Ermita de Santa Ana (Monroy)
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| Ermita de Santa Ana | ||
|---|---|---|
| Localización | ||
| País |
| |
| División | Monroy (Cáceres) | |
| Dirección | Polígono 13, parcela 43[1] | |
| Coordenadas | 39°37′36″N 6°11′28″O / 39.626799786856, -6.1911899611019 | |
| Información religiosa | ||
| Culto | Iglesia Católica | |
| Diócesis | Plasencia | |
| Parroquia | Santa Catalina | |
| Advocación | Santa Ana | |
| Historia del edificio | ||
| Reconstrucción | siglo XIX | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Tipo | Ermita | |
La ermita de Santa Ana es una ermita ubicada en el municipio español de Monroy, en la provincia de Cáceres. El actual edificio data del siglo XIX, pero se conoce la existencia de una ermita aquí en documentos desde el siglo XVII. Podría tener origen en un antiguo santuario visigodo, debido a la presencia de restos arqueológicos de la época.
Es la única ermita que existe actualmente en el municipio y alberga la imagen de Santa Ana, la patrona de la villa de Monroy, cuya fiesta se celebra el 26 de julio. Sin embargo, la ermita es más conocida por ser la sede de la romería del municipio, denominada "Lunes de Albillo", cuya fiesta se celebra el lunes siguiente al de Pascua.
Se ubica en torno a un kilómetro y medio al sureste de la villa, accediéndose a la ermita por un camino asfaltado que parte del cruce de las calles Carmen González y Santa Ana. La ermita está construida junto a la margen derecha del arroyo del Moro, curso de agua que nace en el municipio de Serradilla y desemboca en el río Almonte unos 2 kilómetros al sur de esta ermita. Sobre este arroyo se construyó a mediados del siglo XX un embalse, cuya presa se ubica junto a la ermita.[2]
Historia
El origen de esta ermita es desconocido, pero podría tratarse de un santuario muy antiguo. Durante unas obras que tuvieron lugar en la ermita en 1986, se halló un enterramiento que contenía un objeto cerámico de aspecto visigodo. A unos doscientos metros, donde el arroyo del Moro forma un paraje escarpado denominado "El Cabril", se estudió también en aquella época una necrópolis que ha sido calificada como de transición del período tardorromano al visigodo. Todo ello, unido a la presencia de restos de muros antiguos en el lugar, llevó a los arqueólogos a plantear la hipótesis de que la ermita podría estar construida sobre los restos de un templo visigodo.[3] Debe tenerse en cuenta que Monroy no es el único municipio de la zona cuya ermita patronal se halla junto a una necrópolis altomedieval: pueden verse tumbas de la época en el entorno de la ermita de Altagracia de Garrovillas de Alconétar,[4] y la famosa necrópolis visigoda de Arroyo de la Luz se halla junto a la ermita de la Virgen de la Luz.[5]
Se conoce la existencia de una ermita dedicada a Santa Ana en este lugar desde principios del siglo XVII. En un documento de 1624 albergado en el Archivo Histórico Provincial, sobre la crisis económica que provocó en la villa la compra del retablo de la iglesia de Santa Catalina, esta parroquia pedía dinero a sus cofradías, mencionándose la existencia de ermitas dedicadas a Santa Ana, San Bartolomé, San Fabián y San Sebastián.[6] La de San Bartolomé debía de ser la de San Blas, que se ubicaba en la actual calle El Santo, en lo que entonces eran las afueras orientales de la villa, dando la bienvenida a quienes entraban desde Jaraicejo y Torrejón el Rubio; junto a esta, la ermita de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián se ubicaba al norte, en la actual Cerca de los Mártires, junto a la entrada desde Talaván. Es posible que la ermita de Santa Ana se ubicara también en una antigua entrada a la villa por el sur, pues hasta el siglo XX el río Almonte se cruzaba en barca.[7][8]
Ante la total ausencia de documentos sobre el origen de la ermita, la leyenda local se remite a la aparición de una muñeca de trapo en el lugar, que durante varios días un pastor intentó llevar a su hija guardada en un zurrón. Según esta leyenda, la muñeca desaparecía del zurrón cada vez que el pastor lo abría al llegar a su casa, reapareciendo al día siguiente en el mismo lugar, lo que fue considerado un milagro que llevó a construir la ermita.[9]
En el siglo XVIII, la inoperancia de la nobleza local estuvo a punto de hacer desaparecer la villa. Los marqueses de Monroy, que vivían ajenos a la situación económica de la localidad por acumular varios señoríos dispersos, decidieron destinar su término a arrendamientos para pastos, eliminando gran parte de la tierra agrícola, lo que provocó escasez de alimentos. De los casi mil habitantes que tenía la villa a finales del siglo XVII, quedaban menos de trescientos a mediados del siglo XVIII. Se puso fin al desastre en 1795, cuando la Casa de Monroy cedió permanentemente el dominio útil de todas las tierras históricas de la villa a los vecinos, recibiendo a cambio un canon anual y el onceno de los productos.[10][11] Este acuerdo llegó demasiado tarde para el patrimonio histórico de la villa, especialmente para las ermitas de San Blas y los Mártires, que desaparecieron a lo largo del siglo; la ermita de Santa Ana se mantuvo gracias a la cofradía de la Cruz y a una ermitaña que vivía de limosnas, pero aun así necesitó obras importantes, datándose el actual edificio en el siglo XIX.[7][12]
Descripción
La actual ermita es un edificio de arquitectura popular que combina sillarejo y ladrillo. Se estructura en una sola nave de tres tramos, añadiéndose a la estructura principal de planta rectangular un ábside, en cuyo lado de la Epístola sobresale una pequeña sacristía. La cubierta se estructura en una bóveda de cañón rebajada, apoyada en arcos fajones, con excepción del ábside, en el cual hay una bóveda de arista.[9][12][13]
En el imafronte hay un atrio al que se accede por unas escaleras, rodeando a un sencillo pórtico de un arco de medio punto frontal y dos laterales que da acceso a la portada de entrada al templo. Sobre el imafronte hay una espadaña de formas ondulares y rematada en una cruz. No existen muebles con valor histórico destacable en esta ermita, albergando únicamente un sencillo retablo y cuatro imágenes dedicadas a Santa Ana con la Virgen, San Joaquín, San Juan y San Isidro.[9][12][13]
Medio kilómetro al oeste de la ermita, en el camino que la une con la villa, se ubica una sencilla cruz de término de metal, apoyada en una columna con capitel cónico, fuste cilíndrico y basa de planta cuadrada. Por su aspecto, parece de principios del siglo XX.[14] Esta cruz está relacionada con la leyenda de la fundación de la ermita, según la cual se intentó construir el edificio en el lugar de la cruz, pero los albañiles encontraban cada mañana la obra completamente destruida y hubo que preguntar al pastor dónde había encontrado exactamente la muñeca de trapo para finalmente construir la ermita allí.[9]