El orden de los ligandos que poseen efectos de labilidad-cis es el siguiente:
CO, AuPPh3, H−, SnPh3, GePh3, M(CO)n < P(O)Ph3 < PPh3 < I− < CH3SO2−, NC5H5 < CH3CO < Br−, NCO− < Cl− < NO3−
Los ligandos aniónicos como el F-, Cl-, OH- y SH- tienen efectos de labilidad de CO particularmente fuertes en los complejos [M(CO)5L]-. Esto se debe a que estos ligandos estabilizarán el intermedio de 16 e- mediante la donación electrónica desde el par solitario del orbital p-pi dador.[7] Otros ligandos que contienen azufre, particularmente el tiobenzoato, son otros ejemplos de ligandos labilizantes de CO particularmente útiles, que pueden explicarse por la estabilización del intermedio que resulta de la disociación del CO. Esto se puede atribuir a la interacción parcial del oxígeno del tiobenzoato y el metal, que puede eliminar los efectos de disolventes que pueden ocurrir durante la disociación del ligando en los complejos de metales de transición.[8]
Los efectos de labilidad más fuertes provienen de ligandos que son dadores-σ débiles con prácticamente ningún comportamiento de aceptor-π. El efecto cis puede atribuirse al papel del ligando X en la estabilización del estado de transición. También se ha determinado que los ligandos X labilizantes de hecho fortalecen el enlace M-CO trans a X, que se supone que se debe al comportamiento débil de aceptación pi y/o donación sigma del ligando X. Esta falta de una fuerte donación-σ/aceptación-π permitirá que el CO (un fuerte aceptor-π) trans al ligando X atraiga la densidad de electrones hacia él, fortaleciendo el enlace M-CO. Este fenómeno está respaldado por la evidencia de amplios estudios sobre el efecto trans, que a su vez muestra cómo los ligandos que en realidad son fuertes dadores-σ y aceptores-π debilitan el enlace M-L hacia ellos. Dado que los efectos cis y trans parecen tener tendencias generalmente opuestas, el argumento electrónico apoya ambos fenómenos. Se puede atribuir evidencia adicional de la labilidad cis de CO a los ligandos de CO que compiten por los orbitales dxy, dyz y dxz. Este argumento es especialmente cierto cuando el ligando X es un halógeno.[9]