Enialio se menciona nueve veces en la Ilíada de Homero[6] y en cuatro de ellos se encuentra en la misma fórmula que describe Meríones, que es uno de los líderes de los guerreros de Creta. Homero llama a Ares por el epíteto Enialio.[7]
Según un escolio, el poeta Alcmán a veces identificaba a Ares con Enialio y otras veces los diferenciaba, tratándolos como entidades separadas o asignando a Enialio distinta genealogía. El escolio en cuestión dice que Enialio era hijo de Ares y Enío o bien de Cronos y Rea.[4] Aristófanes ve a Ares y Enialio como dioses separados de la guerra.[8] En Atenas, en el juramento de los efebos, Enialio es uno de los dioses que atestiguan el juramento:
«Sean testigos estos dioses: Agraulo, Enialio, Ares, Zeus, Talo, Auxo y Hegémone».[9]
Para Jenofonte Enialio es un dios asociado a Ares. Menciona que los mercenarios griegos lanzan un grito de guerra a Enialio mientras cargaban contra el ejército persa.[10] En el libro III de las Argonáuticas, Jasón consigue que los guerreros terrígenos (‘nacidos de la tierra’) luchen entre ellos arrojando una piedra en medio de ellos:
Pero Jasón recordó los consejos de Medea llenos de arte, y tomó de la llanura una enorme roca redonda, un terrible tejo de Ares Enialio; cuatro jóvenes leales no podrían haberlo levantado del suelo ni siquiera un poco.[11]
Plutarco, en Moralia (siglo II), narra la valentía de las mujeres de Argos (en donde destaca Telesila), en el siglo V a. C., que rechazaron los ataques del rey Cleómenes I de Esparta. Los supervivientes erigieron un templo a Ares Enialio junto al camino donde cayeron:
Después de que se salvó la ciudad, enterraron a las mujeres que habían caído en la batalla por el camino argivo, y como un monumento a los logros de las mujeres que se salvaron, dedicaron un templo a Ares Enialio… Hasta el día de hoy celebran el festival de la infamia (hybristika) en el aniversario (de la batalla), vistiendo a las mujeres con túnicas y mantos de hombres y a los hombres con vestidos y tocados de mujer.[12]
Según Pausanias, los lacedemonios creían que al encadenar a Enialio evitarían que el dios abandonara Esparta. Pausanias también menciona se sacrificaban a cachorros en honor a Enialio en Esparta.[13]