Capua, del siglo XIV, esta hermandad fue el primer precedente de la tercera orden dominica.[74]

En Venecia, se reunió con el cardenal Hugolino, obispo de Ostia y legado pontificio en Lombardía. Tras esto se dirigió al convento de Bolonia. Se encontró mal y se confesó con el prior fray Ventura, aunque no le contó ningún pecado mortal.[75] Falleció el mediodía viernes 6 de agosto de 1221,[76] fue enterrado en la iglesia del convento y el cardenal Hugolino celebró los oficios por su alma en Bolonia en presencia de otras dignidades eclesiásticas.[77]

En 1227 el cardenal Hugolino llegó a papa, escogiendo el nombre de Gregorio IX. El 3 de julio de 1234 firmó en Rieti la bula Fons sapientiae para la canonización de Domingo. En este documento se le atribuyen milagros de sanación:[6]

entre las obras maravillosas de santidad y muestras de poder con las que brilló todavía en vida, se cuentan diferentes curaciones: dio el habla a los mudos, vista a los ciegos, oído a los sordos, hizo caminar a los paralíticos, y restableció la salud a un gran número de enfermos atormentados por diversas dolencias. En todo esto se muestra claramente la calidad de espíritu que habitaba en la tierra de aquel santísimo cuerpo[6]

En 1248, el Capítulo de París aprobó la Legenda de Santo Domingo, que, en el invierno anterior, el fraile dominico Constantino de Orvieto había presentado al Maestro General Juan de Wildeshausen.[78]

El rosario y los dominicos

Es un hecho que santo Domingo y los primeros religiosos de su orden empezaron a rezar habitualmente con Ave María en sus cultos cuando era poco común hacerlo. También es cierto que a menudo rezaban cincuenta o múltiplos de cincuenta, como el caso de Estefanía Ferrete o Bienvenida Bolani. El rey francés san Luis, que tenía un director espiritual a un dominico, rezaba concretamente cincuenta. No obstante, la oración completa Avemaría es posterior y el sistema de cuentas que usa el rosario también lo es.[79]

En el siglo XV el dominico Alano de la Roca narró cómo en una visión se encontró con la Virgen María entregándole el rosario a santo Domingo. Este religioso popularizó el Salterio de la Virgen María a través de la Cofradía de la Virgen María y Santo Domingo que estableció en Douai hacia 1470.[80]

Los "gozos del rosario" se popularizaron en la Corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XIV y fueron atribuidos al dominico san Vicente Ferrer o a su hermano, el cartujo Bonifacio.[80] En 1476 Alejandro Foroliviense, legado del papa Sixto IV, atribuyó a santo Domingo el rosario.[81] En 1488 el dominico Francisco Domenech publicó su obra La Virgen María y los misterios del rosario.[80]

En el siglo XVI, el papa Gregorio XIII atribuyó a Domingo de Guzmán la institución del rosario para apaciguar la cólera de Dios e implorar la intercesión de la Virgen María.[82] En 1726 Benedicto XIII, que era dominico, introdujo esto en la liturgia de toda la Iglesia católica tomándolo del oficio propio de la Orden de Predicadores.[80]

En definitiva, se puede afirmar que fueron los dominicos quienes convirtieron el rosario en una devoción católica universal.[83]

Representación iconográfica

Santo Domingo con sus símbolos, obra de Claudio Coello.
En este fresco aparece representada la Santísima Virgen entregando el rosario a santo Domingo de Guzmán. En la escena también aparecen fray Pedro de Santa María y Ulloa, santa Catalina de Siena y la Siervita de Dios Sor María de Jesús de León Delgado. El fresco se encuentra en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife, España).

Santo Domingo también a veces es representado con una estrella sobre su frente o por encima de su cabeza. Cecilia Romana dijo que Domingo tenía un "resplandor" que "seducía a todos y arrastraba a su amor y reverencia". Ciertos hagiógrafos dominicos cuentan que la madre de Domingo, Juana, o bien su madrina, habrían visto sobre la frente del santo cuando era niño una estrella cuya luz alumbraba toda la tierra. Pedro Ferrando dijo al respecto que:[6]

[Domingo] llegaría a ser luz para los habitantes de la tierra y alumbraría a los que descansan en las tinieblas y en la sombra de la muerte. Y resplandeció sobre el mundo como la estrella de la mañana, y con él se vio nacer al siglo una nueva luz, cuya claridad se ha difundido ya por toda la tierra[6]

Gregorio IX dirigió una carta a Bolonia y a Touluse para incoar el proceso de canonización de Domingo. En este documento le compara con una estrella:[6]

con razón se alegran muchos en nuestro tiempo, por haber visto a pleno día una estrella [...] se alegra la santa Madre Iglesia cuando en su resplandeciente firmamento [...] comienza a brillar un nuevo astro que proyecta de una manera singular y excepcional una luz potentísima.[6]

También es representado con un perro negro y blanco que porta una antorcha en la boca, por el sueño que habría tenido Juana antes de tenerle.[84]

Es representado en ocasiones con tres mitras, por haber rechazado ser obispo en las diócesis de Beziers, Comminges y Conserans.[85]

Otros atributos que suele portar la imagen del santo son el libro y la Iglesia. Esto hace referencia a la Biblia (por una legendaria visión que habría tenido de san Pedro con el Evangelio y san Pablo con sus cartas) y a la basílica de San Juan de Letrán (donde él y san Francisco se habrían encontrado, lo que para Inocencio III habría significado dos columnas de la Iglesia católica).[86]

Finalmente, es habitual que se le represente recibiendo el rosario de manos de la Virgen María.[6]

Escudo de la Orden de Predicadores.[87]

Reliquias

El sepulcro se encuentra en la Basílica de Santo Domingo de Bolonia. Es una obra de varios autores de mediados del siglo XIII, aunque la mayor parte corrió a cargo de Nicola Pisano. Otros escultores intervinieron en el sepulcro a finales del siglo XV, entre los que se encontró Miguel Ángel, para enriquecerlo. A mediados del siglo XVI y a mediados del siglo XVIII varios artistas realizaron nuevos bajorrelieves en el mismo.[88]

La Dominica, Real, Ilustre, Fervorosa y Primitiva Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Cena, Santísimo Cristo del Amor, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos y Gloriosos y Santo Domingo de Guzmán de Huelva tiene una reliquia de primera clase de este santo.[89]

La Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande, en la provincia de Málaga, tiene una reliquia de primera clase de este santo que procesiona el Viernes Santo con la Virgen de los Dolores, junto a otra reliquia de san Roque.[90]

La Hermandad de Monte-Sion de Sevilla tiene otra reliquia de este santo.[91]

Festividad

Domingo murió el 6 de agosto pero ese día se celebraba desde el siglo XI la fiesta de la Transfiguración de Jesús. Por esto, cuando fue canonizado en 1234, su fiesta se colocó el 5 de agosto. En 1568 se situó la festividad de la Virgen de las Nieves el 5 de agosto y santo Domingo pasó a celebrarse el 4 de agosto. El 4 de agosto de 1859 murió san Juan María Vianney, el cura de Ars, y, como el 7 de agosto de 1547 murió san Cayetano de Thiene, se trasladó la festividad de santo Domingo de Guzmán al 8 de agosto, cuando se celebra actualmente.[92]

Patronazgo

Monumento a Santo Domingo de Guzmán en Burgos
  • En Argentina: La Toma (San Luis); Bombal, Acebal, Gobernador Crespo, Villa Eloísa y Santo Domingo (Santa Fe); Nueve de Julio (Buenos Aires); Rodeo (San Juan); Joaquín V. González (Salta). En esta última se celebra la Festividad del Santo Patrono a partir del 3 hasta el 8 de agosto, celebrando una novena en honor además de fiestas culturales. El 8 de agosto se realiza una procesión que finaliza en la iglesia, seguida de un desfile de gauchos además de fuegos artificiales. La festividad concluye con grupos musicales (folklóricos entre otros), comidas tradicionales de la región y danzas. Se hace además la Cruzada de Santo Domingo donde participan ciclistas de todo el país el 5 de agosto.[93]
  • En Costa Rica: Santo Domingo, en la provincia de Heredia, donde hay una basílica con el nombre de este santo.
  • En Ecuador: Santo Domingo.
  • En España: provincia de Burgos, Diócesis de Osma-Soria, Campaspero, Navas del Madroño, Algar de Mesa, Samper de Calanda, Lécera, Humanes de Madrid, Pulgar (Toledo), Castillejo de Robledo (Soria), Pajarejos (Segovia), Nava de Béjar (Salamanca) donde se celebra su festividad el 4 de agosto, en Benalauría, en la provincia de Málaga, donde se celebran en su honor las Fiestas de Moros y Cristianos[94]y Valmojado (Toledo), donde se celebran en su honor las fiestas patronales el 8 de agosto.
  • En Guatemala: Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala; Santo Domingo Mixco, Santo Domingo Xenacoj, Santo Domingo Suchitéquez, Cobán, Sacapulas.
  • En Italia: Bolonia y Marina di Camerota el cuatro de agosto
  • En México: Santo Domingo Tehuantepec, Santo Domingo Ingenio y Oaxaca de Juárez.
  • En Nicaragua: Managua; se celebra su festividad entre el primero y diez de agosto de cada año desde finales del siglo XIX en el marco de las Fiestas Patronales de Managua (el patrono oficial de Managua, Capital de Nicaragua, es Santiago Apóstol aún el día de hoy, el cual se conmemora el 25 de julio. Ninguna autoridad eclesiástica ha cambiado este nombramiento; sin embargo, la población tanto de Managua como de otros municipios del país celebran a Santo Domingo de Guzmán como si fuera el patrono). La festividad en honor a "Minguito" como lo llaman los nicaragüenses comenzó a tomar más fuerza posterior al terremoto del 31 de marzo de 1931 que destruyó la capital de Nicaragua. En Las Sierritas de Managua (al sur de la capital), donde está la imagen del santo (hallada en ese lugar en julio de 1885, por el campesino leñador Vicente Aburto), se realiza una misa y la imagen es bajada cada 31 de julio para hacer un recorrido por la ciudad el día 1 de agosto, donde permanece por 9 días en la Iglesia Santo Domingo del centro de la capital, la cual es administrada por sacerdotes de la Compañía de Jesús, y el 10 de agosto regresa a su lugar en la iglesia de Santo Domingo de Las Sierritas.
  • En Panamá: iglesia Santo Domingo de Guzmán en la Provincia de Herrera, distrito de Parita. Se celebran días previos a la festividad con Novenas en honor al Santo, entre rezos, caravanas por las distintas calles de los corregimientos y fuegos artificiales. El día 3 de agosto se conmemora con una procesión en horas de la noche que culmina con la tradicional serenata y quema de fuegos artificiales en la plaza Colonial. En la mañana del 4 de agosto se celebra la Gran Misa, que congrega a muchos feligreses y autoridades de la Iglesia. Una vez culminada la parte religiosa, La Plaza Colonial, ubicada al costado de la iglesia, se prepara con las tradicionales corridas taurinas que abarcan los días 4, 5, 6 y 7 de agosto independientemente del día semanal. Estas corridas están acompañadas de tamboritos, murgas y la jocosidad que caracteriza al pueblo, culminando a altas horas de la noche con bailes populares. En el corregimiento de Santo Domingo, distrito de Las Tablas, perteneciente a la parroquia Santa María la Antigua, se celebran anualmente las fiestas patronales en honor a Santo Domingo de Guzmán. Las festividades religiosas inician con el período de novenas, que se extienden desde el 26 de julio hasta el 3 de agosto. [1] El 26 de julio se lleva a cabo la tradicional entrada del santo patrono al pueblo. Esta manifestación folclórica y cultural fusiona la devoción religiosa con las tradiciones locales; durante el traslado, la imagen de Santo Domingo de Guzmán es conducida en una carreta tirada por bueyes, acompañada por tamboritos y cantos regionales. La programación religiosa culmina con la procesión solemne la noche del 3 de agosto y la misa patronal el 4 de agosto. [1] Posterior a los actos religiosos, dan inicio las actividades populares y festivas de la comunidad. Entre los eventos más destacados se encuentran las cabalgatas, las corridas de toros y los bailes típicos populares, los cuales cuentan con la participación de reconocidos artistas de la música típica de la región. ----
  • República Dominicana: en agosto de 1496 el adelantado Bartolomé Colón fundó la ciudad de Santo Domingo.[95]
  • Venezuela: Municipio Buroz; es el patrono de esta entidad y se celebra el 4 de agosto con actividades religiosas y culturales. En este Municipio también hay una reliquia del Santo.

También es patrono de los científicos, en particular de los astrónomos.

En otros cultos

Véase también

Notas

  1. Posteriormente, en 1208, este centro palentino pasó a tener el rango de centro de estudios superiores por parte del obispo Tello Téllez de Meneses. En 1212 Alfonso VIII le dio el reconocimiento real. Esto hace que se considere la primera universidad de España.[19]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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