El último café (tango)
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| «El último café» | ||
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El último café es un tango de Argentina con letra de Cátulo Castillo y música de Héctor Stamponi que fue estrenado en 1963[1] por Raúl Lavié en el primer concurso de Odol de la canción donde fue galardonada con el primer premio.
Cátulo Castillo (Buenos Aires, 6 de agosto de 1906 - ídem, 19 de octubre de 1975), cuyo nombre completo era Ovidio Cátulo González Castillo, fue un conocido poeta y compositor argentino de tango autor, entre otros, de los tangos Organito de la tarde, El aguacero, una canción-tango que musicalizó sobre letra de José González Castillo), Tinta roja y del vals Caserón de tejas, ambos con música de Sebastián Piana), María y La última curda con música de Aníbal Troilo.
Héctor Stamponi (Campana, 24 de diciembre de 1916-Buenos Aires, 3 de diciembre de 1997) cuyo nombre completo era Héctor Luciano Stamponi, fue un compositor, pianista y arreglista entre cuyas obras se encuentran los tangos Quedémosnos aquí y Qué me van a hablar de amor, ambos con letra de Homero Expósito.
Historia
Una parte de la melodía de El último café fue incluida por Stamponi como música incidental en el filme documental Carlos Gardel, historia de un ídolo, del director Solly Schroder, filmada en 1963 y estrenada al año siguiente, donde acompaña las imágenes del entierro del biografiado y el recitado del poema Muerte y entierro de Gardel, de Raúl González Tuñón que realiza desde fuera de la pantalla Julio Jorge Nelson. La versión completa –ya con la letra de Cátulo Castillo- fue estrenada en diciembre de 1963 en la voz de Raúl Lavié en el primer concurso de Odol y fue galardonada con el primer premio. pablo degani
Comentarios
Horacio Salas opina que el café le sirve a Cátulo Castillo en esta letra para significar la finitud del amor.[2] Del Priore y Amuschástegui escriben que este tango –al igual que otros como Frente al mar, de Mariano Mores y Rodolfo Taboada, y Qué falta que me hacés, de Armando Pontier, Miguel Caló y Federico Silva, estrenados el mismo año- encuadra dentro de los cánones de la época, marcados por la influencia del éxito de los géneros románticos latinos, el bolero y sus derivados.[3]