Ermita de la Virgen del Soto

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País EspañaBandera de España España
Comunidad Foral Navarra Navarra
Localidad Caparroso
Dirección 31380
Ermita de
la Virgen del Soto

Vista exterior de la ermita
Localización
País EspañaBandera de España España
Comunidad Foral Navarra Navarra
Localidad Caparroso
Dirección 31380
Coordenadas 42°21′08″N 1°39′16″O / 42.352236718471, -1.6545163234572
Información religiosa
Culto Católico
Archidiócesis Pamplona y Tudela
Parroquia Santa Fe
Estatus Ermita
Advocación Virgen del Soto
Historia del edificio
Construcción siglo XVI-
Derrumbe 1738 (por una riada)
Reconstrucción 1740-1759
Datos arquitectónicos
Estilo Barroco
Ubicación en término municipal de Caparroso
Planta del edificio
Mapa de localización
Ermita de la Virgen del Soto ubicada en Navarra
Ermita de la Virgen del Soto
Ermita de
la Virgen del Soto
Ubicación en Navarra

La Ermita de la Virgen del Soto, también denominada basílica de la Virgen del Soto[a], situada en el término municipal de Caparroso, es el resultado de una reconstrucción barroca realizada entre 1744 y 1757. El templo original, conocido antiguamente como Santa María de Xabier,[3] sufrió graves daños por las riadas del río Aragón, especialmente la de 1733, que arruinó la edificación y obligó a trasladar la imagen de la Virgen. Ante esta situación, el obispo de Pamplona autorizó la construcción de una nueva basílica en un emplazamiento más seguro, «medio al campo» y «junto al camino real de Olite».[4] El diseño fue obra del fraile capuchino Antonio de Zaragoza y presenta una planta de cruz latina con un amplio camarín hexagonal tras el presbiterio. Su fachada principal, de inspiración conventual, destaca por el uso de ladrillo sobre sillería y una hornacina que alberga una talla de Santa Bárbara.[5]

En su interior, el templo alberga una imagen romanista de la Virgen del siglo xvii, obra de Juan Bazcardo, situada en un retablo mayor de estilo rococó labrado por Miguel de Zufia.[6] La decoración interna es notable por sus pinturas murales rococó de 1766, atribuidas a Andrés Mata, que cubren los paramentos con escenas de la glorificación de María, pasajes del Génesis y figuras de los Evangelistas y Padres de la Iglesia.[7] Atienden y cuidan la ermita las «virgeneras», vecinas que realizan su labor por devoción.[8] Entre sus tradiciones más destacadas figura la romería del 25 de abril (San Marcos), donde desde 1888 incluye la costumbre de repartir pan y queso bendecido entre los asistentes.[9]

El documento más antiguo relativo a la ermita es de 1550, en él aparece mencionada como la iglesia de Santa María de Xabier. A partir de ese momento las menciones son frecuentes;[3] entre 1641 y 1644 la ermita fue ampliamente reformada por un maestro albañil, vecino de Caparroso, llamado Juan de Arana.[10] No obstante, hay que esperar al 10 de mayo de 1659 para que la ermita reciba la denominación de Nuestra Señora del Soto, así aparece en el proceso seguido ante el Consejo Real de Navarra por el asesinato del ermitaño.[11] Este proceso, prolongado hasta 1662, permite conocer el lugar en que estaba situada la ermita: contiguo al puente «junto al camino que van a Marcilla»;[12] y los distintos nombres recibía la imagen de la Virgen: de Javier, de la Puente y del Soto.[13]

Lienzo del milagro de la Virgen del Soto de Caparroso (siglo XVIII)[14]

Esta ermita sufrió daños de entidad en las riadas de los años 1701 y 1738.[15] Un lienzo conservado en el templo recuerda la de 1701; representa el salvamento —atribuido a la Virgen— de varios vecinos, en peligro de perecer en el río en la riada de ese año.[16] La riada de 1738 arruinó la ermita y hubo que trasladar la imagen de la Virgen a la parroquia de Santa Fe. En esta situación la villa de Caparroso pidió al obispo de Pamplona permiso para construir una nueva basílica. Esta autorización fue concedida el 19 de enero de 1740.[4] El lugar elegido, cercano al río pero separado de su margen, queda a unos dos kilómetros de Caparroso,[17] en un prado que obtuvo la parroquia con ese fin y que los documentos de ese momento lo identifican como «medio al campo» y «pegante al camino real de Olite».[18] Un fraile capuchino, Antonio de Zaragoza, fue el autor del proyecto de la nueva ermita, construida entre 1742 y1759.[19] En ese último año quedó instalado el retablo mayor[20] y terminada la casa para el ermitaño,[21] adosada al muro exterior correspondiente al lado de la epístola, que proporciona un acceso al coro. Todavía en los siguientes años enriquecieron el templo, unas pinturas murales,[22] y algunos retablos en los brazos del crucero.[23]

Arquitectura del templo

El templo sigue trazas barrocas, con planta en cruz latina, con crucero, y cabecera recta. La nave de tres tramos, el crucero y la cabecera están cubiertos con bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones, mientras que el tramo central del crucero recibe una bóveda de media esfera. Unas pilastras toscanas en correspondencia con los arcos fajones, y una cornisa moldurada, articulan los paramentos de la nave. A los pies de la nave un coro alto con tribunas laterales completan la arquitectura interior del templo[24] Tras el presbiterio dispone la ermita de un amplio camarín hexagonal, a modo de capilla auxiliar, cubierto con bóveda de paños.[25] El acceso al coro lo proporcionaba una escalera situada en la casa del ermitaño, edificación aneja apoyada a los pies de la iglesia en el lado de la epístola;[26] eliminado ese añadido, cumple esta función una escalera de estructura metálica situada en ese mismo lugar.

Los paramentos exteriores muestran muros de sillar y mampostería, con verdugadas de ladrillo; material utilizado también en las cornisas molduradas de remate y en los contrafuertes prismáticos coincidentes con los arcos fajones del interior. La fachada principal es de ladrillo, sobre basamento de sillería, con entramado arquitectónico de inspiración conventual. Queda limitado por pilastras gigantes en los extremos, con un entablamento de amplia cornisa que soporta un frontón triangular con un óculo central y sobre él una espadaña de un único vano. Esta composición del paramento encuadra la portada que repite ese mismo esquema arquitectónico, aunque en este caso el frontón queda roto de modo que deja espacio para una hornacina con pilastras, que aloja una talla barroca de Santa Bárbara.[5]

Imagen titular y retablos

Preside el templo un retablo de estilo rococó, labrado por Miguel de Zufia,[b] que lo entregó en 1757. Compuesto por banco, cuerpo[c] único y ático. La hornacina central queda enmarcada por sendas columnas corintias encajadas en masas arquitectónicas que avanzan en diagonal. La hornacina central alberga la imagen romanista de la Virgen del Soto, tallada por Juan Bazcardo, natural de Caparroso, artista fundamental en Navarra y la Rioja, fue continuador del taller de su suegro, González de San Pedro..[d] La escultura, realizada a comienzos del siglo XVII, muestra claras influencias de Juan de Anchieta.[6] La Virgen aparece de pie, en contrapposto y sostiene al Niño Jesús dormido; el esquema parece basarse en la Virgen de Aoiz, de Anchieta, aunque con la diferencia de tener al Niño dormido, una opción en concordancia con el naturalismo del siglo XVII.[25] Unas pinturas de San Joaquín y Santa Ana completan el frente del retablo.[30]

Los muros del fondo de los brazos de crucero presentan sendos retablos de pequeño tamaño, de estilo rococó, también de Zufia como el que preside el presbiterio. El correspondiente al lado del evangelio dispone de un lienzo de San Isidro, y en el ático del retablo una talla de San Sebastián, de comienzos del siglo XVI, que sigue la tradición gótica. El retablo correspondiente del lado de la epístola muestra un lienzo de Santa Bárbara, pintado en 1767 es de estilo popular, y de menos valor que los demás cuadros de altar existentes en la ermita. También el frente de los brazos del crucero incluyen unos retablos; el del lado del evangelio está dedicado a San Antonio de Padua, y el de la epístola a San Antón.[31]

Decoración y pinturas

Destaca en el templo el rico ornato de las pinturas murales rococó que cubren interiormente todos sus paramentos. La limosna de un devoto en 1775 permitió la realización de estas pinturas, que deben ser obra de Andrés Mata, pintor y dorador que en 1767 había trabajado en el templo, aunque unos años antes, en 1767, consta que el italiano Pedro Bardini cobró por blanquear y dar colores al templo. Las pinturas fingen marcos de rocalla que encuadran figuras variadas: escenas de la glorificación de María en el presbiterio, y escenas cristológicas y figuras del Antiguo Testamento. En los lunetos de los brazos del crucero figuran pasajes del Génesis y los cuatro evangelistas acompañados de las correspondientes figuras simbólicas. En la cúpula central alrededor de la coronación de la Virgen, alternan escenas evangélicas y del antiguo testamento; y en la parte superior imágenes individuales de san Juan Bautista y varios apóstoles. Las pinturas de las pechinas de esta bóveda representan cuatro padres de la Iglesia: San Gregorio, San Jerónimo, San Agustín y San Ambrosio. También la nave del templo queda decorada con pinturas, aunque reducidas a imitar unas taraceas de mármol con formas geométricas de distintos colores.[7]

Devoción y celebraciones

La ermita está abierta todos los días desde el amanecer al atardecer; atendida durante este tiempo por las «virgeneras», unas vecinas que llevan a cabo esta tarea gratuitamente, por devoción.[8] La romería principal a la ermita la realiza el pueblo de Caparroso el 25 de abril, fiesta de San Marcos. Después de la misa solemne los asistentes reciben unas raciones de pan y queso bendecidas durante la misa; una costumbre iniciada en 1879 y mantenida desde entonces.[9] Otras romerías tienen lugar el lunes de Pascua y el 15 de agosto, fiesta de la Asunción.[32]

Con motivo del 150º aniversario de la construcción de la basílica-ermita de la Virgen del Soto, la Santa Sede concedió la celebración de un jubileo con las indulgencias acostumbradas entre el 28 de junio al 15 de agosto de 2009.[2]

Véase también

Notas

Referencias

Bibliografía

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