Eriosyce simulans
From Wikipedia, the free encyclopedia
| Eriosyce simulans | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Estado de conservación | ||
|
En peligro (UICN) | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Plantae | |
| Subreino: | Tracheobionta | |
| División: | Magnoliophyta | |
| Clase: | Magnoliopsida | |
| Subclase: | Caryophyllidae | |
| Orden: | Caryophyllales | |
| Familia: | Cactaceae | |
| Subfamilia: | Cactoideae | |
| Tribu: | Notocacteae | |
| Género: | Eriosyce | |
| Especie: |
E. simulans (F.Ritter) Katt., 2001 | |
| Sinonimia | ||
Eriosyce simulans, conocida comúnmente como simulador,[1] es una especie de planta suculenta perteneciente al género Eriosyce, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del centro de Chile, específicamente de la región de Coquimbo.
Especies similares
Eriosyce simulans es una especie de cactus que, por lo general, presenta un hábito solitario. La planta muestra una epidermis de color verde grisáceo y un tallo globoso de 5 a 8 cm de diámetro que, con la edad, se alarga hasta alcanzar entre 10 y 20 cm de altura. El ápice es plano, de color gris y con abundante lana.[2] El sistema radicular está formado por una raíz napiforme gruesa, de color blanco o amarillento, que suele presentar el cuello ligeramente estrechado.

El tallo desarrolla entre 11 y 13 costillas de aproximadamente 1 cm de altura, con forma roma. Estas costillas se estrechan entre las areolas, presentan solo una tuberculación débil por debajo de ellas y muestran una ligera escotadura en la parte superior. Las areolas aparecen inicialmente cubiertas por fieltro pardo anaranjado, que con el tiempo adquiere tonalidades grisáceas. En plantas jóvenes miden alrededor de 5 mm de longitud y se separan entre sí por 7 a 10 mm, mientras que en ejemplares adultos alcanzan de 8 a 15 mm de longitud, se estrechan ligeramente y quedan muy próximas, separadas solo por unos pocos milímetros.

Las espinas son inicialmente negras y con el tiempo se vuelven grises. La planta presenta entre 8 y 12 espinas radiales, rectas o casi rectas, bastante robustas, con longitudes de 1 a 3 cm, aunque algunas resultan más finas. También desarrolla espinas centrales subuladas, una sola en plantas jóvenes y posteriormente entre 4 y 8, de 2 a 4 cm de longitud. Estas espinas pueden ser rectas o ligeramente curvadas y se orientan tanto hacia arriba como hacia abajo.
Las flores alcanzan unos 4 cm de longitud y presentan una apertura de tamaño similar. Carecen de aroma, permanecen abiertas durante varios días y se cierran por la noche. Los pétalos miden alrededor de 2 cm de longitud y de 5 a 7 mm de anchura, muestran un ápice algo puntiagudo y presentan una coloración carmín con bordes amarillo claro y un brillo sedoso.

El ovario es pardo verdoso y aparece densamente cubierto de lana blanca, acompañado de diminutas escamas y finas cerdas pilosas. El tubo floral presenta externamente un aspecto similar, con cerdas blancas más abundantes, mide unos 13 mm de longitud y alrededor de 3 mm de anchura en la base, y se abre hasta unos 15 mm de diámetro. Tiene forma de embudo, con una expansión mayor en la parte superior, y carece de engrosamiento de la pared sobre la cámara nectarífera. Esta cámara contiene poco néctar y forma un anillo hueco de apenas 1 mm de anchura alrededor de la base del gineceo, que mide aproximadamente 1,5 mm de grosor y de altura.
Los estambres inferiores miden unos 7 mm, son de color blanco y se disponen ligeramente inclinados hacia el gineceo, mientras que los superiores alcanzan unos 10 mm y muestran tonalidades más rosadas, con la base blanquecina. Las anteras son de color crema pálido y se sitúan aproximadamente a una cuarta parte de la altura de los pétalos, con inserciones uniformes hasta unos 5 mm por debajo del borde del tubo floral. El estilo mide alrededor de 3 cm de longitud, presenta color carmín y sostiene unas diez ramas estigmáticas extendidas, de unos 5 mm, que sobresalen por encima de las anteras.
El fruto es de color rojo, aproximadamente globoso y de unos 1,5 cm de diámetro. Presenta copos de lana blanca y numerosas cerdas blancas, a veces pardas en la parte superior. Tiene una consistencia membranosa, es hueco y responde al tipo característico del género. Las semillas miden aproximadamente 1,0 mm de longitud, 0,8 mm de anchura y 0,7 mm de grosor. Son negras, lisas y mates, con una ligera carena dorsal. El hilio es ovalado, blanco, no oblicuo y se sitúa en el extremo basal.[3]
Esta especie suele confundirse con Copiapoa coquimbana debido a la gran similitud en la forma de sus cuerpos. Sin embargo, la diferenciación resulta clara en el momento de la floración. Eriosyce simulans desarrolla flores grandes y con forma de embudo, que alcanzan aproximadamente 4 cm de longitud, un rasgo característico del género Eriosyce. En cambio, las especies de Copiapoa presentan casi siempre flores amarillas, de menor tamaño y con una forma más estrecha.
Además, Eriosyce simulans destaca por una floración muy llamativa y abundante. Las flores emergen de manera simultánea en el ápice de la planta y forman una auténtica corona floral, con numerosos botones que se abren al mismo tiempo y dan lugar a un ramillete compacto de flores de intenso color fuego. Este tipo de floración explosiva constituye uno de los rasgos más distintivos de la especie y facilita su correcta identificación.[4]
Distribución y hábitat
El área de distribución natural de esta especie se localiza en el centro de Chile, al norte de la región de Coquimbo. Se extiende desde el sistema de cerros y llanuras de El Trapiche por el norte hasta la quebrada Los Choros al sur, y hacia el oeste sin llegar a la costa.[1][2]
Habita principalmente en biomas desérticos o de matorral seco,[5] a altitudes comprendidas entre los 100 y los 450 m s. n. m.[6] Crece en terrazas, laderas y cumbres donde están continuamente expuestas a la camanchaca. También obtienen el agua de escasas lluvias que afectan la región y convive junto a otras cactáceas como Eriosyce heinrichiana y Copiapoa coquimbana.[4]
Ecología
La similitud morfológica de Eriosyce simulans con Copiapoa coquimbana no parece fruto del azar, sino que se interpreta como un claro caso de mimetismo.

La explicación radica en la elevada vulnerabilidad del género Eriosyce frente a las larvas de ciertos escarabajos, que se alimentan de los tejidos suculentos. Estas larvas perforan galerías en el interior del cactus, vacían sus tejidos y, en muchos casos, provocan la muerte de la planta. Dichas larvas aparecen con mucha menor frecuencia en ejemplares de Copiapoa coquimbana, lo que sugiere que Eriosyce simulans ha reducido el impacto de este ataque gracias a una evolución mimética hacia la especie con la que convive. Los escarabajos, al buscar lugares adecuados para la puesta, confunden a Eriosyce simulans con Copiapoa y evitan así, en parte, su colonización.
A lo largo de este proceso de selección mimética, los individuos de Eriosyce simulans que mostraron una mayor semejanza con Copiapoa sufrieron menos ataques y, por tanto, lograron una ligera ventaja reproductiva. Con el paso del tiempo, esta ventaja favoreció el perfeccionamiento del parecido mediante la acción conjunta de la selección natural y las mutaciones. Este proceso evolutivo resultó más viable debido a la presencia, en la misma región aunque no en las zonas de mayor densidad de Copiapoa, de Eriosyce heinrichiana, una especie que no desarrolló este mimetismo. La existencia de esta especie alternativa habría desviado parte de los parásitos hacia ella, lo que facilitó la consolidación del mimetismo en Eriosyce simulans.[3]
Taxonomía
La primera descripción de esta especie fue como Pyrrhocactus simulans, publicada en 1961 por el botánico alemán Friedrich Ritter en la revista científica Succulenta (Netherlands) 1961: 35.[7]
Más tarde, el botánico alemán Fred Kattermann trasladó la especie al género Eriosyce, por lo que pasó a llamarse Eriosyce simulans. Registró estos cambios en la revista científica Cactaceae Systematics Initiatives 12: 14, publicada en 2001.[5][8]
- Eriosyce: nombre genérico formado a partir de las palabras griegas erion (que significa 'lana') y sykē (que se traduce como 'higo'), en alusión a los frutos cubiertos de lana que producen las plantas.[9]
- simulans: epíteto específico que proviene del latín sĭmŭlans, que significa 'imitando', y hace referencia a la notable semejanza de esta especie con Copiapoa coquimbana. Esta similitud es especialmente evidente en los ejemplares jóvenes, con los que convive en su hábitat natural.[10][4]
